La gestión cinegética del lobo, clave para salvar la ganadería extensiva

Elcotodecaza.com. La pasada Semana Santa estuve en mi Castilla del alma, y allí me entristecí al saber y comprobar ‘in situ’ que los ganaderos extensivos en vez de vivir de sus reses viven de milagro, por los daños que el lobo les causa continuamente en sus rebaños.Ya van más de cinco años seguidos de pérdidas atajadas con buenas palabras, malos hechos y peores intenciones por una Administración genuflexa con las reglas de un mercado mundial que perjudica a todos. Por si esto fuera poco, los ganaderos de las cabañas no estabuladas o semiestabuladas tienen que aguantar los cada vez más numerosos ataques del lobo y de aquellos que, amparados por un proteccionismo de salón, viven de la subvención que les roban a los ganaderos, cuya profesión está en trance de desaparición.

Barajando datos propios y ajenos para escribir este artículo, me encontré con una noticia en ElCotodeCaza.com, referida a una información aparecida en ‘La Voz de Galicia’ del 6 de abril que decía: “El lobo no tiene horarios. La Xunta sí. El fin de semana en Rodeiro fue una carnicería. Una finca de Javier Hermida, pegada a las casas del núcleo, registró un ataque que finalmente dejó 16 ovinos muertos y dos heridos”.

Rodeiro, localidad donde este año vamos a celebrar Periodipesca, lo tengo bien estudiado a través de las webs, de los libros y, sobre todo, de mis ya grandes bases de datos de noticias y estudios de todo tipo. En esa base de datos propia doy con una una noticia aparecida también en ‘La Voz de Galicia’ y fechada el día 10-02-06 que titula: “Encuentran tres lobos decapitados abandonados en una finca de Rodeiro”.

Me da que llueve sobre mojado y que en Rodeiro nos vamos a encontrar con mucha gente cabreada con el tema del lobo, como sucede en otras muchas partes de Galicia en general y del Estado en particular.

El lobo pone en peligro la ganadería extensiva
En América del Norte, en Europa y también en España se tiende hacia las grandes explotaciones de ganado estabulado fácilmente controlables a efectos sanitarios y de mercado. Pero eso lleva un periodo de acoplamiento largo, así que todo aquello que ayude a este fin pretendido y casi logrado va a ser bendecido por el Estado, por la autonomía y hasta por la provincia, cuanto más por el político de turno.

Los lobos están ayudando a abandonar la ganadería extensiva a los pequeños ganaderos, quienes siempre fueron mal mirados por los gobiernos del último siglo. Pero cuando eso ocurra el problema de los lobos continuará sin resolverse, porque quienes tenían que defender al ganadero que les ha votado quieren hacer méritos en su partido para que así les encarguen otros asuntos más lucrativos y menos conflictivos. En definitiva, no hay empatía con el ganadero y sus problemas.

Hay más lobos de los que puede soportar el medio ganadero, y los precios de la leche y de la carne están tan bajos que sólo se salvan de ir a la ruina las grandes explotaciones capaces de aguantar el tirón a base de créditos. Esa es la verdad y el resto son apaños y quimeras.

Los mastines tampoco aportan solución
Lo de regalar o subvencionar mastines es una trampa para aunar quejas contra los pastores. Campistas, paseantes o seteros ya están quejándose de lo peligrosos que son esos perros sueltos, y créanme que son unos santos que se inmolan ellos antes que dejar tocar a las ovejas, pero son lo que son y para lo que son, y hay que tener muy claro que si están sueltos cuidando un rebaño están cumpliendo con su función.
No se ha dicho jamás a la ciudadanía que no pasa nada si en vez de cruzar entre ellos y el rebaño, se pasa por delante de los mastines a una distancia prudencial. Entonces parecerán sacos de patatas andantes, pero de eso nada. Y sepan también que los lobos se zampan o matan a los mastines sin de ayes caso hacer. Los mastines menos que nada ya son, pero no son ninguna solución.

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