La ganadería de Álava se inmuniza frente a la lengua azul, con sólo 34 cabezas infectadas

dip_alavaLa cabaña ganadera alavesa ha detectado 34 casos de gripe catarral (lengua azul) desde que se dieran las primeras alarmas sanitarias a principios de septiembre. Así, al menos, lo confirmó ayer la Diputación Foral que, en boca de su titular, Estefanía Beltrán de Heredia, recordó que los datos apenas si representan a un porcentaje ínfimo de las cabezas bovinas y ovinas existentes en la provincia.

El 5 de septiembre se confirmaba que dos explotaciones de Urkabustaiz y Amurrio se encontraban afectadas por la citada enfermedad. Las reses fueron aisladas, aunque no fue necesario su sacrificio. Desde entonces, los servicios forales han confirmado un total de 114 sospechas de animales enfermos. Esas conjeturas, tras ser analizadas, revelaron 32 nuevos casos positivos. En total, 34 expedientes y tres reses fallecidas. De ellas, dos de forma natural y una tercera por sacrificio. Eso sí, todos los casos afectados -distribuidos en Ayala, Estribaciones, Llanada y Valles Alaveses- han sufrido la patología provocada por el serotipo 1, el menos virulento de la enfermedad.

Además de la cabaña alavesa, la Diputación también ha detectado 14 casos entre la ganadería llegada a estos lares desde Europa. Todos esos animales dieron positivo por serotipo 8, que es el que más preocupación causa entre las instituciones y el sector primario ya que la mayoría de los animales no han recibido aún la vacuna para esta variedad y sus efectos son mucho más perjudiciales. Por ello, todas las cabezas infectadas fueron sacrificados.

Sea como fuere, lo cierto es que la vacunación lleva en marcha mucho tiempo y se espera que para finales de octubre o principios de noviembre se haya completado la inmunización de ambos serotipos para las 73.000 ovejas y las 41.000 vacas del territorio histórico. En total son 500.000 vacunas las que se están repartiendo gratuitamente a través de siete grupos de trabajo habilitados por la Diputación.

coordinación Con estos datos en la mano, la diputada de Agricultura, Estefanía Beltrán de Heredia, explicó ayer que hay motivos para estar satisfechos debido a la escasa influencia que ha tenido la enfermedad después de que se registraran los primeros casos en Bizkaia a finales de verano. Máxime cuando en las provincias vecinas se está confirmando un alto número de casos y focos. “Los animales enfermos son pocos, un 0,0075% del total en la cabaña bovina alavesa. Se está trabajando de una forma coordinada, eficiente y eficaz, poniéndose de acuerdo con los todos los ganaderos. Si no se ha vacunado antes es porque no había vacunas”, explicó. Además recordó que es una enfermedad meramente veterinaria, por lo que sólo afecta a los animales y en ningún caso al consumo.

El sector primario también se encuentra satisfecho por la marcha de la campaña de vacunación. “Se ha estado a la altura. En la cabaña de ovino la vacunación ha ido muy bien porque si no, los efectos podrían haber sido peores”, afirma el vicepresidente de UAGA y ganadero, Joseba Aranzabal. Pese a ello, éste reconoce que hay cierta desazón entre sus compañeros. “Hay preocupación generalizada porque es la primera vez que tenemos que entrar en todo el sector. La gente está alarmada por lo sucedido en Castilla y otros lugares”, detalla.

Además, los ganaderos también observan que habrá que paliar de alguna forma las pérdidas que están generando los casos de lengua azul y poner medidas para mejorar la prevención. “Cuando acabe la campaña habrá que hablar. Nosotros estamos asumiendo las bajas y la pérdida de rendimiento y eso hay que compartirlo entre todos. Además, en los montes y zonas de pastoreo faltan infraestructuras como zonas valladas que ayudarían a los métodos de desinfección”, concluyó.

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