Los héroes del silencio

044D7GENP1_1.jpgDEIA – Han sido 47 días de sufrimiento que no se deben repetir. Nunca más. Quienes confiaron en que los errores cometidos durante cualquiera de esos largos días fuesen corregidos al día siguiente, esperaron en balde. Desde la captura y entrega de dos secuestradores a la Audiencia Nacional, que marcó el devenir de los acontecimientos, las torpezas se han sucedido hasta el final. Por no hablar de la ausencia de medidas preventivas antes del secuestro, tantas veces propuestas por los diputados del PNV, respaldadas por el Parlamento español y desoídas por el Gobierno. Las instituciones han estado obsesionadas con silenciar las voces críticas: las voces de la oposición, de los alcaldes, de las familias; incluso arremetiendo contra la legítima movilización popular…; porque, según dijeron, ponían en peligro la integridad de los arrantzales.

Y en medio de ese silencio preceptivo han ido resonando las voces del Gobierno, más estridentes que nunca, en una insistente demostración de irresponsabilidad.

Han monopolizado los altavoces mediáticos para decir, contradiciendo a los propios piratas, que los arrantzales estaban en perfectas condiciones y disponían de agua y víveres suficientes; mientras la realidad era que estaban sufriendo un verdadero infierno en forma de vejaciones y de privaciones. Han hecho uso de su bula mediática para amenazar en pleno secuestro a los piratas con rastrear y perseguir el dinero del rescate y con hostigar los puertos somalíes.

En definitiva, un encadenamiento de insólitas provocaciones, totalmente estériles que añadían más presión y más tensión a una situación muy delicada. ¿ Pero no decían que los piratas escuchaban todo lo que se decía? Simultáneamente, esas señoras y esos señores del Gobierno trasladaban a los armadores, a la oposición e incluso a los jueces la responsabilidad de sus propios errores; forzando desmentidos, incluso del presidente de la Audiencia Nacional, que han puesto aún más en evidencia la actuación del Gobierno.

Un poco más cerca, en el Gobierno vasco, ha habido quien sí ha permanecido ausente y en silencio, salvo para pedir al Gobierno español el traslado de los dos piratas detenidos ante la justicia española. Una pena. Tenía que haber continuado ausente. Ahora pretenden prorrogar, por tiempo indefinido, la vigencia de su ley del silencio impuesto. Yo también voy a romper esa ley para decir, porque así me consta, que la flota vasca que faena en el Índico desde hace más de 25 años es una de las más pioneras y competitivas de mundo (si no la más); que practica una pesca legal y responsable, colaborando con AZTI en numerosas campañas científicas para mejorar el conocimiento y la gestión de los recursos pesqueros; y que crea riqueza, no sólo en Euskadi, sino también entre la población de los países del Índico; y hay que decir que hoy no hay alternativas realistas a la pesca en el Índico y que si nuestra flota desapareciese de allí su lugar sería ocupado por otras flotas que practican pesca ilegal, que sobreexplotan los recursos y que benefician a los dirigentes de aquellos países en lugar de a su población. ¿Nos podemos permitir ese lujo? Yo creo que no; de ninguna de las maneras. Y quiero alzar mi voz, aunque sea un clamor en el desierto, para exigir iniciativas urgentes. Quiero gritar en demanda de actuaciones preventivas desde los puertos de Somalia, colaborando con el Gobierno provisional de aquel país; pero también en demanda de otras actuaciones más inmediatas: que se incluya a la actividad pesquera entre las susceptibles de protección prioritaria dentro de la operación Atalanta; y que copien a otros estados que desde el pasado 1 de julio han adoptado la solución más segura, barata y eficaz para proteger a los trabajadores del mar. Para que ese sufrimiento no se repita nunca más.

Luis Miguel Macías, * Ex viceconsejero de Pesca

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