No hay liquidez para pagar el cereal

Asaja.gifJosé Antonio Turrado. Secretario general de ASAJA de Castilla y León.

Cuando a primeros de agosto la consejera de Agricultura hizo oficial la cifra de más de nueve millones de toneladas de cereal, y un importe de facturación que ya nos gustaría que se hubiese cumplido, la preocupación que entonces algunos teníamos era que los precios al menos no cayeran y que los compradores tuvieran liquidez para poder pagar. Era lógico pensar que en circunstancias normales los intermediarios iban a necesitar el doble de financiación con la que habitualmente hacían las campañas, y esto en los tiempos que corren no iba a ser fácil de conseguir. Es verdad que el valor de la cosecha ha caído un treinta por ciento sobre las cifras que vaticinó la consejera, por el descenso sin freno de las cotizaciones de los granos, pero esto no ha facilitado las cosas ya que, aunque se necesita menos circulante, ha aumentado el riesgo de las operaciones de crédito. La cosecha tiene menos valor, hay menos margen de beneficio, hay un gran riesgo con empresas que compraron más caro de lo que van a poder vender, los pagos se alargan más en el tiempo y se acumulan los efectos devueltos por morosos.

Hasta estos días el agricultor que no ha cobrado su cosecha no se ha puesto nervioso. Este sector está acostumbrado a cobrar cuando se puede, se confía quizás en exceso en las empresas con las que uno lleva años relacionándose y con las que no ha habido problemas, y unas semanas se pasan con disculpas más o menos convincentes. Pero cuando han pasado ya tres meses largos desde la cosecha y por tanto de la venta del cereal y no ha entrado ni un euro en la cuenta de miles y miles de agricultores, nuestros representados empiezan a ponerse nerviosos, cuando no a ser objeto del pánico. Los altos costes de las siembras de la próxima campaña, ya muy avanzada, y los gastos del día a día de cualquier familia, han llevado las cuentas corrientes de los agricultores castellanos y leoneses a una sequía jamás conocida. Se han acabado los ahorros y se ha entrado en números rojos tirando de las cuentas de crédito hasta agotar el disponible de las mismas.

Si damos por bueno que apenas se ha cobrado el veinte por ciento de la cosecha, los más de 7 millones de toneladas restantes, que aún con las bajas cotizaciones actuales valen 1.000 millones de euros, están sin cobrar. Es cierto que parte de este volumen de cereal está vendido y no pagado y otro está sin vender a la espera de que valga más o de que el que lo compre pueda pagarlo, pero para el caso es lo mismo ya que habitualmente el agricultor pedía también financiación cuando tenía el cereal en su almacén. Es evidente que en el sector agroalimentario, y tan sólo en lo que respecta a los cereales, hacen falta 1.000 millones de euros para que los agricultores puedan cobrar su cosecha, y no parece que aparezcan por ninguna parte. Quiero pensar que los bancos, cajas de ahorro y cajas rurales de la región con las que nosotros y nuestros clientes trabajamos, los tienen, y que el no prestarlos se debe a una cuestión de prudencia o prioridad, porque si además “el sistema financiero está canino”, la cosa pinta todavía peor. Pero no me consuela saber que lo tienen y a la vez que no se lo presten a un sector como el agrario que ha sido negocio seguro, que tiene los ratios más bajos de morosidad entre todos los clientes de bancos y cajas, que antes pasa hambre que devuelve una letra, y que ha sido fuente de captación de pasivo que después se ha dado alegremente a los especuladores del ladrillo.

Desde las organizaciones agrarias hemos pedido a la Junta que pague las ayudas de la PAC para inyectar algo de liquidez a las economías, pero esto no es la solución. La solución es cobrar la cosecha y para eso se requiere, y yo exijo, un esfuerzo a la industria agroalimentaria y a las cooperativas, y exijo un esfuerzo, compromiso y un comportamiento ético a los bancos y cajas que operan en la región. Si en las próximas fechas nuestros agricultores siguen sin cobrar su cosecha, que es el resultado de su sacrificio de todo un año, les recomendaremos que vayan a reclamar la deuda ante los juzgados de lo Mercantil. No creo que sea bueno para nadie, tampoco para los bancos y cajas, que por reclamar lo que nos deben llevemos a concurso de acreedores a la mayoría de los almacenistas de cereal y cooperativas de nuestra región. Y quien dice de cereal lo hace extensivo a los que nos han comprado las patatas, las legumbres, el ganado, la uva, la leche, la fruta o tantos y tantos productos que ya están en manos de otros y que nosotros no hemos cobrado.

AGROINFORMACION

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