Los baserritarras crearán una red social para frenar el abuso en los precios de venta

logo_ehne.gifDEIA.Nekasarea planteará una relación directa entre productores y consumidores. Esta propuesta se complementaría con un Observatorio de Precios que vele por un modelo de mercado justo. 
 
“Las actuales formas de distribución e intermediación agroalimentaria dominan el funcionamiento del mercado y contribuyen a que los precios sean injustos para las personas productoras y desorbitados para los consumidores”. La denuncia formulada por los baserritarras está fundamentada en la experiencia, pero sobre todo en los números que, para ellos y cada vez más personas, no cuadran.

Los treinta céntimos de euro que un agricultor recibe por una lechuga se convierten en noventa en el punto de venta, por ejemplo; de este modo, los dos extremos de la cadena alimentaria, productores y consumidores, representan los eslabones más perjudicados por esta práctica, calificada de especulativa por el sindicato EHNE, y en la que los distribuidores obtienen los mayores beneficios, hasta un 70%.

Para poner remedio a esta realidad, los baserritarras llevan más de tres años trabajando intensamente en definir las bases de un nuevo modelo que ponga coto al “abuso” en los precios de venta. La fórmula elegida para ello, una red de marcado carácter social, verá la luz este mismo año y defenderá la transparencia en el proceso de formación de los precios a lo largo de toda esa cadena alimentaria.

Nekasarea, nombre con que nacerá este organismo, apostará por la venta directa a través de grupos de consumo formados por ciudadanos que pagarán en sus domicilios (o lugares que se habiliten) los productos que necesiten y hayan solicitado previamente al productor. De hecho, en Bilbao existen ya varios de estos colectivos que reciben los alimentos directamente de la huerta. Unos ciento veinticinco agricultores vizcainos suministran las verduras, los huevos o la carne sin la labor de intermediarios.

Reconversión del sector “Llevamos tres años haciendo un trabajo interno para hacer una reconversión en el sector”, explica Mikel Cormenzana, portavoz de Euskal Herriko Nekazarien Elkartea. Desde esta central sindical proponen un modelo de agricultura de responsabilidad compartida que plantea esa coordinación entre productores y consumidores.

De este modo, impulsando la producción y el consumo local, “nosotros logramos sobrevivir”, añade. “¿De dónde van a venir los alimentos cuando desaparezcamos todos nosotros?”, se cuestiona Cormenzana. Y es que, según denuncia, los precios pagados a los baserritarras son tan bajos que apenas cubren los costes de producción. “La renta de las personas productoras desciende año tras año. Prueba de ello es el constante descenso de activos en el sector agrario y la falta de relevo generacional”.

De hecho, uno de los objetivos que persigue esta red social es conseguir que la juventud se incorpore progresivamente al mundo agrario. “Cada día nuestro mensaje se hace más fuerte. Cada vez somos más las organizaciones que denunciamos el lobby formado por las grandes superficies y las agroindustrias que provocan que día a día se nos pague menos y desaparezcamos y, por el lado contrario, se le cobre más al consumidor”, insiste Cormenzana.

Las dinámicas propuestas formarían, de este modo, una nueva cadena alimentaria en la que, según los portavoces del sindicato EHNE, se respetarían los derechos tanto de los consumidores como de los productores. “No puede ser que al sector lácteo se le paguen menos de cincuenta pesetas (0,32 céntimos de euro) por el litro de leche en origen y al consumidor se le cobren ciento cincuenta pesetas (0,92 céntimos de euro). Eso hay que denunciarlo y cada vez somos más las organizaciones que lo hacemos”, expresa Cormenzana.

La garantía del doble etiquetado

Es una de las primeras propuestas lanzadas por los baserritarras, pero no ha calado aún entre las instituciones y entidades encargadas de controlar la comercialización y distribución de los productos. El planteamiento es sencillo y, sobre todo, defiende la transparencia del proceso en la cadena alimentaria: una etiqueta con la cantidad pagada al productor y otra con el precio final de venta. De este modo, el consumidor podría comprobar el diferencial existente y el margen de beneficio que obtienen las grandes industrias. “El objetivo de esta medida es que la ciudadanía conozca los diferentes precios que tienen los alimentos durante su recorrido y en qué parte de esa cadena se dan los mayores incrementos”, resume Mikel Cormenzana, del sindicato EHNE. El objetivo es poner freno a la especulación que, según el sindicato agroganadero, define a los mercados alimentarios en la actualidad. “Especular con un bien básico como los alimentos debería estar prohibido”, subraya Cormenzana. Y es que, según denuncian, los baserritarras tan sólo perciben el 30% del precio final de los productos; el resto, un 70%, se queda en manos de los distribuidores. >J.F.

Al detalle

· Más información. Aquellas personas que estén interesadas en formar parte de estos grupos de consumidores pueden ponerse en contacto con el sindicato EHNE-Bizkaia. “Se les pone en una lista y cuando surja un grupo en su comarca podría empezar”, dice Iñaki Urkijo.

· Más cerca. “Hace poco leí un estudio que decía que la media de kilómetros que recorre un alimento antes de ser consumido es de cuatro mil kilómetros; y nosotros lo rebajamos mucho, aunque traigamos productos de Valencia o Málaga”, resume el ganadero laudioarra.

· Soberanía alimentaria. “Es urgente un cambio profundo de las políticas agrarias, apartando las actuales prácticas y fomentando la producción y el consumo local”, afirman desde el sindicato EHNE.

DEIA

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