Vuelven los temidos cormoranes

cormoranes_variosDIARIO DE LEON – Las mayores concentraciones del cuervo marino coinciden con la navidad. En la ciudad de León su presencia se produce cerca de la confluencia de los ríos Bernesga y Torío, a la altura de la LE-30

Recogida de firmas en contra la nueva ley de pesca

Ya desde mediados de octubre, cuando finalizó la campaña de la trucha, se veían algunos cuervos marinos sobrevolando los cursos del Esla y del Sil especialmente, pero ha sido a finales de diciembre cuando se ha producido una considerable entrada de aves. En la ciudad de León, un año más, la mayor concentración se produce cerca de la confluencia de los ríos Bernesga y Torío, a la altura de la ronda sur de la capital. La chopera alberga desde hace un par de meses una importante colonia de cormoranes grandes, si bien algo menor que la del pasado año. Esta especie marina inverna en León desde hace años. Las aves, en número aproximado de treinta individuos, son perfectamente visibles a la salida del sol arracimados en la chopera de la margen izquierda del río, justamente por encima del puente de la ronda sur. Hacia las diez de la mañana se dividen en grupos mas pequeños para pescar. Una parte de ellos se queda entre el mencionado puente y el nuevo de la Lastra. Estas aguas remansadas, a pesar de la contaminación, albergan importantes poblaciones de ciprínidos, bogas, barbos y, especialmente, pequeñas tencas. También alguna trucha de considerable tamaño, aunque éstas no son presas fáciles para el cuervo marino. Tras efectuar la pesca de forma eficaz y precisa, se acercan a los cascajares de la orilla para, una vez fuera del agua, extender sus alas durante varios minutos para secar su negro plumaje. Todas estas evoluciones, realmente espectaculares, pueden apreciarse a una cierta distancia por cualquier observador. A media tarde ya se disputan su lugar en los chopos donde tienen el dormidero.

En la capital del Bierzo el lugar de concentración se sitúa en el antiguo coto intensivo. Pese a la suciedad y cierto abandono del río en esta zona son también muy abundantes las poblaciones de ciprínidos o «peixes» como se les conoce habitualmente. Sin embargo también abundan aquí las truchas, procedentes de repoblaciones periódicas del coto, que resultan un bocado mas apreciado para el cuervo marino que pesca con total impunidad. No obstante en la comarca berciana las mayores concentraciones se producen aguas arriba en el embalse de Bárcena y en todos los embalses que jalonan el curso del Sil río desde Villablino al límite de la provincia. Esta zona es la mas castigada sin duda por los cuervos marinos si bien en estas aguas pescan preferentemente ciprínidos (peixes y carpas) y hacen por tanto menor daño a las poblaciones trucheras, salvo cuando suben a los frezaderos del Burbia y del Valcarce.

Los cormoranes se han encontrado con una climatología que les ha permitido adaptar sustancialmente su comportamiento. El final del otoño, con temperaturas benignas, les permitió pescar en los menguados ríos y también en las numerosas charcas y lagunas que jalonan los cursos bajos del Esla y Órbigo. Desde finales del mes de noviembre un importante grupo, que en ocasiones llegó a superar las doscientas aves, se asentó en el curso medio del Esla, desde Sahechores a Villahibiera, donde han podido ocasionar un daño irreparable al coto de Gradefes que se estaba recuperando francamente bien. A finales de la pasada temporada en este acotado abundaban las truchas de 20-22 centímetros, que son el bocado preferido del cormorán. Pero también los ríos en ocasiones y durante varios días crecieron y se entoldaron de forma que no les quedó mas remedio que remontar hacia los cursos altos, especialmente de los ríos regulados.

Aquí las poblaciones piscícolas por excelencia son las truchas que, además, se están concentrando para las frezas. El daño que han podido causar y están causando tanto en el Órbigo como en el Porma, serán sin duda realmente importantes. La Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, aunque tarde, ha comenzado a considerar el enorme daño que el cormorán ocasiona en los ríos. Las medidas que se están tomando consisten en autorizar a los agentes forestales a disparar sobre los cormoranes para eliminar su exceso o ahuyentarlos. Pero lo cierto es que no sirven de mucho. El cuervo marino, que es capaz de pescar en las balsas de las piscifactorías sin espantarse, se vuelve absolutamente desconfiado ante el peligro. Muchos aficionados a la pesca, que también son cazadores, también eliminan cuando pueden cormoranes pese a arriesgarse a una denuncia.

La nueva Ley de Pesca de Castilla y León, cuyo borrador se encuentra actualmente en periodo de alegaciones pretende dejar los tramos libres como zonas de pesca sin muerte. Parece que los cormoranes, que por si fuera poco carecen de licencia de pesca, no están dispuestos a respetar esta norma.

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