MAS EVIDENCIAS

5 Respuestas to “MAS EVIDENCIAS”

  1. herriberakoa Says:

    Y algunos todavia lo negaran. No hay mas ciego que el que no quiere ver.

  2. geroa Says:

    Es dificil que coincidan grabaciones de los buitres atacando pero tantos hechos y denuncias son abrumadores.

  3. giputxi Says:

    Un hecho puede ser circustancial.
    Dos hechos casualidad.
    A partir de tres, y en este caso hay un montón de ellos, CERTEZA.

  4. Juanvel Says:

    ATACAN LOS BUITRES El último atentado contra su integridad física pudo llegar como consecuencia de una absurda noticia. “La superpoblación hace de las suyas: atacan los buitres”, rezaba la portada de la revista de la Federación Española de Caza de enero de 1997. “La rebelión de los buitres”, pudo leerse el 29 de abril del mismo año en el diario La Vanguardia. “La ciencia ha descubierto un grupo de buitres, animales carroñeros por excelencia, atacando y matando animales vivos”, continuaba diciendo ese diario, promotor de una peregrina idea de cambios en el comportamiento de estas rapaces. Sugerían que ante la formidable explosión demográfica de la especie en Navarra, los buitres leonados habían cambiado sus milenarios hábitos y comenzaban a atacar a las ovejas vivas. Los pastores rápidamente se pusieron de su lado, dispuestos a cobrar cuantas indemnizaciones fuese necesario: desde entonces se han presentado decenas de denuncias, aunque sólo se han pagado 80 casos. Seguramente demasiados. “Las noticias divulgadas en la prensa sobre un supuesto y repentino cambio de conducta en los buitres leonados, apoyadas por una burda experimentación seudocientífica, le han convertido en chivo expiatorio de los intereses confluyentes de ciertos gremios, siempre muy dispuestos a pescar en río revuelto”, escribió Francisco J. Purroy, entonces presidente de la Sociedad Española de Ornitología (SEO-Birdlife) en el numero 98 de su revista La Garcilla (1977).
    “Lo que no cuenta el periódico catalán es que esta oveja (la utilizada en su reportaje), vieja y con la pata trasera descoyuntada, fue atada mediante una cuerda de 50 centímetros en un pastizal en el que las rapaces habían devorado carroña de cordero”, continúa Purroy. “Tras seis días de espera, y previa colocación el sexto día de una oveja muerta al lado de la oveja cebo, hecha polvo por su herida, la sed y el amarre, bajan 70 buitres y devoran la muerta y la viva. Otra oveja viva, vigorosa y atada con un ramal de siete metros, respondió a la cercanía de buitres posados moviéndose, sin riesgo de ser agredida, según la pauta esperable en una oveja sana”.
    Los buitres no fueron diseñados para matar. Sus garras han perdido gran parte de su función prensil, y sus uñas carecen de vigor. No lograrían retener a un animal sano. Además, por su tamaño y su forma de volar son incapaces de sorprender a esa posible pieza. Y su recio pico, capaz de rasgar duras pieles y romper huesos, no tiene la mortal curvatura de los picos de águilas y halcones. Son, eso sí, máquinas de desgarrar perfectas. Trituradoras capaces de engullir tantos kilos de carne en una sola sentada como para no poder levantar el vuelo en horas. Buches todopoderosos dispuestos a digerir carnes en cualquier fase de putrefacción.
    RECUPERACIÓN Los buitres leonados son noticia en España porque se trata de una de las pocas especias animales que han duplicado su número en los últimos diez años. De las 8.000 parejas censadas en 1989 se ha pasado a las más de 16.300 actuales. Una excelente noticia para conservacionistas, ornitólogos, ganaderos y, en general, para todos los amantes de la naturaleza salvaje. Perseguidos durante décadas por alimañeros y cazadores, considerados aves de mal agüero por campesinos, los buitres dejaron de reinar por los cielos ibéricos a partir de los años 60. Ahora podemos incluso exportar parejas a los países europeos que no tienen tanta suerte para que intenten reintroducirlos en lo que fueron sus hábitats naturales.
    “Hace 30 años, los buitres eran abundantísimos en España”, escribía Félix Rodríguez de la Fuente en 1971. “El ganado de labor y los rebaños de ovejas les ofrecían el suficiente alimento para mantener sus prósperas colonias, que constituían una verdadera policía sanitaria de los campos españoles”, continuaba. “Más tarde, su estrella comenzó a declinar, porque la maquinaria sustituyó al animal doméstico, y entre algunos desalmados cazadores se puso de moda disparar con sus rifles sobre estos inofensivos y beneficiosísimos carroñeros”.

  5. Mauricio Says:

    enlace NOTICIAS DE ALAVA

    Mesa de redacción
    ¿Buitr-end?
    por elena zudaire enviar a un amigo imprima este texto texto normal texto medio texto grande

    AVECES la mano del hombre es un zarpazo. Ahora les toca a los buitres. Todo comenzó cuando a algún iluminado se le ocurrió la gracia de alimentar a las reses con los restos triturados de ovejas muertas por enfermedades, para ahorrarse un pico en piensos. Además de provocar la aparición de la epidemia de las vacas locas, se cargó una de las simbiosis hombre-fauna más antiguas de la historia. Las reses muertas ya no podían dejarse en el campo y se terminó el alimento para los buitres. Entonces comenzó el beneficio para las empresas encargadas de recoger y eliminar cadáveres de ganado, los ataques reales de buitres a las reses… y los casos de picaresca de algunos que ven en las indemnizaciones administrativas dinero fácil. Justo antes de todo este follón -y gracias a las medidas de protección-, el buitre leonado experimentó un periodo de bonanza en su cría. Así que, de pronto, ahora hay una abundante población pero poca comida. Y los ataques a las reses vivas se vuelven más habituales de lo normal. Lejos de entender que la población de buitres volverá a equilibrarse en unos años, el hombre quiere soluciones rápidas, al estilo de Castilla y León. Allí, para liquidar a los topillos, se envenena masivamente la misma tierra por la que los agricultores reciben jugosas subvenciones, a cambio de su protección ambiental. Flipen. Los buitres no “asesinan” ni “descuartizan”, simplemente comen lo que pueden. Pero el hombre prefiere atribuirles cualidades humanas que recordar que su torpe intervención desequilibró la perfecta relación entre el ganadero y el ave carroñera.

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