LOS ECOLOGISTAS TERMINARAN MANDANDO EN NUESTRA PROPIA CASA

ata lobo_1.jpgGanaderos de varios concejos del occidente asturiano comienzan a plantear la necesidad de llegar a un consenso con los ecologistas para trabajar de forma conjunta en la defensa de los intereses de los primeros y sin que los segundos pongan mayores impedimentos a un desarrollo sostenible del sector rural. Está muy bien todo eso de llegar a acuerdos, de dialogar, de estudiar fórmulas no lesivas para las partes y sobre todo de iniciar una acción coordinada y sin descalificaciones entre unos y otros.

Ocurre que los ecologistas han comenzado a llegar a los pueblos -en fines de semana especialmente- y a decir qué es lo que hay que hacer aquí y allá para defender la naturaleza. Esa defensa del medio natural, a veces, se encuentra con la oposición de los ganaderos, que ven su territorio y su propio desarrollo frenado por los planteamientos de los ecologistas que han demostrado hasta ahora no entender mucho de las circunstancias que concurren en la vida diaria de quienes viven de las vacas, las ovejas, las cabras y los caballos.

Por otra parte, es muy frecuente que los grupos ecologistas planteen una defensa de la naturaleza de muy distinta forma según sea el territorio asturiano en el que actúan. Unos se centran exclusivamente en la defensa del lobo, mientras que otros se oponen a modernizar las vías de comunicación -nada de asfalto, por supuesto- en el área rural y así caminos que podrían convertirse en carreteras se quedan en pistas de montaña sin más. Hay que preservar el paisaje y el ganadero, pues que siga circulando por las caleyas de siempre. Ellos, los ecologistas de la ciudad, tienen su calle asfaltada.

Los ganaderos de esas comarcas del Occidente que están dispuestos a parlamentar y a llegar a acuerdos con los ecologistas señalan, y creo que están muy acertados, que nadie conoce mejor el área rural que ellos mismos. Y que una de sus principales tareas ha sido de siempre la de cuidar el medio ambiente, su pueblo, su entorno y el territorio en el que han nacido, en el que trabajan y en el que intentan salir adelante económicamente con un gran esfuerzo y una gran dedicación, sin saber en muchos casos lo que son unas vacaciones.

Es probable que ésta sea una gran ocasión para que los ecologistas preocupados por el medio rural, que están en su derecho a defender sus ideas, sus posturas y sus planteamientos aunque no han sido elegidos ni votados por nadie -aun así se reconoce su objetivo de defender la naturaleza-, se sienten a negociar con los ganaderos qué es lo que hay que hacer en nuestros pueblos para que éstos no tengan el más mínimo deterioro medioambiental, respetando al mismo tiempo los intereses de las familias que viven en el medio y que tienen en él su propia subsistencia económica.

Si los ecologistas llegaron a los pueblos es porque se han construido carreteras. Si los ecologistas se han involucrado en cómo debe de defenderse el medio rural es porque han tenido facilidades para llegar al mismo. Y llegan, especialmente, en los fines de semana, que es cuando el hombre del campo sigue trabajando como si tal cosa porque el ganado hay que atenderlo a diario, que aquí no hay ni vacaciones, ni descanso semanal ni nada parecido. Y no sería de recibo que los ecologistas lleguen a un pueblo, echen su discurso, escriban un comunicado de prensa, digan qué es lo hay que hacer en materia medioambiental sin dialogar y consensuar con los ganaderos.
 
El primer gran consenso que hay que alcanzar, por el bien de todos pero muy especialmente del ganadero que tiene en los rebaños su medio de vida –los ecologistas tienen puestos de trabajo más cómodos, generalmente en el mundo del asfalto y aprovechan los descansos para ir al campo- es el que se relaciona con la política del lobo. Conozco a ganaderos jóvenes que se han cansado de esperar soluciones y que no están dispuestos a que las alimañas -y que no me vengan con lo de los perros asilvestrados y demás zarandajas porque los lobos también son visibles- les maten sus ovejas, sus cabras y sus caballerías para cobrar indemnizaciones tarde, mal y a veces nunca, porque las manchas de sangre de una res sacrificada nunca puede servir para iniciar un expediente. Los ganaderos no desean cobrar nada. Quieren que se respete la vida de sus animales.

Pero si se sigue negando la autoría del lobo en muchas de las masacres que sufre la ganadería, si se sigue promulgando que el lobo es intocable, si sigue primando el interés conservacionista del lobo sobre la supervivencia de la ganadería de montaña, entonces que apague la luz el último que se marche. Los ganaderos de una edad ya más avanzada de nuestros pueblos de montaña aprovechan llegar a los cincuenta y cinco años para jubilarse anticipadamente y que haga el lobo lo que quiera. Y los jóvenesÉ, pues se marchan. Abandonan aburridos, cansados, decepcionados de políticos, de ecologistas, de predicadores y de otras gentes que nunca van a los pueblos a conocer a fondo el problema.

Los ganaderos de varias comarcas del occidente asturiano acaban de dar un paso al frente haciendo un llamamiento a los ecologistas para estudiar la situación y llegar a un acuerdo entre las partes. Se debería tener en cuenta que es precisamente el ganadero quien mejor conoce el terreno, quien más sabe de los muchos inconvenientes que hay para trabajar en el medio, quien hasta ahora se ha preocupado de limpiar caminos, de mantener vivos los pueblos, de conservar la naturaleza en un estado digamos que normal, de vigilar todo el verano para que el fuego no destruya ese paraíso natural que es cualquier pueblo de montaña. Deberían tenerse muy en cuenta sus planteamientos y obrar en consecuencia. No hacerlo así sería como ignorar los conocimientos y la experiencia de quienes han nacido y viven en el medio. Y eso sería tan negativo como las masacres que hacen los lobos donde y cuando les apetece. Están protegidos. El ganadero, no. En esas estamos.

Fuente. Lne.es

Foto. Noticias de Alava

 

Los afectados por el lobo se integran en una asociación ganadera de ámbito nacional

medagall.jpgLa mesa de ganaderos afectados por el llobu (MEGADALL) entrará a formar parte de una nueva federación nacional de ganaderos, en cuya formación están trabajando tanto los asturianos como de otras regiones de España.

Megadall participó durante la pasada semana en Madrid en la II Reunión Estatal de Pastores, donde además de escuchar la situación en otras zonas, la presidenta de la asociación, María José Díaz, expuso el problema de los ganaderos asturianos con el lobo. «Hay muchas otras zonas de España con el mismo problema, y queremos hacer un frente común para conseguir soluciones».

Por otra parte, la consejera de Medio Ambiente, Belén Fernández, aseguró ayer en Morcín «que el acuerdo sobre la fauna salvaje con los sindicatos se firmará definitivamente en un corto período de tiempo».

Fuente. Lne.es

Foto. Lavozdeasturias.es

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