Las plagas de conejos destrozan cosechas y los agricultores apuestan por las batidas

LAS PROVINCIAS – Un cuento de nunca acabar es el que protagoniza la plaga de conejos que están arrasando los cultivos de la Vall d’Albaida, parte de la Ribera y la Costera.

 
Los agricultores se quejan de la falta de ayudas eficaces contra este problema y aseguran que las batidas, las vallas o los repelentes son sólo parches que no permiten ver la luz al final del túnel.
Todo empezó en el año 1998. Por ese entonces, un total de nueve términos municipales, como Albaida, L’Olleria y Alfarrasí daban el grito de alerta.

La pasividad ante el problema hizo que cada año, de manera sucesiva, fueran aumentado los municipios que veían cómo esos animales, de apariencia inofensiva, destrozaban el cultivo, sobre todo, las hortalizas. Así, hasta llegar hasta el año 2005, donde el problema se extendió a las 34 localidades afectadas por dicha plaga.

Desde la Unió de Llauradors, Juan Enrique Benavent, ha señalado que «la plaga afecta sobre todo a las hortalizas y en menor medida a los cítricos. Se trata de miles de conejos, y este problema no se termina con las escasas medidas que se han tomado. Necesitamos que pongan de una vez las cartas sobre la mesa para tratar el tema con la seriedad que se merece».

Para paliar la plaga se han puesto en marcha algunas iniciativas. Por ejemplo, se han hecho batidas en algunas localidades como Llutxent o la Pobla del Duc, y los cazadores, de forma regulada, pueden acceder a la zona de cultivos. Sin embargo, Benavent ha destacado que estas medidas son «meros parches».
«Deberíamos tener más contacto con los cazadores y un tipo de acuerdo más eficaz. Que los barrancos estén limpios de vegetación también es fundamental, esto, acompañado de unas subvenciones económicas porque ahora cada agricultor de valla su campo, y además de ser insuficiente, supone un gasto enorme».

El último banquete de los conejos han sido las calabazas y los pimientos.

Depende del cultivo, pero el desastre es permanente durante todo el año. Y aunque afecta en mayor medida, como es lógico, al cultivo bajo, como los tomates, lechugas, o los melones, los cítricos tampoco están a salvo de estos roedores.

«Los árboles los muerden por abajo, pero muchas veces, también logran subir y destrozarlos».
Mientras para la mayoría de las personas ven en un conejo la simpática imagen de Roger Rabbit, los agricultores, lejos de ésta, ven en estos roedores de dientes largos la ruina de sus cultivos.

Los más afectados son los campos de la Vall d’Albaida. Cabe recordar que esta comarca vio cómo 70.000 hectáreas perdían parte de su producción. Pero, si bien de cerca le sigue Requena y Utiel, debido a su gran número de viñas, el dudoso podio lo comparten con otras dos comarcas: la Costera y la Ribera.
En la Costera, una de las localidades que más conejos han comido a su costa ha sido Rotglà i Corberà y Estubeny.

Por otra parte, José Vicente Alepuz, concejal de Agricultura de Benifaió, ya en la Ribera, afirmó que en el momento actual de año «de plantación de verduras», están empezando a darse casos de campos dañados por los conejos.

De esta manera, el Consistorio ya ha repartido unas fichas entre los agricultores para que detallen sus daños. Esta información se remitirá a la Conselleria de Agricultura para que alguna sociedad de cazadores, «la local si quiere, y si no, otra», proceda a realizar las correspondientes batidas. La presencia de obras como las del AVE son un hogar perfecto para los conejos, aunque, desde la cooperativa de la localidad, Juan José Alepuz apuntaba que los daños podían haber sido menores que otros años «tal vez por las lluvias o no sabemos por qué».

 En Turís, la población de conejos no ha variado respecto a otros años. «No hay plaga, no sé quien se ha inventado eso, es más este año los conejos de esta zona están afectados por la mixomatosis», una enfermedad que afecta a los ojos, insiste Javier Pérez, presidente de la asociación de cazadores.
Desde esta asociación también han querido resaltar que no ha habido denuncias de los agricultores por daños causados por estos animales. «Un agricultor nos comentó que se habían comido unos brotes pero ha sido en un punto concreto y lo hemos solucionado directamente con él», explica Pérez.

Críticas del PSPV

Por su parte, el PSPV ha criticado la «pasividad de la Generalitat» ante esta problemática. El portavoz de Infraestructuras, Francesc Signes, ha denunciado que la Conselleria de Medio Ambiente «ha gastado más de tres millones de euros, a través de Vaersa, para ejecutar medidas de gestión cinegética, sin resultados». 

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