La invasión de los conejos mutantes

interrogacion.gifSe encuentran en las proximidades de Torrejón de Velasco
Los conejos devoran los cultivos del pueblo
Dicen que hay tantos que “los cazadores se aburren de cazarlos”
La Comunidad se muestra preocupada ante esta avalancha de conejos

Los conejos se comen el Madrid rural. Lo asegura Asaja, que acompaña a M2 a Torrejón de Velasco, un pueblo de 4.000 habitantes y unos 50.000 conejos estimados, que, ya inmunes a la mixomatosis, han ‘devorado’ un sexto de sus tierras. Se esconden en las autopistas y en el AVE, y Medio Ambiente no facilita su caza. Los campesinos lo tienen claro: «La Comunidad les prefiere a ellos a nosotros»

Podría ser el título de un clásico del cine de serie B, pero en realidad se trata del martirio de Torrejón de Velasco, y del medio rural de la Comunidad de Madrid, asegura Asaja. Esto es, agárrense, la invasión de los conejos mutantes.

Invasión porque, según sus estimaciones, «podría haber unos 50.000 conejos en el término municipal» de Torrejón -a 4.000 habitantes, la cuenta está fácil: tocan a 12 conejos por cabeza-. Mutantes porque «antes sólo comían cebada y cada hembra tenía una o dos crías. Ahora ya comen de todo, y paren siete u ocho crías», dice Paco, todo campechano.

Resultado: los conejos «salen de sus guaridas por la noche, organizados como ejércitos», y devoran los cultivos de Torrejón y prácticamente todo lo que se les pone por delante: «Aproximadamente un sexto de la superficie cultivable la han destrozado ya». Se comen los olivos, se comen las semillas, «¡se comen ya hasta la retama!», explica Pablo, toda la vida dedicado al campo: «Nos obligan a sembrar hasta dos y tres veces».

No es un panorama aislado. El conejo, inmune ya a la mixomatosis que «lo regulaba demográficamente» y de la que ha sido vacunado por la consejería de Medio Ambiente, «ha tomado el campo madrileño y está destrozando cultivos», dice la asociación de agricultores Asaja, que extiende el problema «a todas partes: Navalcarnero, Pinto, Humanes, Arganda, Estremera, Campo Real, Fuenlabrada…Toda la Comunidad, excepto la Sierra, tiene este problema».

¿El AVE en peligro?

La cosa no es para tomársela a chirigota: no sólo porque los conejos están terminando con los cultivos. Es que, dado que se atrincheran en las zonas de exclusión de las autopistas (por aquí pasan la A-42 y la R-4) y del AVE, cuyos cimientos horadan como quesos gruyere y donde no pueden entrar los cazadores, podrían poner en peligro estas infraestructuras, dicen los campesinos: «En Alameda de la Sagra, un pueblo de aquí al lado, dicen que los gasearon porque la vía del AVE estaba empezando a resentirse», dice Pablo.

Torrejón es un pequeño pueblo situado al sur de Parla. La gente o bien trabaja en los polígonos más al norte, o se dedica al campo. Los campesinos calculan que, de las 6.000 hectáreas de que disfruta el pueblo, unas 1.000 podrían estar ya controladas por los conejos.

«Todo esto empezó hacia 1998 ó 1999, con el AVE. En 2002, cuando empezamos a quejarnos a la Administración, se comían una media de 350 hectáreas anuales. El año pasado llegaron a 800». Las pérdidas en 2007 fueron de 131.000 euros, y el año pasado habrían rondado los 175.000, según estas fuentes.

Pero no sólo eso: «Para nosotros es muy importante la subvención de la UE: mira, por ejemplo el kilo de cebolla lo vendemos a 14 céntimos de euro. Pues bien, como el conejo se come la siembra, a veces llega el inspector de la UE y nos dice que la mitad de la tierra no está sembrada. Y te quedas sin subvención».

