LOS CAZADORES, EN ARMAS CONTRA EL NUEVO REGLAMENTO

4257640nuberayos.gifABC – El nuevo reglamento de armas del Ministerio del Interior, que recientemente ha sido publicado en el BOE, ha unido en su contra a todo el colectivo cinegético. Los sectores que tienen que ver con el mundo de la caza lo califican como intervencionista, excesivamente controlador y restrictivo para un país como España, que ya cuenta con una de las leyes de armas más rígida y exhaustiva de las vigentes en los países de la Unión Europea.

En este asunto, los representantes federativos han denunciado la «actitud desleal del Gobierno», quien en una reunión conjunta celebrada en el Ministerio del Interior les aseguró que el nuevo reglamento no incorporaría modificaciones importantes. «Sin embargo, dos días más tarde se presentaba el borrador del texto, que incluía graves y profundos cambios. Retoques que pueden dejar muy tocada, si finalmente se lleva a efecto, la actividad cinegética», advierten.

Ricos y señoritos

Juan Antonio Sarasketa, presidente de la Oficina Nacional de la Caza (ONC), asegura que «este reglamento no es compatible con la caza, al contrario, va absolutamente en contra de ella». Profundiza en su teoría al afirmar que las nuevas medidas que incluye el texto «acorralan un poco más esta actividad, tanto que parece que quieren que la caza se politice y que creemos un partido que vele por nuestros intereses. Siguen creyendo que la caza es cosa de gente rica y señoritos, cuando esto no es así de ninguna manera». «El 90 por ciento de los cazadores —aclara— son gente sencilla, de escopeta, perro y coto social».

Muchos son los controvertidos puntos que presenta el borrador del nuevo reglamento de armas. En cuanto a las armas semiautomáticas, se pretenden eliminar todas aquellas que tengan cargador separable que pueda ser modificado, así como limitar el arma a dos disparos. Aunque ha sido pedida en reiteradas ocasiones por los cazadores y pueda parecer razonable, «esta medida —afirman— pierde toda su razón si se aplica con carácter retroactivo, ya que afectaría a miles de cazadores que no podrán usar sus armas actuales en el ejercicio de la caza».

Jorge Bernad, abogado especializado en legislación de caza y medio ambiente, lo tiene muy claro: «En aras a una mayor seguridad y control de armas, se han sacado de la manga este nuevo reglamento en el cual se han excedido mucho en las medidas adoptadas». Así, respecto a la capacidad de disparos, recuerda que es la Ley de Caza la que debe limitar el número (que ya lo hace), pero nunca un reglamento de armas. «Han intentado asimilar una ley con igual tratamiento para las armas cortas que para las de caza. Tienen que rectificar varios puntos y espero que las alegaciones sean tenidas en cuenta», explica.

Además, Bernad denuncia que, según el borrador, «se podrán retirar las armas y denegar el permiso de las mismas por una mera denuncia, aunque no esté confirmada por vía penal o administrativa, lo que conlleva una indefensión manifiesta de sus propietarios».

Sin limitación en la UE

No acaban aquí las quejas. Cuando cada día son más las distintas modalidades de caza que requieren una gran especialización y el uso de armas concretas, el texto también limita el número que pueda poseer una persona, aunque no se sabe el motivo. «En el resto de países de la UE no existe ni la obligación de revista de armas cada tres años, ni mucho menos el límite para el número que pueda poseer un cazador», confirma el abogado.

Pero todo lo denunciado hasta ahora no es lo más grave. Sarasketa y Bernat coinciden en que sobre todo hay dos artículos del nuevo reglamento que torpedean directamente la línea de flotación cinegética: por una parte, la supresión de las subastas de armas de caza y, por otra, el aumento de la edad mínima para su uso. En el primer caso, «la medida supone que muchos jóvenes que acudían a ellas en busca de un arma asequible con la que iniciarse en esta actividad tendrán que optar ahora por una nueva, con lo que de oneroso tiene». Además, al suprimirse la subastas, toda arma que sea entregada a la Guardia Civil deberá ser destruida, por lo que muchas de las mejores construidas durante tantos años pasarán a la historia. «Si esta medida se hubiera tomado hace 200 años, ¿qué vestigios de épocas pasadas nos quedarían en la actualidad? ¿Cuántas armas del pasado habrían llegado a nuestros días? ¿Cómo apreciamos el valor que tiene un arma que ha pasado de generación en generación, que nunca se usará para cazar, pero que conserva el valor sentimental de nuestros antepasados?», se preguntan.

Respecto a la intención de aumentar la edad mínima para el uso de armas de caza, «es simplemente destruir la cantera». Pocos serán los jóvenes que, si no se inician antes, se comiencen a interesar por esta actividad a los 16 años. «Tal vez este siniestro artículo del nuevo reglamento se haya hecho conscientemente —afirman—, ya que es sabido gran predicamento que los grupúsculos ecologistas tienen en este Gobierno», que al menos ha tenido la «deferencia» de ampliar el plazo de alegaciones ante las masivas protestas de todo el sector cinegético y de armas.

Adecuarse a Europa

Desde el Ministerio del Interior se justifica el nuevo reglamento por la necesidad de trasponer a nuestro ordenamiento jurídico una directiva de la UE, la 2008/51/CE. Pero para Bernad, el Gobierno ha sido más quijote que nadie al corregirla y aumentarla. Así, para este abogado, «se ha perdido una gran oportunidad para mejorar una ley ya de por sí bastante mala, caduca y en exceso controladora, al menos de las armas de caza, para volver a caer en una absurda burocracia, máxime con los medios tecnológicos que ahora tenemos».

«El Gobierno aún no ha digerido la manifestación que el 1 de marzo de 2008 le montaron los cazadores. En todo caso, una vez más, se legisla sin consultar a expertos y afectados. Una pérdida de tiempo y dinero de los contribuyentes», vuelven a coincidir Sarasketa y Bernat.

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