Las posiciones atrincheradas de las grandes potencias dificultan el acuerdo en la cumbre de la OMC

enba_mini1.JPGPara el sindicato agrario vasco Enba, «no es de recibo que Europa tenga que sacrificar una cuartra parte de la renta agraria, con las dramáticas repercusiones que tendrán en términos de empleo y sostenibilidad de nuestras explotaciones, para entregar nuestra garantía y seguridad alimentaria a las multinacionales». «Ni europeos ni agricultores de países en desarrollo se verán beneficiados de un acuerdo injusto».

Reclaman concesiones a los demás países para consensuar reducciones de aranceles. Se pide a la UE que abra sus mercados a las importaciones de países pobres.

La reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en la que se intenta salvar la Ronda de Doha empezó ayer, con las principales potencias comerciales atrincheradas en sus posiciones y reclamando al resto que haga concesiones para superar el bloqueo de las negociaciones. La presidenta del Consejo de Ministros de la Unión Europea (UE), la francesa Anne Marie Idrac, defendió que los Veintisiete han realizado ofertas ventajosas para los países en desarrollo en el ámbito agrícola, que ésa es su última palabra y que no están dispuestos a ceder más.

Sin embargo, el representante europeo en estas negociaciones, Peter Mandelson, dijo antes de empezar la reunión que ofrecía un recorte medio de los aranceles agrícolas del 60%, en lugar del 54% en el que la Unión se había plantado. Idrac y la comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer-Boel, corrigieron a Mandelson y aclararon que la suya no era una nueva oferta. Precisaron que lo que hizo su colega fue incluir en ese cálculo el recorte a los productos tropicales que, de acuerdo al mandato de Doha, serán sometidos a recortes arancelarios más profundos al ser de interés prioritario para el mundo en desarrollo.

De la UE se espera que abra sus mercados a las importaciones agrícolas de países pobres, ante lo cual mantiene reticencias y su posición de seguir protegiendo productos que considera sensibles. Por su parte, Estados Unidos dijo que esperan «aportes más significativos» de los países emergentes, a los que reclama -en una posición que comparte con la UE- que bajen sus barreras arancelarias para la entrada de productos industriales y para el comercio de servicios.

Pendientes de China

Aunque China mantiene un perfil bajo en estas negociaciones, nadie duda que el papel de Pekín es crucial y que mucho dependerá de lo que este país esté dispuesto a ofrecer en el área industrial. China, Brasil e India quieren la mayor apertura posible en agricultura, pero pretenden que se mantenga cierta protección en el sector industrial para salvaguardar sus incipientes industrias locales.

 No obstante, sí hay un punto común en el que la gran mayoría de países coincide y es la necesidad de que EE UU acepte reducir sus millonarias subvenciones agrícolas. Tanto las naciones en desarrollo como la UE consideran que Washington debe reducir sustancialmente sus ayudas internas a los agricultores, pues éstas distorsionan los precios en los mercados internacionales y constituyen una competencia desleal para los países pobres.

Sin embargo, a diferencia de los europeos, los negociadores de países en desarrollo juzgan todavía demasiado altas las subvenciones que se permitiría a EE UU si el texto sobre agricultura se aprueba tal como está. Según datos divulgados ayer, en ese caso EE UU no tendría que recortar «un centavo sus actuales subsidios», mientras que los Veintisiete sólo tendrían que disminuir «2.600 millones de euros de un total de 30.000».

DIARIO VASCO

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