La remolacha se queda en el campo

logoUAGALa intensas lluvias y las nevadas impiden que la remolacha pueda ser recogida. El campo alavés sufre por los caprichos del clima y los productores esperan una solución venida del cielo. «En Álava más del 90% de la producción está sin cosechar, las fincas están encharcadas y no se puede entrar en ellas», afirma Javier Torre, presidente del sector remolachero del sindicato agrario UAGA.

El retraso es especialmente anormal. Mientras otros años los agricultores comenzaban la recogida entre octubre y noviembre, esta última cosecha -con al menos tres meses de retraso- no se ha podido realizar aún. «Nunca antes habíamos sufrido una situación así», señala Torre, quien destaca que el trabajo de recolecta supone 5.500 toneladas diarias de remolacha. «La labor puede llevar unos dos meses, si se puede recolectar todos los días, y el clima lo permite», apunta Yolanda Urarte, presidenta de la UAGA.

Urarte, explicó a EL CORREO que «la perspectiva es complicada» para la cosecha de la remolacha, porque «se corre el riesgo de que algunas fincas queden improductivas para la próxima campaña». Y esto se debe a que «si no se ha recogido el cultivo previo, no se puede poner el siguiente», tal y como indicó la diputada foral de Agricultura, Estefanía Beltrán de Heredia, en declaraciones realizadas ayer a Punto Radio.

«Mala cosecha»

Álava dispone de casi tres mil hectáreas de cultivo de remolacha, que para esta época ya tendría que estar recogida, pero la Azucarera de Miranda de Ebro ha advertido que su factoría no se pondrá en marcha hasta que los agricultores alaveses, riojanos y burgaleses garanticen un suministro suficiente.
No obstante, para satisfacer el volumen demandado se requiere que el producto pueda ser recolectado, y el estado actual del terreno hace imposible que la maquinaria acceda a las fincas sin correr riesgo de quedarse atrapada en el barro.

La presidenta del sindicato agrario considera que «ésta será una mala cosecha», puesto que el retraso excepcional sufrido en la campaña «produce una pérdida de riqueza del producto, lo que se traducirá en un menor valor de la cosecha», matizó.

Patatas y cereales

No sólo la remolacha es víctima del desbordamiento pluviométrico. El 90% de la patata de siembra tampoco ha podido ser recogida, y el 10% de los cultivos de avena, el 70% de la cebada y casi el 60% del trigo no han podido sembrarse debido al mal tiempo, cuando lo lógico es que esta tarea ya se hubiera llevado a cabo.
«Algunas variedades de patata han quedado inutilizadas», señaló Urarte. En el caso del tubérculo, la demora en la cosecha ha provocado que parte del producto haya perdido sus cualidades e incluso se haya podrido. En lo que respecta a los cereales, la presidenta de la UAGA determina que «el trigo o la avena que no se haya sembrado todavía, ya no se podrá hacer ahora».

 Por su parte, los ganaderos también sufren por la caída de tanta agua. Tienen dificultades para llevar al ganado a pastar y deben alimentar a los animales con alfalfa y pienso en sus establos, con el correspondiente incremento de costes. Esta vez la solución está en las nubes.

EL CORREO

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