La ganadería española emite un 9% del total del CO2

vaca_comiendo.gifEL MUNDO. El sector ganadero español contribuye a las emisiones de efecto invernadero con un 9,2% del total. Los datos provienen de un estudio realizado por la empresa La Vola, por encargo del Foro Interalimentario, que representa a 14 importantes empresas alimentarias de nuestro país.

El estudio ha analizado las emisiones utilizando la metodología del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) y se han tenido en cuenta el consumo energético de las instalaciones, la fermentación entérica de los rumiantes, el manejo del estiércol, los suelos dedicados a la ganadería, el consumo energético de los piensos, los cambios del uso del suelo, la aplicación de fertilizantes y el consumo de agua en las granjas ganaderas.

«La mayor parte de las emisiones están causadas por la generación de metano que se produce en la digestión de los animales, y el óxido nitroso por la gestión del estiércol», explicó el biólogo Pere Pous de La Vola.

La emisiones de la cabaña ganadera española son, de acuerdo a los datos facilitados, la mitad de lo que atribuye la Agencia para la Agricultura y la Alimentación de la ONU (FAO) a la ganadería mundial, que se sitúan en un 18%. Estas cifras han llevado al Foro Interalimentario a afirmar que «las granjas españolas están entre las que más respetan el medio ambiente del mundo».

En la misma línea, han asegurado que el dato «pone en cuestión la credibilidad de los mensajes que promueven el abandono de la carne como medida de sostenibilidad». España es el segundo país productor d e carne en la UE y exporta carne manufacturada y huevos por valor de 2.500 millones de euros.

El estudio se detiene a analizar también el impacto de la ganadería extensiva en España, «aún muy presente en algunos sectores» y concluye que la participación de este tipo de ganadería a los gases de efecto invernadero son «aún mucho menores».

No obstante, entre las cerca de 200 medidas urgentes aprobadas por el Gobierno para combatir el cambio climático, se encuentra dos que afectan de lleno a la ganadería: la reducción de fertilizantes nitrogenados y un plan para la biodigestión de purines, aprobado a finales del año pasado.

Carlos Escribano, director general de Recursos Agrícolas y Ganaderos, manifestó que la puesta en marcha de ambas medidas contribuirán de manera decisiva a reducir aún más las emisiones, que «sólo han crecido el 14,5% desde 1990», lo que sitúa a este sector entre los pocos que se ajustan a los compromisos del Protocolo de Kioto.

EL MUNDO

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