Los sectores agrícolas, principal ariete contra una medida extendida en Europa

La aplicación del ‘canon del agua’ha levantado ampollas en un sector, el agropecuario, que aparentemente se mantiene de forma permanente en el filo de la rentabilidad económica. El gravamen de 0,06 euros por metro cúbico a aplicar a los «grandes consumidores» en este sector, que serán prácticamente la mayoría, ha llevado a las organizaciones agrarias a denunciar la «pérdida de competitividad» que puede ocasionar en las explotaciones un aumento de esta magnitud en la factura del agua.

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UAGA, ENBA y EHNE, entre otras centrales, han puesto números a sus miedos. Denunciaron durante la tramitación de la Ley de Aguas que el ‘canon ecológico’ supondrá que su factura anual «se multiplique por diez». «Estamos hablando de pasar de pagar 150 euros al año a 1.500 euros», indicaron desde la asociación de agricultores y ganaderos alaveses. Es este territorio, de hecho, el que más dificultades tendrá para adaptarse a la nueva regulación. La Ley vasca, que traslada a Euskadi la normativa europea, exige que todo el agua que se consume debe ser «contabilizada» y abonada. Pero el 60% de las explotaciones de la Llanada alavesa y prácticamente la totalidad de las enclavadas en la comarca de Valles Alaveses carecen de estos sistemas de control. Álava es, igualmente, la provincia donde el regadío tiene una mayor extensión.

«Afán recaudatorio»

El decreto gubernamental establecerá una serie de bonificaciones con respeto al ‘canon ecológico’. «Serán mayores cuanto más esfuerzo de racionalidad hagan estos grandes consumidores», indicaron fuentes conocedoras del proyecto. Ello no ha sido suficiente para que las centrales agrarias limiten sus críticas y suavicen su consideración de que el gravamen trata de «hacer caja» y tiene un único afán «recaudatorio», como denunció EHNE.

Como trasposición de la normativa comunitaria, diferentes países europeos han comenzado ya a adaptar sus legislaciones. Francia ha sido pionera, junto a diversos ‘lander’ alemanes y la región de Flandes, en Bélgica. España también lo estudia.

Fuente. Elcorreodigital.com

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