ZORIONAK ITSASMENDI

La bodega Itsasmendi, de Gernika, ha logrado el galardón al mejor caldo vizcaíno de la cosecha de 2006, mientras que Abio, de Bakio, fue finalista

Distinción: El caldo ‘Itsasmendi Número Siete’ de la firma gernikarra Itsamendi se llevó el premio Montenegro al mejor txakoli vizcaíno de 2006. La bodega Abio de Bakio fue finalista.

deposito7.jpgSelección: 28 de los 50 caldos participantes superaron la primera criba del público y un jurado eligió después a los cuatro aspirantes.La Reserva de la Biosfera de Urdaibai y su entorno, además de un tesoro natural de enorme valor, se ha convertido en un excelente enclave para la producción de txakoli. Un claro ejemplo de ello se encuentra en el barrio Arane de Gernika, donde la bodega Itsasmendi suma en los últimos años distinciones por doquier. A pocos kilómetros de distancia, en Bakio, la marca Abio también se abre camino en el complejo mundo de los certámenes.

Ambos caldos han disputado recientemente la séptima edición de los premios Montenegro, que determinaron el mejor txakoli de la cosecha de 2006 en la provincia. El triunfo final fue para la botella ‘Itsasmendi Número Siete’ perteneciente a la firma de la villa foral. El proceso de selección del concurso, en el que participaron unos cincuenta productores de todo el territorio, es un buen reflejo de la relevancia de la cita.

A los clientes del local organizador del certamen se les presentó durante varios meses del pasado año txakolis de diferente procedencia para que escogiesen aquellos que consideraban mejores. La primera criba dejó en competición un total de 28 caldos. Ya en la segunda fase, un jurado especializado se encargó de elegir a los cuatro finalistas, entre los que, además de Itsasmendi y Abio, también estaban Gorka Izagirre, de Larrabetzu, y Txabarri, de Zalla.

Un total de ochenta personas participaron en la votación definitiva, que proclamó al vencedor. La historia de la bodega Itsasmendi se remonta a mediados de la década de los noventa y aquellos que han catado el caldo ganador hablan de un vino complejo en el que se entremezclan aromas de fruta con esencias florales.

«No es un txakoli de año sino que es un crianza. Puede durar envasado entre tres y cuatro años», afirma el encargado de la bodega de la villa foral, Garikoitz Ríos. El productor no duda en atribuir gran parte del éxito de este caldo a su enóloga Ana Martín al tiempo que lanza una recomendación a sus consumidores. «Como tiene cuerpo va bien para acompañar a verduras y pescados. La rotura en el momento de servirlo es un sacrilegio, no es un vino de poteo», recalcó.

Futuro próspero

Por otro lado, el txakoli Abio de 2006, es fruto de la labor de Asier Alcibar-Arichuluaga, la tercera generación de la familia en hacerse cargo de la bodega bakiotarra. Enclavada en el barrio Elexalde y resguardada en el baserri ‘Basigo’, el negocio, fundado en 1890, ha cosechado premios en ferias como la del Último Lunes de Gernika o la bilbaína de Santo Tomás.

«El galardón más antiguo que disponemos es el de la Feria de Vinos del País en 1971», comenta el joven bakiotarra. De su txakoli destacan dos características principales, según el propio productor. Su tonalidad «rojo rubí muy bella y un marcado gusto a frutales», apunta.

Tanto Ríos como Alcibar-Arichuluaga encaran el futuro con optimismo tras la cosecha del pasado ejercicio, aunque reconocen que «ha sido un año difícil por las frías temperaturas en primavera y la enfermedad del Mildiu en las viñas». En el caso de la bodega Abio, la producción ha descendido entre un 20 y un 25%. Itsasmendi, por contra, elaborará 190.000 botellas, superando así las 110.000 de 2007. «Ahora sólo hace falta que las previsiones se cumplan», señalan.

Fuente. Elcorreodigital.com

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