Los lobos atacan 240 ovejas en sólo un año

dip_alavaLa Diputación tendrá «en un mes» el documento técnico del plan de gestión de este animal

Una exposición busca cambiar su imagen de animal «sanguinario y diabólico»

«La coexistencia entre el lobo, el hombre y el ganado es posible», defiende Carlos SanzUna de las pesadillas de los ganaderos alaveses, además del buitre, es la amenaza del lobo, que sólo en 2008 atacó 240 ovejas, la cifra más alta de los últimos cinco años. Y es que, pese a que las embestidas del depredador han sido 64 -menos que en 2007 y 2006, cuando se contabilizaron 104 y 78, respectivamente- han sido mucho más voraces. El pasado año atacó a medio centenar de ovejas más que en 2007 y a casi cien más que en 2006. La cifra se dispara hasta las 150 si se compara con el dato de 2005, cuando se zampó 104 cabezas de ganado. La solución a esta compleja convivencia entre el lobo y el pastoreo no resulta, sin embargo, sencilla. Mientras los ganaderos exigen que se ponga fin al asedio del depredador, los ecologistas recuerdan que se trata de una especie de interés comunitario que hay que proteger.

 Por ello, la Diputación foral de Álava está inmersa desde hace meses en la elaboración de un plan de gestión dirigido, precisamente, a buscar, en palabras del diputado de Medio Ambiente, Mikel Mintegi, «el equilibrio entre la protección del lobo y la ganadería».

«En un mes» la institución foral tendrá en su poder el documento que determinará la presencia real de este animal en la provincia y sus áreas de influencia para, a partir de ahí, plantear posibles soluciones. «Este documento será sólo el primer paso para empezar a trabajar, ya que después habrá que poner en marcha el proceso de participación, en el que deben intervenir todos los agentes implicados».

Así lo recordó ayer Mikel Mintegi al término de la presentación de una muestra fotográfica en la Casa de la Cultura que persigue, precisamente, «cambiar la imagen de animal sanguinario y diabólico que tiene el lobo».

El mito de Caperucita

Firmada por Carlos Sanz, quien trabajó durante años al lado de Félix Rodríguez de la Fuente, la exposición consta de una serie de fotografías, objetos y paneles explicativos orientados a «romper el mito de ‘Caperucita y el lobo’» y a defender que la coexistencia entre este animal, el hombre y el ganado «es posible». «No es tan fiero como lo pintan. Los lobos salvajes nunca atacan a las personas. De hecho, es mucho más probable que se dé un ataque de perro que de lobo. Lo que ocurre es que unos tienen la fama y otros cardan la lana», aseguró Carlos Sanz.

Pese a ello, el naturalista se mostró comprensivo con los ganaderos afectados por los ataques del depredador. En este sentido, instó a las instituciones a «ayudarles para que puedan compensar los daños y a llevar a cabo una labor de sensibilización que haga posible la convivencia entre ambos».
A los pastores, por su parte, les pidió que «asuman que el lobo es una especie importante en la biodiversidad». Por ello, les instó también a «poner de su parte para minimizar esos daños».

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