Los campesinos se quejan de que las autoridades «defienden más a los conejos que a los agricultores», y se basan en que no sólo se les ha inmunizado contra la mixomatosis, sino que «sólo nos permiten cazarlos de lunes a viernes, pero lógicamente a nosotros nos vendría bien hacerlo en fin de semana, que ¡bastante trabajo hay ya por la semana!».

Se quejan en Torrejón de que «a nosotros se nos pide competitividad, se nos está pidiendo constantemente que compitamos, pero este tema de los conejos nos quita un trocito de nuestros márgenes de beneficios, que ya de por sí son muy pequeños, y la Comunidad no nos protege. Es más, les protege a ellos».

¿Y qué dice la Comunidad? Pues admite el problema, pero se muestra dispuesta a arreglarlo: «Somos conscientes de que hay un problema de sobrepoblación, y la dirección general se ha reunido varias veces con los representantes de Asaja, y lo va a seguir haciendo».

Desde la Consejería del sector se asegura que recientemente se ha organizado un congreso de trampeo para estudiar los sistemas de trampas más útiles en otros países, y que la dificultad de otorgar permisos de caza para el fin de semana «consiste en que es precisamente en el fin de semana cuando el campo se llena de padres e hijos que van a pasear».

No obstante, la Comunidad, dice Medio Ambiente, está «preocupada» por el problema, pero también asegura que no está generalizado: «No es lo mismo al sur y sureste que al oeste y la cuenca alta del Manzanares, que está mucho menos afectada».

Los conejos lo roen «todo», dicen los agricultores: «La explicación es muy sencilla: como son roedores, necesitan limar sus dientes todo el rato. Por eso destrozan todo lo que pillan: cables, tuberías, depuradoras. Hasta la madera del olivo se la comen: calculamos que un 80% de los olivos del pueblo está tocado, y cuando a un olivo le quitas la corteza y la savia se queda seco».

Además, los conejos «ya no se dejan coger como antes: ahora les metes el hurón en su guarida y ya no salen, mueren dentro». Dicen que hay tantos que «los cazadores se aburren de cazarlos, los traen de 50 en 50, así que ni los cazan». Para entrar a cazar en los recintos de las autopistas y el AVE se necesita un permiso especial, «y en el AVE te tiene que acompañar un piloto de Adif, que encima te cobra 480 euros la hora. Es una locura, no podemos asumir ese precio».

¿Reciclaje?

Hipótesis alocada: ¿y si los agricultores se reciclaran al negocio del conejo? Sonríen entre ellos, ya lo habían pensado: «Lo que pasa es que estos conejos no puedes venderlos, hombre, tienen que pasar el filtro de Sanidad».

Explican: «Si es que nosotros no estamos por que los maten, nosotros sólo queremos que nos indemnicen de lo que perdemos». Cuentan que determinadas zonas de Castilla se cultivan «sólo para que coma la avutarda. A nosotros no nos importaría cultivar para el conejo… Pero que nos paguen por ello».

Una invasión, dice Asaja, que sufre «prácticamente toda la Comunidad». Pero es que incluso la metrópoli parece amenazada: basta darse un paseo por la Casa de Campo de Madrid para constatarlo. Siguiente objetivo, ¿el Retiro?

EL MUNDO

2 Respuestas to “La invasión de los conejos mutantes”

  1. geroa Says:

    Hay veces que un servidor alucina con los titulares que nos obsequian los periodistas. Para que las quejas de una OPA sean atendidas, no debería ser necesario necesario alarmar y exagerar tanto. Cada parte deberíamos sacar nuestras conclusiones. Afectados (el cuento del pastor y el lobo), medios de comunicacion (audiencia a cualquier precio), administración (si no me echan a la opinión publica encima, no me muevo) y ciudadanos urbanitas o no rurales (todos nos pensamos que son ignorantes por no decir tontos y espero que estemos equivocados)

  2. amigoplantas Says:

    El problema es más general, de hecho las afecciones en lugares como el entorno de Zaragoza llevan años siendo cada vez más graves; sobre todo, como es lógico, con tiempos especialmente secos

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