Las lluvias de primavera retrasan la siembra del 80% de los cultivos tradicionales en Álava

logoUAGALas lluvias incesantes del mes de mayo, cuyo último episodio ha sido la inundación de las riberas del Zadorra, han provocado que el 80% de la producción prevista en Álava de maíz, girasol y patata esté aún sin sembrar.

Por ello, los agricultores alaveses han solicitado al Gobierno Vasco y a la Diputación que consideren esta temporada en el campo como “excepcional”, y que por ello permitan retrasar la siembra de estos productos más allá del plazo límite del 31 de mayo que estipula la Política Agraria Común en el territorio.

Como todo el mundo conoce en los pueblos, “este año ha sido absolutamente imposible” entrar en las fincas, según la Unión de Agricultores y Ganaderos de Álava, lo que ha generado una importante incertidumbre en el sector. Es por esto que el sindicato agrario ha remitido un escrito a la Diputación alavesa y al Gobierno Vasco solicitando una cierta laxitud en la aplicación del reglamento europeo, que pese a venir de Bruselas es competencia regional a la hora de desarrollarlo de forma específica. “Pedimos que se tenga en consideración la situación en la que nos encontramos”, manifestaron ayer desde UAGA, y el mejor medio para lograrlo es permitir que junio sea de hábil de forma excepcional, “pues no es cuestión de modificar la PAC”.

Los agricultores confiesan que tienen por delante “quince días complicados”, con la vista puesta en el cielo en espera de que deje de llover y poder empezar a trabajar, pues el margen para revertir la situación se reduce cada día que pasa. En este momento, el 80% de la patata, el maíz y el girasol están sin sembrar, y en el caso de la remolacha los retrasos también son significativos. En el caso concreto del maíz, muchos agricultores ya han optado por cambiar sus semillas por unas de ciclo más corto, de tal forma que se pueda recuperar el tiempo perdido con una gestación de la planta más rápida. Los ganaderos tampoco han escapado al perjuicio de las lluvias constantes, con el mes de mayo más húmedo de los últimos treinta años. Quienes explotan pastos en Álava están esperando a que deje de llover para deshilar la hierba, que corre peligro de pudrirse.

También en la Rioja Alavesa la situación empieza a preocupar. Las lluvias no permiten a los agricultores entrar en los viñedos, con lo que no pueden tratar las vides contra enfermedades como el mildiu o el oidio, que además multiplican su capacidad dañina cuanta más humedad hay en el ambiente. Al menos, las precipitaciones no afectan al desarrollo de la uva.

Fuente. Noticias de Alava

Escriba su comentario