La UAGA urge llenar la balsa de Noryeste para comprobar si retiene o no el agua

logoUAGACalifica de «límite» la situación de algunos agricultores que llevan 5 años sin saber «cuándo van a poder regar»

El plan: aprobado en 1998 por la Diputación, prevé regar con agua residual depurada en Crispijana.

Balsa: situada en Ullibarri-Arrazua tiene una capacidad de 7 hectómetros cúbicos.

Tuberías: dos redes. Una de 18 kilómetros para llevar el agua a la balsa y otra de 120 kilómetros para distribuirla por 5.500 hectáreas.

Coste: ha supuesto ya una inversión de 30 millones de euros.Los agricultores necesitan salir de dudas. Proponen llenar ya la balsa de Noryeste, construida hace cinco años en Ullibarri-Arrazua, para comprobar si, como dicen algunos expertos conocedores del proyecto, no retiene agua porque se cuela por grietas de hasta un metro de diámetro. «No sabremos si las filtraciones son importantes, si se puede utilizar o no, mientras no se haga la prueba», apuntó ayer Iñaki Fernández de Larrea, responsable de todos los asuntos relacionados con el agua de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Álava, UAGA.

Como avanzó EL CORREO, la Diputación, que lleva invertidos 30 millones de euros (5.000 millones de pesetas) en este proyecto de regadío, atribuye el retraso de su puesta en marcha a la Comisión Nacional de Protección Civil. Aún no ha aprobado el plan de emergencia. Y es que el embalse, debido a su capacidad de siete hectómetros cúbicos, tiene la categoría de gran presa. Esto obliga a disponer de unas medidas de seguridad y un protocolo de actuación por si se produce una rotura de los diques construidos.

Pero lo cierto es que un responsable del citado organismo estatal aseguró a este diario que el plan de emergencia fue retirado del orden del día de su última reunión, en diciembre pasado, «a petición del Gobierno vasco. Consideró que no estaba maduro». El Ejecutivo autónomo ha eludido dar una explicación.

Sin ese permiso, el ‘lago’ artificial, que ocupa una superficie de cincuenta hectáreas, no puede empezar a recibir agua reciclada procedente de la depuradora de los regantes de Arrato, ubicada en Crispijana.

La dilatación de los trámites tiene indignados a los agricultores que hace ya una década aportaron 360 euros por hectárea para poder regar. «La situación es ya límite para algunos productores. Es incomprensible que no se dé prioridad a un proyecto de esta envergadura. Las instituciones demuestran que el sector agrario no es una prioridad. Si se necesitara un informe para el tren de alta velocidad lo habrían hecho con urgencia», se queja Fernández de Larrea.

Una vez aprobado el plan de emergencia, el Ministerio de Medio Ambiente deberá autorizar la puesta en marcha de la presa.

Fuente. Elcorreodigital.com

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