Problemas con el olor el Gasteiz

vaca_guapa.jpegEL CORREO – La UAGA admite que «los hábitos cambian y se abona de forma más natural», pero el fuerte calor y la falta de lluvia contribuyen a que el hedor permanezca

El abono utilizado por agricultores y ganaderos trae a Vitoria el tufo a estiércol

Quizá el fuerte calor, asfixiante por momentos, de la jornada de ayer incrementara la sensación -realidad, más que nada, pese a tratarse de un sentido humano- de «olor desagradable y penetrante, a estiércol, a mierda hablando en plata» que en el último mes perciben los ciudadanos de Vitoria. Porque con las altas temperaturas se multiplica de manera exponencial. Pero la condición meteorológica es sólo un añadido al verdadero problema, a la causa real de la pestilencia que envuelve a la capital.

¿A qué se debe este hedor? Al purín de los animales -el líquido formado por sus orines y lo que rezuma del estiércol-, utilizado y esparcido ahora por agricultores y ganaderos, sobre todo del extrarradio de la ciudad, para abonar sus campos. «Lo hacemos de forma más natural, para no utilizar productos químicos», argumentó ayer a EL CORREO Nieves Quintana, miembro de la Ejecutiva de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Álava (UAGA), pero también agricultora.

Por eso conoce la situación «y entiendo a la población, que se queje de que huele mal en muchas zonas de Vitoria». Pero el sector agrícola y ganadero «cumple escrupulosamente con la normativa exigida, porque si no lo hacemos ya se encargan de castigarnos. Si hay un sector perseguido, es el nuestro», añade Quintana. Y esta utilización de purines como sistema de abono «es habitual» y está reglamentada.

Sin embargo, varios factores confluyen para que, sobre todo a la salida de la ciudad en dirección a Bilbao, el olor que percibe el paseante o el que recibe el conductor -ayer lo volvieron a reiterar algunos vitorianos a este periódico- es lo más parecido a tufo o a estiércol. «Los campos ya están cosechados en su mayoría. Además, debido a este fuerte calor y a que no está lloviendo prácticamente nada, el olor permanece sobre la tierra», explica la integrante del sindicato agrario.

Sin olvidar que el viento, en estos días con ráfagas por encima de 30 kilómetros por hora, sirve de vehículo para trasladar esa pestilencia del purín, desde las granjas y fincas del entorno de Foronda hasta cualquier barrio de Vitoria, desde Zabalgana a Lakua-Arriaga, pero también en zonas como Txagorritxu o San Martín.

El Ayuntamiento, a la espera

El servicio municipal 010 respondía ayer de nuevo que la procedencia del olor era de granjas y terrenos que «están siendo ahora abonados por los agricultores en los alrededores de Vitoria». En esta línea, el responsable de la Unidad de Parques y Jardines del Ayuntamiento explicaba que las zonas verdes de la ciudad «no se están abonando» y acertaba a decir que el principal hedor procede de «fincas agrícolas privadas».

Con lo que la responsabilidad no corresponde al Consistorio. Eso sí, en caso de que esta situación de mal olor se prolongue en el tiempo sí es su intención «actuar de alguna manera». Aunque también desde la UAGA Nieves Quintana recuerda que «en Vitoria están separadas las aguas pluviales y las aguas fecales», hecho que, a su juicio, también contribuye al tufo a estiércol.

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