Los transgénicos y el “yo no he sido”

maiz.jpgLa mayor parte de los países de la UE mantiene las distancias con los cultivos transgénicos. Es la hipocresía de la vieja Europa: se permite que se comercialicen para alimento humano o animal productos como soja, algodón, remolacha o maíz genéticamente modificados mientras que sólo permite sembrar –por el momento- el maíz, del que España es el principal productor y también uno de los que se la coge con el papel de fumar más fino: “ha sido sin querer y sólo la puntita”, alega el Gobierno cada vez que aborda el tema (les sonará a los del PP: ellos hacían lo mismo, el complejo es nacional y no entiende de partidos).

El proceso político para aprobar la venta de un OGM en el mercado comunitario pasa por un Consejo de Ministros de la UE que se lava las manos al no obtener mayoría cualificada a favor ni en contra y la decisión final de la Comisión Europea. De esta manera cuando se da luz verde los reticentes venden en su país que no ha sido culpa suya, que es una medida adoptada por Bruselas.

¿Son los transgénicos una solución de futuro para aumentar las cosechas o pueden crear un grave problema de salud? ¿O ambas cosas a la vez? ¿O ninguna? Tengo la sensación de que los mandatarios europeos no los ven con malos ojos –si no se opondrían claramente a ellos- pero muchos callan por la mala imagen que tienen en países como el nuestro.

Fuente. LA OVEJA NEGRA

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