Rioja y txakoli en una botella

interrogacion.gifNOTICIAS DE NAVARRA – EL futuro ya está aquí y no se ven por ningún lado los coches voladores o las vacaciones en la Luna con las que soñaban algunas películas de los 90. Sin embargo, la nanotecnología y sus avances que, o ya están en el mercado, o lo estarán en los próximos diez o veinte años, predicen la llegada de una época muy distinta a la actual.

Desde ayer y hasta el domingo un autobús llegado desde Holanda muestra al público lo que ya esta pasando y lo que puede llegar a comercializarse en un futuro próximo. El vehículo estará en la plaza del Baluarte hoy, en la UPNA mañana, y en la plaza del Castillo el fin de semana. “El objetivo es que el debate esté ya en la calle porque son productos que van a acabar llegando, que nuestros hijos y nietos los verán normales”, comentó Ruth Díez, una de las científicas encargada de explicar estas novedades al público.

¿Qué les parecería que una misma botella de vino pudiese contener tinto, rosado, blanco o txakoli? Con la nanotecnología pronto será posible. Cada usuario podrá elegir cuál es el tipo de vino que más le apetece solo con meter la botella al microondas y, dependiendo del tiempo que la tenga dentro y la potencia establecida, obtendrá una u otra clase gracias a las nanocápsulas de su interior. La sanidad no está exenta de estos avances y en concreto, las medicinas. La nanotecnología, ciencia a pequeña escala, avanza para poner fin al desagradable sabor de algunos fármacos a través de unos bombones de chocolate que contendrán todas las propiedades curativas, al tiempo que conservarán su excelente gusto.

Hasta el momento, esta ciencia se aplicaba principalmente a la salud. Las exploraciones de órganos internos se hicieron mucho más llevaderas desde la llegada de estas modernas técnicas. Los científicos alaban estos avances, pero el debate sobre su aplicación en otros campos se pone en tela de juicio. En un momento en el que el ahorro energético es una prioridad, la nanotecnología puede ayudar a reducir el consumo de las energías perecederas. Cargar la batería del móvil a través de la tierra de un bonsai es una de las geniales ideas que, aunque aún muy lejos de poder ponerse en práctica, presentan en este autobús. La energía vital que produce el bonsai sería transmitida por sus raíces a la tierra y, de ahí, al celular. Parece que en el futuro, alguien que se pierda en el monte y no tenga batería podrá recargarla en cualquier árbol.

La subida de la luz hace escasos meses no supondrá un quebradero de cabeza para las familias en el futuro ya que se está probando una nueva lámpara que funciona mediante algas y el soplido humano. Solo habrá que colocar las algas una vez al mes al sol y llenarlas de agua cada seis meses para que se mantengan vivas. El CO2 expulsado en un soplido bastaría para encenderla.

CREMAS SOLARES Y DESODORANTES Hoy en día, estas técnicas ya se aplican en cremas solares que, a través de nanopartículas, reflejan las ondas nocivas de los rayos del sol para evitar el cáncer de piel. También están presentes en algunos desodorantes donde “unas nanopartículas de plata matan directamente las bacterias que producen el olor”, apunta Díez. El mundo del deporte no es ajeno a estos avances y en el tenis ya se aplican para que el bote de las pelotas se adapte mejor a cada superficie.

Para los más románticos, hay un nuevo tipo de papel, cuya evolución está muy avanzada, y que proviene de células de la propia piel. De este modo, el que lo desee podrá escribir cartas de amor muy personales sobre su propio tejido.

Aunque pueda parecer que son productos muy exclusivos, “con ellos pasará como con las televisiones de plasma, que al principio eran muy caras y ahora están al alcance de cualquiera”, estima Díez. Otra posible aplicación es la elección a la carta del color de las paredes de la casa, de los ojos o de la ropa. Mediante una aplicación del móvil y pinturas con nanopartículas internas puede que en unos años cambiemos cada día el color del salón dependiendo del estado de ánimo en el que estemos. Con un sistema similar, pero aplicado en las lentillas o en el tejido de las prendas será posible elegir qué tono de ojos queremos para cada día o variar el color de un jersey cuando se desee.

Aunque la mayoría de estos productos están en fase de desarrollo, parece que la nanotecnología dejará el mundo que conocemos hoy, obsoleto dentro de pocos años.

Escriba su comentario