La reforma de la PAC es lesiva para un modelo de agricultura social y profesional

logo_ehne.gifEHNE valora negativamente la reforma que aprobó ayer la Comisión Europea
La nueva Política Agraria Común, que estará en vigor de 2014 a 2020 fijada ayer por la Comisión Europea sigue siendo muy lesiva para los profesionales del campo, y especialmente negativa para el modelo social y profesional de agricultura.

EHNE critica que tras 50 años de PAC, se vuelva a perder la ocasión de defender al agricultor activo como principal destinatario de las ayudas, al ser el verdadero profesional de la agricultura, generador de empleo y desarrollo en el medio rural. En la reforma se produce un retroceso en la definición de agricultor activo, quedando está limitada a crear un listado de no perceptores de la PAC. Una vez más se pierde la oportunidad de defender a quien realmente vive de la labor en el campo.

La nueva Política Agraria Común llega con un menor presupuesto, recorte del 13%, que se verá reflejado en las ayudas. Se recibirán menos ayudas por hectárea y activo, reducciones agravadas más si cabe por el sistema de ayudas por capas. El nuevo sistema de pagos, además, favorece a los que más hectáreas tienen y no a los que producen. Además, los perceptores de ayudas, al contar con menos presupuesto, tendrán mayores obligaciones que cumplir para cobrar las ayudas que llegarán a través de exigencias con las que se pretende aplicar un falso verdeo de la PAC.

EHNE denuncia también que se suprima el límite máximo de percepción de ayudas por explotación para los grandes perceptores, favoreciendo una vez más a los que más cobran. Con esta nueva PAC se pone en riesgo de desmantelamiento la actividad agraria, un sector estratégico en nuestra economía y pilar de nuestra producción alimentaria, que además genera empleo y otros bienes públicos como lo es la gestión del territorio, conservación del medio ambiente, mantenimiento de vida en las zonas rurales etc.

La nueva PAC desmantela las medidas de regulación de mercado y el principio de preferencia comunitaria, eliminando cuotas de producción: las cuotas lácteas desaparecerán en 2015 y las de remolacha azucarera en 2017. Esto significa un duro golpe para la continuidad de estos sectores, que corren el riesgo de desaparecer. La eliminación de las medidas de control de los mercados va a favorecer la volatilidad de los precios y por tanto la caída de las rentas agrarias.

 

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