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Ternera, el cerdo o la patata se encarecen su precio hasta cuatro veces desde el campo hasta la mesa

carniceria.jpgLas diferencias de precios se registran en la cadena de intermediarios, como demuestra el hecho de que algunos productos que han subido no han experimentado ningún incremento en su precio de origen, que incluso ha bajado en diversos casos.

Precio del kilo de ternera de primera en carnicería: 14,78 euros. Precio al que el ganadero vende el kil 3,48 euros. El margen entre el precio de origen y el precio final es de 11,30 euros, lo que supone un encarecimiento de hasta cuatro veces desde el campo hasta la mesa.

Son los datos, correspondientes a la semana 49 del año 2007, del Observatorio de Precios de los Alimentos, un instrumento que permite conocer el proceso de formación de precios en la cadena agroalimentaria, que también indican que, por ejemplo, el precio del cerdo cuando entra en el matadero es de 1,21 kilos, cuando se vende en la carnicería a 5,87 euros.

Ello, junto a la leche, el pan, los huevos, el pollo… han puesto la cesta de la compra por las nubes. Un encarecimiento que se ha justificado por la coyuntura internacional alcista del gasóleo y las materias primas, aunque el sector agroganadero, tras asumir sus sobrecostes, incidiendo en la rentabilidad de su explotación, se cuestiona si estos elementos son los causantes reales de las subidas de precios de los productos desde el campo hasta el supermercado y que notan los consumidores en sus bolsillos.

Según publica la Unión Extremeña de Cooperativas Agrarias (Unexca) en el último número de su revista, esas causas reales se encuentran, en el incremento de la demanda y la reducción de la oferta. A grandes rasgos, es la explicación de la reciente y paulatina subida de los alimentos de la cesta de la compra. Aunque la situación es compleja y existen otros factores más.

El incremento de la demanda, viene dado por el aumento de población en países como China e India. Millones de ciudadanos más queriendo comer más y mejor. El llamado ‘efecto mariposa’, ya que además esa demanda ha superado a la producción, debido a factores coyunturales por la climatología adversa en zonas netamente productoras de cereales, y las consecuencias del desmantelamiento de la Política Agrícola Comunitaria, que ha estado obsesionada con la gestión de los excedentes producidos en la década de los ochenta y que hace años no se producen.

Todo ello produce desequilibrios en el mercado. Tras quedar exculpados los biocarburantes, porque apenas suponen un 2% del consumo de los cereales a nivel mundial, se ha señalado como causa de la subida de precios al incremento de los costes de producción, que si bien ha sido importante, con el aumento del precio del carburante, productos fitosanitarios y plásticos para labores agrícolas, no es más que un chivo expiatorio usado por la distribución y la industria. En este sentido, el Observatorio del Precio de los Alimentos, una estadística del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, puede dar un reflejo de la realidad del mercado.

Como muestra, un botón. El cordero entra en matadero a un precio de 6,13 euros el kilo, según datos del Observatorio correspondientes a la semana 49 de 2007, y se vende después a 10,12 euros. Son casi cuatro euros de margen. Otro ejemplo, la patata y la cebolla. 78 céntimos el kilo de patata, cuando el agricultor la vende por 16 céntimos. Una diferencia de 62 céntimos, el 80%. La cebolla, a 1,14 euros, mientras que en origen el precio es de 15 céntimos de euros.

Se trata de diferencias de precios registradas en la cadena de intermediarios, como demuestra también el hecho de que algunos productos que han subido no han experimentado ningún incremento en su precio de origen. Otro ejemplo sencillo. Ante el incremento del precio del pan, si la subida del precio del trigo panadero es de, por ejemplo, el 40%, supone 0,1€/kg, de trigo. Si se tiene en cuenta que con un kilo de trigo se producen 5 barras de pan, el efecto sería de 2 céntimos de euros por barra. Sin embargo, esta cifra está muy alejada de la subida real experimentada en el precio del pan.

En definitiva, existe una diferencia notable entre la subida de los precios que experimentan las materias primas o los precios en origen a la que finalmente siente el consumidor en su bolsillo. Esa cadena de intermediarios hace que las diferencias entre origen y destino superen, en ocasiones, el 400 por ciento.

Fuente.Agroinformacion.com

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