ZAMORA. Un ganadero, dispuesto a denunciar a la Junta en el Juzgado si no paga los daños del lobo

a142.jpegLa muerte de ovejas degolladas por los cánidos no es un hiriente tributo reservado a los ganaderos de la Reserva Regional de Caza de La Sierra de La Culebra, de Sanabria-Carballeda, del Sayago de bosque y dehesa, o de campiñas próximas a pinares o enredados maizales. Casi a las puertas de Zamora llevan años perdiendo reses los ganaderos. Además están convencidos de que son lobos los autores de los ataques y de los desastres y, como en otras partes, ejercen la actividad visiblemente molestos por la desestimación del Servicio de Medio Ambiente a sus denuncias.

Manuel Sánchez Contra, ganadero con la nave en Molacillos, es un ejemplo. En su vida ganadera afirma que llevará «unas 300 ovejas perdidas». Escarmentado en todas estas lides, no terminan sus calvarios porque ha pasado otro fin de semana negro. La madrugada del viernes encontró cinco ovejas muertas a las afueras de la nave, dos medio comidas. Y en la nave halló otro animal muerto, más otra res malherida «que todos dan por muerta». Todas mantenían dos corderos excepto dos madres, que mantenían uno. Tres corderos ya han muerto y los otros ha sido necesario trabajarlos para que fueran acogidos por otras madres. El difícil y laborioso ahijamiento. «Un lío». Sánchez estima las pérdidas en 1.700 euros.

El afectado mantiene una cierta desconfianza hacia la Administración porque ya tiene la experiencia de quedar en la estacada después de haber confeccionado, con motivo de otro desaguisado, un grueso expediente que ha terminado por desaparecer aunque, sorprendentemente, parió una resolución desestimatoria, cimentada, se supone, en tales documentos.

Esta desestimación llegó después de «un pacto de caballeros» con el anterior delegado Territorial Oscar Reguera, de quien Sánchez Contra recibió el compromiso de que cobraría los daños. Pero no culpa el perjudicado a Reguera de lo sucedido, «que es un hombre honesto que lo que caía en sus manos si podía lo arreglaba», sino al entorno.

Manuel Sánchez ha vuelto a realizar en este nuevo episodio «todas las gestiones que tenía que hacer». Según detalla, «llamé a la Guardia Civil, que vino e hizo una peritación visual del tema. También interpuse la denuncia. He llamado al veterinario, que certificó lo que había. Y avisé al Servicio de Medio Ambiente y vino a ver lo sucedido un agente», que se interesó por si contaba con el seguro contra el lobo. En este caso está determinado a llevar el caso al Juzgado de no llegar a buen puerto la reclamación de la indemnización. «Al Juzgado es donde deberían ir los sindicatos» expresa, un tanto inflamado por el desgarro.

Sánchez cuenta con seguro para el ganado, pero es uno más de los que rechaza el suscribir un seguro de daños propios o para el lobo porque lo considera fuera de toda razón. De hecho, todos los sindicatos agrarios rechazan de plano este seguro, que es uno de los caballos de batalla en todas y cada una de las reuniones con los responsables de Medio Ambiente.
El ganadero asegura que el ataque es obra de lobos y no de otro cánido. «Lleva dos años por aquí y tiene cinco o seis años. Todo somos conscientes de que el lobo está aquí. Esto está invadido. En la carretera de Villalpando, hay una llave de agua para mandar el agua a los silos. Y allí me encontré dos huellas». El sábado, señala, volvió el cánido a Molacillos, a comer de las reses muertas.

«Entregué todos los documentos y no aparecen»

El 2 de enero de 2006 solicitó la indemnización por la muerte de 48 ovejas y tres corderos. El 16 de enero el delegado Territorial nombró instructora del expediente. El 22 de febrero ésta requirió la jefe de la Sección de Vida Silvestre el informe correspondiente. Seis días después recibió el informe donde constaba que los siniestros «quedan ubicados al norte del Duero, donde el lobo es especie cinegética, y sobre terrenos del coto de caza privado, titularidad de la Junta Agropecuaria Local». El 6 de marzo se da vista del informe a Sánchez contra, con un plazo de 15 días para formular alegaciones y presentar documentación pertinente. Según Medio Ambiente, transcurre el plazo «sin que el interesado presente alegación alguna». El 21 de abril se requiere al ganadero un poder de representación de su empresa, que presentó en la Junta el 12 de mayo. Entre otros fundamentos de derecho se apunta que «los daños cuya indemnización se reclama encuentran su causa en el ataque de un lobo proveniente del coto privado de caza». La resolución señala que «para que el daño sea indemnizable, además, ha de ser real y efectivo, evaluable económicamente e individualizado en relación con una persona o grupo de personas; debe incidir sobre bienes o derechos, no sobre meras expectativas, debe ser imputable a la Administración y por último debe derivarse, en una relación de causa a efecto, de la actividad de aquella, correspondiendo la prueba de concurrencia de todos estos requisitos al que reclama». Por si fuera poco, Vida Silvestre, recalca la existencia de un coto de caza, a quien derivan la responsabilidad, «independiente de que las piezas de caza pertenezcan a una especie incluida o no (como es el caso) al correspondiente plan de aprovechamiento cinegético». «Me sentí engañado. Fui tan párvulo que entregué toda la documentación y ahora no aparece. ¿Como no aparece y desestimáis el tema? pregunté. Que reclame al coto, me dicen, que son todos conocidos y amigos. No nos interesa que el coto se jorobe porque se queda la Administración con ello, lo saca a subasta y tenemos aquí a los vándalos».

La desestimación de los daños por el Servicio de Medio Ambiente y por el Consejo Consultivo comienza a generar un evidente malestar en el sector por cuanto que son muchas las formalidades burocráticas y, en ocasiones, cuantiosos los daños, o demasiado goteantes.

LA OPINION DE ZAMORA

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