La mujer gana presencia en el campo alavés, al regentar ya el 35% de las explotaciones

El protagonismo femenino en la agricultura ha crecido veinte puntos en dos décadas, pese al paulatino abandono de la actividad agraria

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LOS DATOS
Afiliación a la S.S.: 980 mujeres alavesas están afiliadas en la Seguridad Social como trabajadoras agrarias por cuenta propia. Supone el 35% del total de agricultores del territorio.

Censo agrario vasco: En sólo una década disminuye un 30% el número de mujeres que figuran como cónyuges que trabajan en el campo, para convertirse en titulares.Álava tiene, desde agosto, la primera diputada foral de Agricultura, Estefanía Beltrán de Heredia. En marzo, Yolanda Urarte, marcó otro hito al hacerse con la presidencia de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Álava (UAGA). Además, la potente Asociación de Bodegas de la Rioja Alavesa (ABRA) también tiene a su frente a una viticultora, Loli Casado.

¿Qué está pasando en el campo alavés para que en tan poco tiempo las mujeres logren tanto protagonismo? «Siempre han estado ahí, dando el callo, y bien. Pero ahora, por fin, se están volviendo visibles», responde una portavoz autorizada de la UAGA.

La reflexión, lejos de ser gratuita, se argumenta con datos. En una provincia que cada vez se aleja más del campo al hacer de la industria y los servicios su apuesta de futuro, la constante sangría de agricultores no parece afectar tanto a las mujeres como a los hombres. Esto es, al menos, lo que indican las estadísticas. Así, el 35% de las explotaciones tiene por titular a una mujer, lo que supone un incremento de veinte puntos respecto a hace dos décadas.

En la misma línea, el número de mujeres que en el censo agrario vasco figuran como cónyuges que trabajan en las explotaciones regentadas por su marido pasa del 88% al 55% en sólo una década. De forma paralela, las que dejan de ser ‘mujeres de’ se convierten en las responsables de la actividad agrícola.

Según la UAGA, las dificultades del sector agrario en los últimos años explican que muchos agricultores hayan apostado por otra ocupación, con lo que las explotaciones han pasado a manos de unas mujeres que, hasta ese momento, habían estado en un segundo plano, pese a haber trabajado con tesón.

«Sacar la cabeza»

«Es hora de sacar la cabeza porque sólo nos hemos sido las burras de carga», reclama Rosa María Aldanondo. A sus 56 años, se ha puesto al frente de sus tierras y del ganado en Larrea porque a su marido le ha llegado la hora de jubilarse. Secretaria hasta los 21 años, se casó con un agricultor, Jesús Guréndez, y cuando se dio cuenta ya cuidaba de las vacas.

«Reconozco que este trabajo me gusta y que lo vivo porque supone estar en contacto con la naturaleza y eres más libre que en otras ocupaciones. Pero también es duro, sobre todo el ganado, porque come todos los días», comenta. Rosa María está encantada del protagonismo que está adquiriendo la mujer en un sector «en el que hay mucho machismo».

Convencida de que el campo «tiene futuro, aunque pase por momentos no muy boyantes», piensa que está en manos de las mujeres dar un giro al sector. «Hasta ahora no hemos podido, pero vamos a romper moldes porque sin nosotras no funcionan las cosas». Su marido asiente.

«Ellas pueden llevar este trabajo tan bien como nosotros o mejor porque en general tienen más carácter. Claro que las mujeres estaban ocultas en el campo. Porque mandaban poco y trabajan mucho. La verdad, eran un poco esclavas».

Fuente. Elcorreodigital.com

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