Órdago al Idiazabal

idiazabal.jpgNo es frecuente que un consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca critique a una marca alimentaria. El pasado lunes llamó la atención la rotundidad con la que Gonzalo Sáenz de Samaniego acusó a la marca de queso Etxegarate de «buscar similitudes» con la imagen del queso Idiazabal y de «intentar confundir a los consumidores». Los promotores de Etxegarate habían dicho en su presentación del día 7 en el Kursaal que lo suyo era «un camino paralelo al Idiazabal», y de allí a unos pocos días declaraban que «en ningún momento pretendemos ni hacer frente ni copiar al Idiazabal. Somos un nuevo proyecto totalmente distinto. Surge de que siempre ha habido otro queso en el País Vasco sin denominación de origen y que no se produce con leche de ovejas latxas. Lo que hemos hecho es ponerle un nombre».

Vista la caja que usa la D.O. Idiazabal y la que se ha diseñado ahora para la marca Etxegarate, está claro que sí hay similitudes.

En esta campaña inicial se producirán 500 toneladas de Etxegarate. El producto ha pasado ya por la feria alimentaria de Barcelona, pero aún no la llegado a nuestras tiendas. No se sabe su precio. Los actores son conocidos en parte. En la presentación en sociedad no se dió a conocer cuáles son las empresas que lo impulsan, y fue el economista Antton Pérez de Calleja la cabeza visible. Cuando Joxe Aldanondo respondió a una periodista de Euskal Telebista quedó claro que Quesos Aldanondo era uno de los grandes agentes, quizá el principal. La empresa Quesos Aldanondo es dueña de dos queserías industriales -Quesería de Araia (Álava) y Dorrea (Navarra)-, compra leche a muchos baserritarras que tienen pequeños rebaños, produce quesos de marcas como Lana y Aitzgorri y a su vez distribuye los quesos de algunos elaboradores artesanos afiliados a la Denominación de Origen Queso Idiazabal.

Etxegarate ha admitido, desde el día de su presentación, que elaborará queso en base a leches de todas las razas ovinas, y que la nueva marca servirá para dar salida a «más de tres millones y medio de litros» que hoy en día no tienen cabida en la D.O. Idiazabal, porque son de rebaños mixtos. Como es sabido, Idiazabal sólo admite dos razas, la latxa y la carranzana.

En la documentación aportada a los medios de comunicación, Etxegarate decía que se serviría de leche de la Comunidad Autónoma Vasca, Navarra e Iparralde y hablaba de «rebaños mixtos, los más profesionalizados», citando razas ovinas como la manexa y la vasco-bearnesa, que imperan en Iparralde. No mencionaba la raza que hoy en día impera en Navarra y que es la que va a producir buena parte de los litros destinados a la nueva marca: la raza assaf.

Es una oveja «invisible», que nunca aparece en los folletos publicitarios y páginas webs de las queserías. Originaria de Israel, es más voluminosa que la latxa, con unas orejas grandes y caídas, y también más productiva. Vive en establos y su mantenimiento es también más costoso; la latxa, en cambio, pasa parte del año pastando al aire libre.

Etxegarate usa en su envase la imagen de un pastor con abarcas junto a un rebaño de ovejas latxa. Los promotores de la nueva marca saben que en la sociedad está más arraigada la figura del pastor tradicional y la oveja aún más tradicional y milenaria. El pastor de la foto es una cara conocida: Ignazio Irastorza, de la quesería Katxina, de la zona de Lazkaomendi, entre Lazkao y Zaldibia. Hace un par de años quedó fuera de la D.O. Idiazabal, por habérsele detectado algunas ovejas lacaune, una raza de mucha implantación en Francia. «A mí me gusta probar con otras razas, ahora tengo algunas ovejas mestizas assaf-latxa. No pensaba que con este tema se llegara a la polémica», nos ha comentado.

El tema de las «nuevas razas» tiene mucho calado. Cuando el pasado año surgió la polémica por la posibilidad de que la Denominación de Origen Queso de Roncal admitiera la leche de ovejas assaf, el sindicato EHNE se mostró en contra y el Gobierno Vasco acabó emitiendo una nota en la que, al igual que ese sindicato, reivindicaba la latxa. Al final, Queso del Roncal admitió la leche de assaf, tal como pedía el sindicato UAGN.

En Navarra existen varias explotaciones grandes de assaf, y ese sector apostó porque el Queso de Roncal aceptara sus tanques de leche, como es lógico. Se trata de explotaciones como las de Arbizu, en la Sakana, y Oskotz y Goldaratz, cerca de Irurtzun. Parte de esa leche seguramente acabará en los quesos Etxegarate.

Tanto el Gobierno Vasco como la Denominación de Origen Queso Idiazabal y la mayor parte de los pastores, en cambio, creen que la opción a favor de la oveja latxa es algo radical, de fondo. El argumento es que la latxa es un tipo de oveja que está en estas tierras desde el Neolítico, está completamente acoplada al clima y a la orografía del territorio y es la que ha moldeado el paisaje oceánico vasco, desde los prados de los alrededores de los caseríos hasta las amplias zonas de pasto de las grandes cordilleras: Aralar, Aizkorri, Urbasa, etcétera. Además, la selección genética ha permitido que muchos ejemplares actuales de latxa dupliquen las producciones lecheras de sus abuelas.

Mientras unos conciben el pastoreo tradicional como algo digno de ser preservado -e incluso como bien cultural- está empezando a cobrar auge otra visión más economicista, la de los ganaderos que construyen grandes pabellones y estabulan ahí miles de ovejas El pastoreo tradicional ha sido capaz de mejorar sus quesos hasta llegar a un punto en el que todos los años se consiguen galardones a nivel europeo. Mientras, el queso Etxegarate se enfrentará pronto a su gran reválida: la aceptación del mercado.

Fuente. Diariovasco.com 

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