Un cable irrumpe entre los viñedos

1A1A1A.jpgEL PAIS – Primero fue el ferrocarril, después las carreteras y autopistas, los gasoductos o los cambios en la producción y mecanización de los viñedos. La Rioja Alta ha sufrido durante años multitud de agresiones paisajísticas aceptadas como inevitables y necesarias en pos del progreso. Sin embargo, el año pasado llegó la gota que ha colmado el vaso con la instalación de 30 torres de alta tensión de unos 40 metros y 220.000 voltios en la subestación de Haro de la línea Miranda-Laguardia, en el corazón del viñedo histórico. Según los afectados, ha destrozado casi por sorpresa unas vistas idílicas, de unas 5.000 hectáreas, y ha quebrado de golpe los esfuerzos realizados para la potenciación del enoturismo.


Sin apenas margen de maniobra, las primeras noticias sobre el proyecto llegaron hace un año. “Muchos estábamos de vacaciones y no nos daba tiempo a presentar las alegaciones”, dice Natalia Olarte, directora de viticultura de Bodegas Bilbaínas. Solo unas semanas después ya estaban levantadas las primeras torres y, en unos meses, terminada la línea. “Consultamos con abogados pero coincidieron en que la expropiación era forzosa”. “Nos han indemnizado, pero con cantidades ridículas y solo a los dueños de los terrenos, aunque los afectados son muchos más”.

Según denuncian, cuando se quisieron dar cuenta, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio ya había autorizado a Red Eléctrica de España la construcción de esta línea que afecta a los municipios riojanos de Briñas, Haro, Villalba de Rioja y Anguciana. “Se está matando a la gallina de los huevos de oro y es inexplicable”, lamenta Jorge Muga, director técnico de Bodegas Muga, convencido de que la “dejadez” de la Administración y una “cadena de errores”, han sido los causantes de este “atentado”.

El Gobierno de la Rioja, explica Muga, presentó alegaciones, pero fueron “ridículas”, porque “no pusieron en valor el paisaje”. “Se podía haber planteado alguna modificación del recorrido, pero no ha habido diálogo”. Por su parte, Red Eléctrica asegura que con cada proyecto realiza un estudio de impacto medioambiental, y que en “este caso, necesario para atender la creciente demanda eléctrica de la zona, se recibió el visto bueno del ministerio”. El Ministerio de Industria confirma que la línea obtuvo el resultado favorable de la Declaración de Impacto Medioambiental.

Así, tras comprobar la magnitud de las torres una vez levantadas, y conocer que existen además proyectos para la instalación de al menos otras tres líneas en la misma zona y dos centrales de biomasa, los vecinos comenzaron a movilizarse. Bodegas, comerciantes, hosteleros, empresas de enoturismo, de naturaleza, artistas, cazadores, montañeros, viticultores y ciudadanos anónimos han creado una Plataforma en Defensa del Paisaje Riojano. Su objetivo es fomentar el estudio de alternativas, como el soterramiento, que se hagan estudios más rigurosos de impacto ambiental y paisajístico. “Que nos den voz y voto y que se trabaje en normativas que protejan con planificación”, explica Muga.

La protesta ha concitado el apoyo del Consejo Regulador Doc Rioja, de expertos como el Wine Society of London, ha llegado a Facebook con más 3.400 muestras de apoyo y conseguido la unión de todos los partidos del Ayuntamiento de Haro. Juntos han conseguido que el Defensor del Pueblo haya admitido a trámite una queja y están a la espera de que el Gobierno de La Rioja conteste a una alegación presentada contra la segunda línea planteada, la Mixta 66 Kv Haro Norte.

Por su parte, desde la consejería de Industria del Ejecutivo riojano aseguran que trabajan “para garantizar el interés general con el mayor consenso y el menor impacto medioambiental y paisajístico”, pero “es difícil encontrar alternativas”. En este sentido, explican que actualmente está desarrollando el expediente para que la Unesco declare los paisajes de viñedo riojanos como paisaje cultural patrimonio de la humanidad, una iniciativa que, en opinión, de Muga, “no tiene ningún sentido porque la van a dar después de haber permitido esto”.

Miembros de la plataforma solicitaron una reunión con el presidente de La Rioja para tratar el tema pero por el momento solo les ha recibido el consejero de Agricultura, Iñigo Nagore. El encuentro tuvo lugar el 20 de agosto y, según Muga, “nos transmitió todo su apoyo, pero nosotros no queremos solo palabras”. Del encuentro sí surgió el compromiso de crear la Ley del Paisaje, “que podría ser una solución a medio plazo pero no resuelve el problema actual”.

Según Natalia Olarte, que es además presidenta de la Plataforma, “todos tenemos un grado responsabilidad en este caso, y no es cuestión de ir contra nadie, pero es innegable que las torres no crean puestos de trabajo, no son necesarias porque aquí no hay industrias, ponen en peligro a nuestros viticultores con los contactos eléctricos, afectan al turismo, limitan el desarrollo de actividades de empresas locales, de vuelos de globo, tratamientos aéreos, caza o senderismo, degradan el paisaje y acaban con la población de rapaces en peligro de extinción”.

La zona, que recibe unos 200.000 turistas al año, es una “mina de oro y más en el momento en el que estamos”, asegura Muga. “Sí queremos luz y autopistas, pero planificadas y con sentido común”.

El antropólogo Luis Vicente Elías, experto en el paisaje riojano, lamenta el poco respecto que en España se ha tenido por el paisaje rural, “único y exclusivo”. Se trata de un “valor comunitario que cada territorio posee o no, y deteriora o mantiene. Y de ese paisaje salen productos, pagos vitivinícolas, patrimonios, recursos o entornos destruidos que nadie visita ni tiene en consideración”.

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