Tomar el pulso a la agricultura europea

enba_mini1.JPGEste miércoles 19 de noviembre se reúne en Bruselas el Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión Europea con el firme propósito de aprobar la enésima reforma de la PAC conocida popularmente como el Chequeo Médico. Esta reforma, cuando no revolución, plantea avanzar en la senda de la liberalización de los mercados agrícolas, en el desmantelamiento de la política agraria y de todos sus resortes de intervención, reducir los fondos agrarios desviando fondos agrícolas hacia el desarrollo rural y en el fomento del abandono productivo sin caer en la cuenta de lo que realmente está ocurriendo en la escena mundial donde la cuestión agroalimentaria entra en la agenda política de los principales líderes mundiales.


Desde ENBA tenemos bien claro que la PAC debe abordar el reto alimentario para garantizar, tanto cuantitativa como cualitativamente, la alimentación de sus ciudadanos europeos y sin dejar el abastecimiento alimentario en manos de terceros países. La PAC de estos últimos años, tal y como lo venimos reiteradamente denunciando, ha tenido como objetivo principal la desincentivación de la producción agropecuaria relegando el papel de los agricultores a una mera función medioambiental y esto ha conllevado que se esté conformando una nueva «OPEP Agroalimentaria» donde una veintena de países (Argentina, Brasil, USA, Nueva Zelanda, Australia, etc.) lleguen a controlar totalmente el comercio de las materias primas básicas en la alimentación mundial.

Igualmente, se quiere abordar el reto medioambiental desde la propia PAC al ser supuestamente una demanda ampliamente requerida por la sociedad europea y todo ello sin caer en la cuenta que el objetivo medioambiental de la preservación del medio natural, garantizar la biodiversidad, etc. es prácticamente inalcanzable con un abandono de la producción ya que sólo aquellos agricultores y ganaderos en activo y que por sus necesidades productivas gestionan un importante número de hectáreas suficiente son los que realmente pueden garantizar la consecución de este loable objetivo. No obstante, desde la Comisión Europea se rema en el sentido contrario al proponer el desacoplamiento total de las ayudas directas, siendo éstas a nuestro entender y muy especialmente en zonas de agricultura de montaña como la nuestra, un fuerte empujón al abandono productivo. Finalmente, como productor de leche que soy, no quisiera finalizar este artículo sin reclamar el mantenimiento del sistema de cuotas lácteas incluso más allá del 2015 y paralelamente, rechazar la pretensión de incrementar progresivamente la cuota hasta su práctica eliminación por considerar que no existe necesidad para ello (según la propia Comisión en la última campaña láctea hubo 2.234.000 toneladas de cuota sin ser utilizadas) y frente a ello abogo por un sistema de compensación a nivel europeo como herramienta para hacer frente a posibles desbordamientos coyunturales en algunos de los estados miembro.

DIARIO VASCO

Escriba su comentario