La población de truchas de Gipuzkoa se ha reducido a la mitad en los últimos dos años

Los técnicos detectan un «fallo reproductor» en la especie, cuyo origen se desconoce y está siendo objeto de una investigación

La Diputación se ha visto obligada a abatir cormoranes y garzas

VIDEO DE CORMORANES (MUY BUENO)

La población de truchas en Gipuzkoa se encuentra en un claro declive. El número de ejemplares desciende cada año que transcurre. En 2007 se observó una caída en la densidad de individuos del 30% respecto a 2006 y del 55% en relación a 2005. Las instituciones se han visto en la necesidad de regular sus capturas. El número de tramos de río en los que no se puede pescar ha aumentado, al tiempo que se han reducido a tres los ejemplares que se pueden obtener por día.

Lo que les sucede a las truchas parece poco menos que un enigma. Su población ha descendido de manera importante en algunos tramos de los ríos de Gipuzkoa. Según la Dirección General de Montes y Medio Natural de la Diputación, 2007 no fue un buen año para este pariente de los salmones. La densidad de la especie ha decrecido respecto al 2006, periodo en el que también se detectó un descenso generalizado respecto a ejercicios precedentes.

Un estudio elaborado por la institución foral considera «aceptable» la situación de esta especie únicamente en el río Sallobente, en Elgoibar, donde se registra una densidad importante de trucha, así como una estructura poblacional más o menos adecuada. En el Amundarain, en Zaldibia, se aprecia también una situación regular, aunque con densidades débiles y una estructura de población no del todo adecuada.
Sin embargo, en las estaciones restantes, la trucha presenta una densidad baja y una estructura de población «incorrecta». Destaca en este sentido el empeoramiento que se observa en el paraje hernaniarra de Urmendi (Urruzuno), afluente del Urumea, respecto al año 2006 en el que se registraron 2.913 individuos por hectárea de superficie de río (N/Ha), mientras que en 2007 no alcanzó los 1.000. Asimismo, en los tramos de Ameraun y Ausinegi, ambos en el Leitzaran, se contabilizaron 1.135 y 1.697 ejemplares respectivamente en 2006, a diferencia de 2007, cuyas densidades fueron de 706 y 315.

De igual forma, en Telleriarte, en Legazpi y en el coto Arantzazu, en Oñati, se observan descensos importantes. Así, el año 2006 se obtuvieron densidades de 1.237 y 1.505 individuos por hectárea respectivamente, en tanto que el pasado año se observaron unos valores muy bajos, concretamente 416 y 684, respectivamente.

Fallo reproductor

Los expertos atribuyen esta situación a un «fallo reproductor bastante generalizado», toda vez que las poblaciones de alevines son muy escasas en la práctica totalidad de las estaciones de los ríos guipuzcoanos. Esta situación provoca el descenso de la tasa de reproducción necesaria para aumentar la población de la trucha.

Pero ¿cuál es el origen de este fallo reproductor? Asier Arrese, director general de Montes y Medio Natural de Gipuzkoa, asegura que se ignoran las causas. «La gente hace todo tipo de aproximaciones. Unos mantienen que es consecuencia del cambio climático, otros lo atribuyen a las centrales hidroeléctricas. Hay quienes aseguran que se debe a una menor presencia de materia orgánica en los ríos y también a la actividad de los cormoranes o de las garzas. Hay conjeturas, pero ninguna certeza», afirma.

El descenso en las poblaciones de trucha no es algo que se esté dando de manera exclusiva de Gipuzkoa. «Esto mismo se está produciendo en todo el norte de la península, desde Galicia hasta el Pirineo», señala Arrese.

En Navarra, por ejemplo, se han prohibido las capturas de esta especie en toda la región salmonícola superior (zona norte), aunque en Gipuzkoa, de momento, no se han adoptado medidas tan drásticas, si bien se ha reducido a tres el número de truchas que se puede pescar por día, al tiempo que se han reforzado las medidas de seguimiento y aumentado las zona de pesca sin muerte. Asimismo, se ha lanzado una campaña de sensibilización dirigida al colectivo de pescadores. «Cuando se sienten corresponsables de la gestión son ellos los que demandan y proponen iniciativas», asegura Arrese, quien desvela asimismo que se ha puesto en marcha la creación de grupos de trabajo interautonómicos para analizar las causas.

