Malos tiempos para el tomate

En las huertas llueve sobre mojado. El último temporal es otra gota más de un verano nefasto para los agricultores guipuzcoanos
Las copiosas lluvias de los últimos días no ayudan a que la producción hortofrutícola guipuzcoana levante vuelo. Los cielos no dan tregua y las inestables jornadas vividas se suman al terrible verano que están padeciendo las huertas al aire libre. El sol no emite su potencial calorífico y hace que las plantaciones se conviertan en campos vulnerables, necesitados de calor. Las lluvias, tan necesarias, cuando ocurren en exceso y fuera de su tiempo pueden acarrear enfermedades para las hortalizas, como el temible hongo que acaba pudriendo las plantas. Lo dicen los agricultores, quienes coinciden en señalar que «el mal tiempo lo llevamos padeciendo desde primavera». El peor parado ha sido el tomate y ahora sólo esperan algo quizás no tan factible: una semana entera de sol, sin agua.

Aunque aún es pronto para calcular en qué porcentaje se ha reducido la cosecha este año, los agricultores saben a ciencia cierta que va a ser menor que la recogida el año pasado. «Seguro que tendremos menos kilos y probablemente de peor calidad», asegura un agricultor de Getaria, que principalmente cultiva tomates en su huerta al aire libre. Casualmente, esta verdura es la que se está llevando la peor parte. «Es un fruto que lo que necesita es sol, y es justo lo que no estamos teniendo este verano», comenta. Para este baserritarra las bajas temperaturas son las que más daño están haciendo a su producción: se han registrado hasta diez grados por debajo de lo que debería hacer en estas fechas. Esta bajada de temperatura se deja notar, según asegura, tanto al aire libre como en el invernadero.

Una vendedora del mercado donostiarra de la Brecha comenta que el mal tiempo «inevitablemente» afecta en la producción, pero para ella lo que más daño hace a su pequeña huerta es la niebla que al anochecer asola las plantas.

Bien es cierto que las predicciones meteorológicas no son muy halagüeñas, pero los expertos aseguran que no hay motivos de alarma en el sector. Únicamente puede haber un cierto retraso en los productos. Buena parte de las cosechas de alubias ,vainas, tomates… que para estas fechas ya deberían estar recogidas, aún están esperando su momento óptimo de maduración.

Viento que daña las vainas

Pero la lluvia y las bajas temperaturas no han venido solas: les ha acompañado el viento. Las intensas rachas han logrado dañar las altas plantas de vainas. Las ráfagas han sido muy violentas y, tal como dice un agricultor de Ulía, «ni un seto de tres metros las ha protegido». Son muy sensibles y un ligero roce hace que la vaina quede dañada.

Otro de los factores que pueden condicionar la producción es, sin duda, la ubicación del terreno. Para este último agricultor, que tiene su huerta en las faldas de un monte, el agua desliza por la ladera y no se estanca en las plantas. Ésta puede ser una de las razones para que afirme que este año está siendo muy bueno para su huerta. «Es una de las temporadas en las que más productos estoy recogiendo. Sé que la tónica general es negativa, sobre todo en lo que respecta al tomate, pero la verdad es que no es mi caso», afirma.

Como se ve, no todo son lamentos. En el caso de Mikel Arteaga, responsable del sindicato agrario Enba y ganadero de vacas de leche, afirma que estas lluvias van a servir para que brote hierba nueva. «Nos habíamos quedado prácticamente sin nada y ahora esperamos que en quince días la situación se invierta. Este agua, la verdad, nos va a venir de cine», comenta. En este caso, no hay duda: nunca llueve a gusto de todos

Fuente. Diariovasco.com

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