Los buitres Cantabros.

OPINION GEROA.

Estamos seguros que el Gobierno Cantabro tendrá sus razones para no abrir muladares para alimentar a los buitres que provienen de su territorio.
El caso es que el resto de los afectados pensamos de manera diferente. Administraciones limítrofes que comparten el problema, sindicatos agrarios de Cantabria y provincias limítrofes, naturistas de trayectoria contrastada… Que más se puede hacer para convencer a quien no escucha, quizás esperar a que pase el tiempo para que  intenten camuflar su tremendo error. Animamos a nuestros compañeros Cantabros (nos consta que nos leen muchos) a “tomar nota” de la actitud de sus dirigentes políticos en la gestión de los problemas que afectan a los ganaderos.
 

Cantabria no se suma al acuerdo ya suscrito entre Castilla y País Vasco para crear muladares para buitres
Se van a habilitar comederos en Carranza,Valderejo y zona norte de Burgos para intentar evitar que se sigan multiplicando los ataques al ganado doméstico La Sociedad Española de Ornitología y UGAM-COAG reclaman al Gobierno regional que «haga lo propio»

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El buitre se muere. En toda España. La Encefalopatía Espongiforme Bovina, o ‘mal de las vacas locas’, gestó en su día un nuevo capítulo de histeria social y los cadáveres de reses muertas en el monte pasaron a otra mejor vida. La de los centros de tratamiento e incineración. Sin carroña -porque también se suprimieron los ‘muladares’-, y con hambre, el hombre forzó quizá sin quererlo a los ‘leonados’ a buscarse la vida. Empezaron a registrarse ataques a animales vivos. Primero, cabras y ovejas en parto, o viejas, o inmóviles, o debilitadas. Luego, potros, yeguas e, incluso, algún que otro bovino. Y ahora, las protestas se multiplican. De los ganaderos, que en algunos casos han optado por la tremenda -14 grandes rapaces han sido envenenadas en la cornisa en lo que va de 2007-, y de los conservacionistas, que han echado mano de la ley: el Anexo I de la Directiva de Aves. Vamos, que es un necrófago protegido.

La Administración ha reaccionado y, tras varias reuniones, País Vasco (Vizcaya y Álava) y Castilla y León han suscrito un acuerdo en el que se comprometen a habilitar cuatro comederos (muladares) -dos en el norte de Burgos, uno en Carranza (limítrofe a Ramales de la Victoria) y otro en el área alavesa de Valderejo-, que cubran el área de campeo de las colonias. En ellos se depositarán animales muertos para saciar a la cada vez más numerosa población de buitres: unas 600 parejas reproductoras en Cantabria, según el último censo conocido que data ya de hace varios años. Unas 22.500 en toda España, afirma la Sociedad Española de Ornitología (SEO).

¿Qué hará Cantabria? Rehusó firmar el acuerdo tripartito y la decisión final no está tomada, según indicaron fuentes de la Dirección General de Biodiversidad del Gobierno regional, si bien todo apunta a que se habilitará un espacio como muladar a medio plazo. El sindicato agrario UGAM así lo urge. «Creemos que aquí también deben habilitarse este tipo de comederos para reducir el número de ataques a reses vivas. ¿Cuantos? Uno, dos o los que sean necesarios. Ahí no vamos a entrar, porque lo tendrá que determinar alguien que conozca este tema», señaló Alejandro Mazorra, responsable de la organización agraria.

Felipe González, coordinador de SEO en la comunidad, suscribió sus tesis. «Ya hemos solicitado al Gobierno que habilite un comedero y, sobre todo -dijo-, durante las épocas más críticas para el ganado doméstico (tiempos de partos); los meses en los que son más vulnerables. La zona ideal es Valderredible».

La Sociedad Española de Ornitología, que también, no sólo piensa en los gyps fulvus. «Hay otras muchas especies que se beneficiarían de este tipo de medidas, como los quebrantahuesos o los alimoches -1.300/1.500 parejas en todo el país-, que van a pasar a tener un mayor grado de protección ahora y que, por suerte, en Cantabria mantiene una de las poblaciones más interesantes de España».

Los efectos

La tesis de González es cierta. La ausencia de carroña en el monte no sólo afecta al buitre -pérdida de ejemplares por hambruna, presencia en vertederos, descenso de parejas reproductoras, reducción de las medias de pollos volados, los referidos ataques a reses vivas, canibalismo, depredación de especies cinegéticas abatidas y raras migraciones tróficas transoceánicas, entre otras consecuencias-, sino también a otras muchas rapaces y mamíferos emblemáticos, como el lobo, el zorro y, cómo no, el oso pardo cantábrico. Eso sí, quizá no requieran tanto sustento proteico muerto como la gran carroñera (un ‘leonado’ debe de ingerir entre 500 y 700 gramos de carne al día, dependiendo de la época del año y las condiciones climatológicas), entre otras cosas porque también tienen sus recursos alternativos. En su caso, sí saben matar para comer.

«Los osos necesitan tres cosas para sobrevivir: refugio, tranquilidad y comida -dice la FAPAS astur-. Si dejamos los bosques y los montes sin carroña, estamos incidiendo negativamente en la alimentación de los plantígrados, sobre todo en una época que puede ser crítica, ya que en primavera los osos salen de su refugio en busca de proteínas y se encuentran con un hábitat sin ese alimento. Y deben buscarlo en otro sitio (las colmenas, por ejemplo, tal y como han constatado durante los meses previos al verano en el pueblo lebaniego de Vejo, donde los ataques se han prodigado en el siglo XXI). Ésa es otra historia. Y muy, muy larga.

Fuente. Diariomontañes .es

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