VACUNEMOS TODA LA POBLACION

enba_mini1.JPGLas crisis sanitarias de cada momento, aireadas exageradamente por los medios de comunicación junto con otros intereses económicos, marcan el ritmo de compra de la gente dejando un poso negativo en el subconsciente del consumidor y un poso aún más negativo en el productor que esta siendo estrangulado  con mas restricciones de movimientos, mas burocracia, más análisis, más controles, más certificaciones…que, a la postre, suponen también un estrangulamiento económico.

En el sector ganadero estamos acostumbrados a gestionar distintas crisis sanitarias,y por ello me atreveré a plantear algunas medidas  para controlar y erradicar la Gripe A y para ello, nada mejor que copiar lo que se esta haciendo con el vacuno.

La primera medida seria  poner en cuarentena a toda la población en sus casas. Si alguien quiere desplazarse  deberá llamar al medico, extraer sangre, mandar la muestra al  laboratorio y si el resultado es negativo y después de que el medico supervise en persona que dicho paciente no manifiesta síntoma alguno, emitirá un certificado para la persona que desea trasladarse, otro para acompañar a la documentación del vehiculo, otro para el vecino que se visite, otro se quedara el médico y el ultimo se entregara en Osakidetza. Asi, en caso de un positivo actuaríamos de manera rápida y eficaz. Eso sí, los costes serian subvencionados por la administración  en un 90%.

La segunda medida abarcaría la desinfección de  todas las personas y sus vehículos en centros de desinfección homologados y por personal autorizado. Desde dicho centro se emitiría un certificado de desinfección para la persona que se desplace, otro tendría que acompañar a la documentación del vehiculo y un tercero seria para la persona que se visite, además de la copia que el propio centro se quedaría por si hubiese una inspección comunitaria. Igualmente, en este caso también los costes serian subvencionados por la administración en un 90%.

La tercera medida seria vacunar anualmente toda la población,  sea población de riesgo o no, para que las personas sin riesgo no actúen como incubadoras y transmisoras. El personal sanitario  vacunará a domicilio y emitirá el correspondiente certificado para la persona vacunada, otro para Osakidetza, y se guardará una tercera copia.

Aunque la vacuna este aun en fase de desarrollo y sin experimentar con total garantía, la población no tiene porqué alarmarse puesto que siempre habrá un colectivo de médicos, farmacéuticos y laboratorios que justifiquen que la vacuna no tiene consecuencias negativas comprobadas hasta el momento. En este caso, la administración sanitaria asumiría  el coste íntegro de la vacunación.

Tres medidas contundentes que ninguna persona sensata aceptaría pero que se aplican en los animales de producción del sector primario, con enfermedades como la lengua azul, que para nada afecta al ser humano y en, el peor de los casos, mata algún animal.

 

 
Mientras hacemos planes para salvar al lobo que mata nuestras ovejas, los ganaderos tenemos que asumir estas y otras medidas, como la incomprensible imposición del “canon ecológico” del agua, que por recoger el agua de lluvia de los tejados de nuestros caseríos tenemos que pagar un canon extra; eso sí, también nos subvencionan el 90%.
Además, a los productores de carne de vacuno europeos, nos impulsan a reducir los costes de producción para ser competitivos frente a países como Brasil, donde los grandes terratenientes primero desforestan el pulmón mundial amazónico, introducen sus animales en un medio extraño, los bañan semanalmente en insecticidas, para acabar con las plagas de insectos y garrapatas y explotan a los indígenas, y/o Estados Unidos donde las hormonas están autorizadas y los cereales, mayoritariamente, son transgénicos.

Ante este panorama y frente a la vitrina de la gran distribución que nos ofrece una carne exquisita y muy económica, ¿cuántos consumidores se cuestionan las condiciones sanitarias, medioambientales y laborales en las que se ha producido la carne en estos países?.

Somos conscientes de que algo muy similar sucede a numerosas empresas vascas que frente a esta competencia desleal optan por implantarse en terceros países, pero como baserritarras, nos resistimos a aceptar que esa sea la solución para nuestra crisis.

Las soluciones a los problemas del baserritarra vendrán de una racionalización y simplificación real  de los reglamentos, las medidas técnicas y administrativas,y de la toma de conciencia real del consumidor vasco de la estrecha e irremediable ligazón entre lo que come, y su salud, puesto que si nos atenemos a las cuestiones laborales, ecológicas, sanitarios, burocráticas, etc. con los que se enfrenta y que afectan a la producción, el baserritarra vasco es muy competitivo.

Es por ello que, finalizamos este escrito con el grito de “Contra la hipocresía social y política, vacunemos toda la población”.

JON ARRUTI OLAZÁBAL/ Sectorial Vacuno de Carne de ENBA-Gipuzkoa

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