Los arrantzales reclaman que se levante la veda ante los signos de recuperación de la anchoa

15835302_1.jpgDEIA – Los municipios pesqueros de la cornisa cantábrica estarán muy pendientes de lo que acontezca en la reunión del Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea que comienza mañana en Bruselas. Está en juego el levantamiento de la prohibición de pescar anchoa en aguas del Golfo de Bizkaia decretada por la Comisión Europea en julio de 2005, habida cuenta de la precaria situación que presentaba el recurso. Las cofradías de pescadores reclaman la apertura de la pesquería en el primer semestre de 2010, ante los signos de recuperación evidenciados por el último estudio, realizado en septiembre.

Los representantes de las federaciones de cofradías de pescadores del Cantábrico Noroeste -Galicia, Asturias, Cantabria, Bizkaia y Gipuzkoa- han acordado solicitar a la ministra española de pesca, Elena Espinosa, que en el próximo Consejo Europeo de Ministros de Pesca, defienda la apertura “cautelar” del caladero de la anchoa para el primer semestre de 2010. “La no aprobación de la apertura sería una decisión muy pesimista y difícilmente defendible”, aseguran desde las cofradías. Los arrantzales consideran que la solicitud de apertura es compatible con el plan de gestión de la anchoa “en concordancia con los últimos informes científicos y necesaria para la recuperación del sector pesquero y del resto de sectores económicos afectados”.

Los arrantzales necesitan salir a la mar tras cinco campañas sin poder pescar anchoa y, por ende, sin el principal soporte económico del sector durante el primer semestre del año. Cerca de 200 embarcaciones y unos 2.500 pescadores de Gipuzkoa, Bizkaia, Cantabria, Asturias y Galicia conforman la flota de cerco que pesca anchoa en el Golfo de Bizkaia. Además, no hay que olvidar toda la actividad económica que genera en tierra la pesquería de esta especie.

Históricamente, el Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea no ha concedido excesiva relevancia a la pesquería de anchoa en el Golfo de Bizkaia. Anualmente, Bruselas establecía un TAC (Total Admisible de Capturas) de 33.000 toneladas para la anchoa independientemente de la situación del recurso y de las recomendaciones de los científicos. A partir de 2001 se comenzó a registrar un sensible descenso en el volumen de capturas pero Bruselas no adoptó medidas hasta mediado 2005, cuando la anchoa presentaba evidentes signos de alarma.

La precaria situación del recurso provocó la prohibición de pescar esta especie, ante el inminente peligro de colapso de la pesquería. Desde entonces, la flota de cerco del Cantábrico se ha visto obligada a sobrevivir sin su principal sustento económico en el primer semestre del año. Los arrantzales han tenido que dedicarse a pescar verdel, una especie que ofrece una exigua rentabilidad económica, habida cuenta de la escasa cotización que alcanza en lonja. Así las cosas, la flota de bajura se jugaba su supervivencia a una sola carta: la campaña del bonito. Este año, la pesquería de atún blanco ha arrojado resultados catastróficos. En definitiva, la situación de la flota de bajura es realmente crítica.

La Comisión Europea ha reiterado que mantendrá la prohibición de pescar anchoa hasta que el recurso no presente signos de recuperación. A pesar de eliminar la presión pesquera, la biomasa de esta especie no ha dado signos para la esperanza hasta septiembre de este año. Los primeros brotes verdes llegaron con los resultados de la Campaña Acústica de juveniles de anchoa, Juvena. La estima de abundancia obtenida superó las 177.000 toneladas, en lo que supone el valor más alto de la serie desde su inicio en 2003 y superando en un 33% al mejor índice registrado hasta la fecha, en 2005. Además, el área positiva ha sido importante, un 66% mayor que la mejor obtenida hasta entonces, y el tamaño de los juveniles detectados ha sido grande. Con todos estos datos, los científicos apuntan a una “probable recuperación del nivel de reclutamiento de anchoa en 2010, por encima de los observados durante los últimos años”. Así, parece probable que el stock en 2010 supere la biomasa de precaución establecida por los científicos en 33.000 toneladas.

A pesar de los evidentes signos de recuperación de la población de anchoa del Golfo de Bizkaia, Bruselas prefiere esperar a disponer de los informes de los estudios a realizar durante la próxima primavera. La Comisión sólo tiene en cuenta los resultados de las campañas que el instituto vasco AZTI y su homólogo francés Ifremer completan en mayo de cada año. Los arrantzales sin embargo, reclaman que se tengan en cuenta los resultados de Juvena y se permita la pesca de anchoa durante el primer semestre del año. “Nosotros no podemos esperar hasta julio para comenzar a pescar anchoa. Nuestros barcos desarrollan la pesca de esta especie desde marzo hasta finales de junio para posteriormente iniciar la campaña de bonito. Queremos salir a la mar. Necesitamos hacerlo porque la situación de la flota es muy crítica. No obstante, creemos que con los signos de mejoría que presenta el recurso, salir a pescar no supondría un riesgo para la anchoa. Somos los primeros interesados en recuperar el recurso y explotarlo de manera racional y sostenible de manera que no se repitan errores pasados”, asegura Iñaki Zabaleta, presidente de la Federación de Cofradías de Bajura de Bizkaia.

A principios de este mes, la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo aprobó el plan de gestión a largo plazo para la anchoa tras dar el visto bueno al informe elaborado por la eurodiputada jeltzale Izaskun Bilbao. Además del plan de gestión de la anchoa acordado entre los sectores de ambos estados, existe un acuerdo sectorial adoptado en el ámbito del Consejo Consultivo Regional de aguas suroccidentales, estableciendo entre otros aspectos las reglas de distribución de la cuota y condiciones de pesca.

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