Maider Unda, quinta en los Mundiales de Bakú de 2007, será la primera luchadora olímpica española y seria aspirante a conseguir la primera medalla en este deporte

maider_unda“Me preocupa la soledad en Pekín”

Maider Unda (Vitoria, 1977) no rehúye el reto de conseguir una medalla en los Juegos Olímpicos de Pekín. Sería la primera medalla en la lucha olímpica del deporte español. “Parece que toca, aunque también parecía que tocaba en los Campeonatos de Europa y mira lo que pasó. Fui la duodécima”, afirma entre el entrenamiento de la mañana y el de la tarde. “Maider está en categoría de medalla”, reafirma su entrenador, Luis Crespo, “porque está entre las primeras del mundo, aunque luego influye el día que tengas, el sorteo, esas cosas”. A ella le preocupa, más que competir, “la estancia en la Villa Olímpica”: “Allí voy a estar sola y la relación con el resto de competidoras es escasa. Ni ellas ni yo hablamos mucho inglés. Así que te saludas y punto. Y así del 6 al 26 de agosto. Es duro”.

“Para entrenarme bien necesito estar con gente que conozca, no con gente nueva”

Maider es productora de quesos de Idiazabal en su caserío de Olaeta.

Tan duro debe de ser que Maider incluso abandonó su estancia de dos años en Madrid, en la residencia Blume. “Yo soy diferente. Necesito estar con gente que conozca, no con gente nueva. Para entrenarte bien tienes que tener la cabeza en condiciones y fuera de mi casa no me encontraba a gusto. Allí, en el caserío de Olaeta, tenía a mis padres, mis ovejas y mis quesos. En Madrid lo único que hacía era entrenarme. Y, cuando tienes lesiones, se te cae el mundo encima porque no puedes ejercitarte. No era mi vida”, recuerda. Maider comparte su dedicación a la lucha con la dedicación a los quesos de Idiazabal que produce en su caserío con la leche de sus ovejas.

Ahora, para hacer frente a la soledad de la Villa, Maider ha encontrado el principal antídoto: la lectura. “A Pekín me llevaré sobre todo libros, especialmente novelas, que es lo más desengrasante y entretenido”. Maider lee principalmente literatura en euskera y su autor favorito, en este territorio, es Bernardo Atxaga: “Su último libro, El hijo del acordeonista, me lo leí en un mes, y eso que no tengo mucho tiempo para la lectura”. Atxaga será su lazarillo en Pekín entre combate y combate mientras la competición, en menos de 72 kilos, siga.

Maider Unda llegó a la lucha a través del sambo, una modalidad con mucho auge en el País Vasco, que llegó a disponer de federación propia y a competir internacionalmente ajena a la española. “Yo estudiaba en Otxandiano (Vizcaya) y apareció un señor que daba clases de sambo cuando se produjo un cierto boom en Euskadi. Entonces la lucha no tenía mucha salida. El sambo, tampoco, pero parecía que vendía más y ahí comencé esta aventura a los nueve años”.

Una aventura que tiene para ella su primera cita olímpica en los Juegos de Pekín después de que la lucha femenina fuera reconocida como deporte olímpico en los pasados Juegos de Atenas de 2004. Allí, Maider no pudo competir. Ahora tiene su primer reto olímpico tras haber sido quinta en los Campeonatos del Mundo de Bakú, en 2007, y duodécima en los Europeos de Francia, además de sus diez títulos de España.

Cuando empezó, “era un bicho raro, como una marimacho a la que miraban de forma extraña. Ciertamente, no era un deporte para una mujer, pero es que la mujer no sólo ha llegado tarde a este deporte, sino a todo. En esto no iba a ser distinto”. Tanto es así que su reconocimiento olímpico tiene apenas cuatro años, lo que convertirá a Maider Unda en la primera luchadora olímpica española. La propia denominación de la disciplina lucha femenina la distingue no ya por el sexo de sus practicantes, sino por la propia disciplina deportiva -la lucha grecorromana y la lucha libre olímpica se sobrentiende que son masculinas.

Quizás por eso el estilo de esta mujer es el de “una luchadora con un carácter y un poder de sacrificio espectaculares”, asegura Luis Crespo; “éste es un deporte duro, sacrificado, en el que hay que combinar la fuerza, la preparación física, la táctica y la buena cabeza”.

La fuerza es una de las características de Maider “porque está acostumbrada al trabajo y a las obligaciones del campo, del caserío, el cuidado de las ovejas, la elaboración de los quesos. Sin duda, la disciplina y el sacrificio los ha mamado en el caserío”.

Fiel a su estilo, se entrena 11 veces a la semana, a un promedio de dos entrenamientos por día, con vistas a Pekín: “Por la mañana, pesas y trabajo físico; por las tardes, táctica y técnica”, señala Crespo. Su sparring principal es su propio entrenador. “Aún estoy para algunos trotes”, dice el ex luchador, “y algunos chicos del gimnasio que pueden asimilarse a su peso. Lo recomendable son chicos de unos 62 kilos. Ahora, con la gente que se ha quedado fuera de las calificaciones, quizás podamos contar con otros sparrings que permitan afianzar nuestro trabajo”. En un deporte minoritario como la lucha, Euskadi ha tenido un cierto protagonismo, más allá de la apuesta deportivo-institucional del sambo. “En 1992, cuatro de los principales luchadores eran de aquí. Ahora la cosa está un poco floja”, recuerda su preparador.

Todo, para hacer frente a las principales competidoras, las luchadoras de la Europa del Este (Rusia, Bielorrusia, Bulgaria), “pero no sólo ésas, también las chinas, japonesas y, en menor medida, las estadounidenses forman equipos que son igualmente muy fuertes”, afirma Maider. Su entrenador también incluye dentro de la lista de rivales a algunas luchadoras suecas o alemanas, pero siempre sobre la base de que, en su categoría, Maider “debe tener como objetivo la medalla”. “Yo me veo con las ganas suficientes para conseguirlo. Luego, será lo que tenga que ser”, ratifica la propia luchadora. Mientras tanto, el caserío seguirá siendo su refugio. Cuando viaje a Pekín, Bernardo Atxaga y la novela vasca en general ocuparán su lugar durante 20 días.

Luego, el futuro está por decidir: “Mi cuerpo dirá hasta dónde puedo llegar. Quizás me queden dos años de competición. No sé…, depende también de las lesiones”. En 2001, sufrió la rotura de un pómulo. En 2003, la del menisco y el ligamento cruzado. Y en 2004, una bursitis. “Pero no es un deporte de grandes lesiones, contra lo que pueda parecer”, advierte.
Maider Unda

– Nació el 2 de julio de 1977 en Vitoria.

– Mide 1,77 metros y compite en menos de 72 kilos.

– Es productora de quesos y pastorea sus ovejas en el caserío familiar.

– Ha ganado el Campeonato de España en 10 ocasiones, ha sido quinta en el último Mundial (en el que consiguió la plaza para los Juegos de Pekín 2008) y 12ª en el último Europeo.

– Le gusta la lectura, principalmente la literatura en euskera y, sobre todo, la novela de Bernardo Atxaga.

– Ha sufrido tres lesiones: pómulo, menisco y bursitis.

Fuente. Elpais.com

Foto. Blog.eitb.com

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