Sorpresa

Este receso que sufre la población de truchas ha desconcertado a los biólogos. Sorprende, además, que el declive se produzca en un contexto de mejora del ecosistema fluvial, cuando todos los indicadores medioambientales reflejan una evolución satisfactoria. El salmón, por ejemplo, está consolidado en el Bidasoa y Urumea. En el Oria entran cada año setenta ejemplares de esta especie. Al mismo tiempo, las población de barbos y loinas han aumentado en muchos ríos guipuzcoanos al igual que las de anguila. Y, sin embargo, la trucha retrocede.

«Todos tenemos la sensación, mejor dicho, la certeza de que la situación en los ríos ha mejorado de manera considerable. Se está invirtiendo cantidades ingentes de dinero para su mejora. Son unos ecosistemas bastante agradecidos. Son dinámicos y vivos, de tal manera que, desde el momento en el que se ejecuta una medida hasta que se produce la reacción, transcurre poco tiempo. Y sin embargo, observamos que las truchas van para atrás», afirma Arrese.

El director foral de Medio Ambiente recuerda la gran capacidad de regeneración que ofrecen los ríos. «No han transcurrido tantos años desde que los ríos de Gipuzkoa ofrecían una imagen bien distinta a la que podemos observar en la actualidad. La naturaleza se está recuperando, incluso a la vista de quienes no son expertos. Empezamos a encontrarnos con unas dificultades diferentes a las de hace años. Entonces, el problema era que había especies a proteger y hoy empezamos a enfrentarnos a otras situaciones, tenemos que gestionar la naturaleza. Por ejemplo, nuestros guardas ya han tenido que abatir cormoranes y garzas en Leitzaran. Ha sido una eliminación selectiva que nos ha costado asimilar, pero era necesaria, había que tomarla», afirma Asier Arrese. «Hemos de acostumbrarnos a ver el río como un ecosistema conjunto y buscar una restauración integral. Ahí es donde queremos llegar, más que trabajar con especies concretas», concluye el director de Medio Natural.

Fuente. Diario Vasco

6 Respuestas to “La población de truchas de Gipuzkoa se ha reducido a la mitad en los últimos dos años”

  1. Carrete Says:

    Me parece bien que eliminen selectivamente parte de los cormoranes y garzas de los rios de Euskadi. Lo mismo hacen en provincias cercanas donde los cormorane sy las garzas son tambien un serio problema para la fauna piscicola. Mis felicitaciones a quienes adoptan estas valientes decisiones.

  2. geroa Says:

    Tienes un buen seguimiento del problema con artículos y opiniones distintas en el apartado “pesca” (enlace).

  3. Tarratian Says:

    Carrete, en lo de matar garzas, Arrese es pionero. Nadie se ha atrevido a tanto ahsta ahora. Enrte otras cosas, porque está estrictamente protegida. Arrese va a acabar en la cárcel por ésto. O por lo menos eso espero. ¡¡Menudo sinvergüenza!!

  4. geroa Says:

    Que mal suena eso de mandar a alguien a la cárcel.

  5. Jose Says:

    Durante millones de años han convivido las garzas, cormoranes y truchas prueba de ello es que despues de tantisimo tiempo ninguno de ellos se ha extinguido. El problema no me parece que sean las garzas ni cormoranes, ni nutritias ni otro depredador autóctono, si no mas bién la contaminación de nuestros rios, el calentamiento de sus aguas y la presión pesquera. Conozco bien el problema, desde hace mas de treinta años mi padre ha pescado en el Pirineo y por entonces todos los días se pescaban bastantes truchas y de la medida, pero poco a poco han aumentado los pescadores hasta casi no poder lanzar la caña sin cruzar la linea con la de otro pescador y esa es mucha presión para la trucha. Cuando una especie llega a tener un numero de animales reducido pierde mucha variación genetica y con ello pierde caracteristicas que la hacen más devil ante el medio cambiante y ante enfermedades o presiones exteriores. Creo que la trucha ha pasado por muchos cuellos de botella geneticos en los últimos cincuenta años sobre todo por la presión de la pesca y ahora empieza a resentirse la especie. tal vez sería muy util hacer un estudio genético de poblaciones para determinar si la actual trucha que encontramos en nuestros rios es una especie con problemas de consanguineidad.

  6. geroa Says:

    A mi juicio no hay ningún único culpable. Es un poco la suma de todos los factores lo que esta acabando con las truchas autóctonas. Nadie debemos esconder nuestra responsabilidad, pero tampoco debemos excluir a las garzas y cormoranes cuyas poblaciones a mi juicio son excesivas. Por el mero hecho de que hayan convivido siempre y ninguno se haya extinguido, no debemos afirmar que las poblaciones son las adecuadas. Estoy convencido de que hay estudios que lo corroboran.

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