Tensión en la concentración de apoyo al oso

logoUAGAElperiodicodearagon.com. La concentración de ayer en la plaza del Ayuntamiento de Ansó convocada por Los Verdes a favor de la reintroducción del oso pardo reunió en un mismo escenario a defensores y detractores. La presencia de las fuerzas del orden evitó que la tensión inicial y los rifirrafes por arrancar algunas pancartas que portaban los convocantes con siglas radicales fuera a más, continuando de manera pacífica. El grupo fue recibido por ganaderos y vecinos que portaban mensajes en contra del oso y cencerros y demás utensilios que originaron tal ruidera que impidieron la lectura del manifiesto.

Esta semana, UAGA decidirá si el próximo domingo 11 de abril convocan o no, también en el municipio de Ansó, una manifestación en contra de la presencia de este animal en el Pirineo.

La convocatoria de ayer se presentaba, no obstante, enrarecida después de que once asociaciones ecologistas se desmarcaran de ella, y de que ayuntamientos, sindicatos, asociaciones y clubs deportivos del lugar lanzaran un comunicado hablando de provocación. Y por si ello no era suficiente, aparte de Los Verdes y de la sociedad conservacionista Pirineos Wilderness, también se sumaron a la reintroducción del oso otros colectivos de tinte radical, como el Movimiento Social Republicano. El acto estaba enrevesado.
LA RESPUESTA Desde UAGA valoraron ayer muy positivamente la respuesta vecinal, “que fue masiva, sonora y pacífica”, afirmó José Manuel Penella. Por su parte, Los Verdes lamentaron la actitud que tuvieron de los ganaderos. “Nosotros tan solo apoyamos a los gobiernos de España y Francia en su política de reintroducción del oso, que realizan por mandato europeo”, contestó Jesús Vallés, de Los Verdes.

Vallés denunció además al Gobierno de Aragón por “pagar más de un millón de euros anuales a cambio de nada”, en referencia a las subvenciones y ayudas concedidas a los ganaderos para que convivan con el oso. Este colectivo comprende la inquietud de los ganaderos y demás afectados, pero consideran que la supervivencia del oso es compatible con el desarrollo sostenible.

Este mismo mes de marzo se realizó en la localidad francesa de Tarbes una manifestación en contra de la reintroducción del oso en el Pirineo, en la que participaron más de 4.000 personas de España y Francia. Allí se expuso que la ganadería extensiva y el oso no son compatibles.

Ayuntamientos, ganaderos, agricultores y, en general, habitantes del valle se declaran defensores a ultranza del medio natural que habitan. Niegan estar en contra de ninguna especie autóctona, pero ven “totalmente artificial la introducción del oso que realiza Francia, en la que se está gastando gran cantidad de fondos públicos para unos ejemplares de otro ecosistema, de otro paisaje y de otras costumbres”.

Aunque lo más grave, aseguran, es que no se cuenta con los habitantes del territorio. “Cuanto más tardemos en darnos cuenta, más cerca estaremos de tener que hacer un plan de reintroducción de la ganadería y del habitante del Pirineo”, insisten.

Por su parte, las once organizaciones ecologistas desmarcadas exigen una política clara de conservación de la biodiversidad y mantenimiento de la ganadería extensiva.

 

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