LA EXTRAÑA RELACION ENTRE EL NAZISMO Y LA OLA VERDE ¡ Heil plantita !

esvastica.jpgRADAR – El partido nazi tenía un ala verde. Himmler era vegetariano. Hess era ambientalista. Hitler recibía plantas de regalo y ordenaba que los soldados plantaran árboles. Y el Tercer Reich sancionó las primeras leyes ecologistas. ¿De dónde vino esa devoción nazi por el medio ambiente? (“En el nuevo Reich no debe haber cabida para la crueldad con los animales” Adolf Hitler)

Hace tres años, un grupo de guardabosques alemanes de la aldea rural de Zernikow (a 110 kilómetros de Berlín) se puso las sierras eléctricas al hombro y comenzó a desguazar con saña 27 arbolitos hasta reducirlos a polvo y hollín. Ningún ecologista se alarmó ante el hecho ni levantó un dedo para detenerlos. Y bien que no lo hicieron. Los dorados alerces tumbados no habían hecho nada, pero si se los miraba desde el aire no tardaban en tomar en conjunto la forma del símbolo de la barbarie: una esvástica de tamaño descomunal (60 metros x 60 metros), que había sobrevivido a la derrota alemana en 1945 y fue olvidada en el bosque hasta su (re)descubrimiento, recién en 1992. No se trataba de una bizarra confesión ideológica por parte de la naturaleza sino de un regalo de un ardiente simpatizante y empresario nazi al Führer en su 49º cumpleaños.

Hitler nunca lo confesó, pero ése fue el mejor obsequio que recibió aquel año. Al fin y al cabo, el dictador, además de ser un riguroso vegetariano anti-tabaco, y aunque muchos no lo sepan y suene tan disparatado como para creerlo, era un insolente ecologista que instigaba a su círculo de ministros a seguir sus pasos verdes y lo acompañaran en el culto de todo lo que crecía desde lo hondo de la tierra germana.

Sangre y tierra

Es difícil imaginar la escena: Hitler y su piara de delincuentes corriendo risueñamente como Hansel y Gretel por la selva negra y pagana de Baden-Wurtemburgo salvando plantitas y animales (considerados ciento por ciento teutones y dignos de toda idolatría) mientras abrían las puertas del infierno para millones de judíos, gitanos y otras “razas inferiores”. Sin embargo, así fue.

El desarrollo capitalista y la industrialización desatada con voracidad en el siglo XIX habían teñido de gris cielos, ríos y pulmones europeos, e infligían una herida narcisista en el tejido cultural alemán. Desde los libros de Goethe hasta las sinfonías de Mahler, los alemanes veían en el bosque la deidad pagana perfecta para venerar y para emplazar como sinónimo de la identidad alemana. Los románticos del siglo XIX, como Schelling, Schlegel y Novalis, por ejemplo, no tardaron en combatir la idea fabril de la naturaleza como recurso (pasible de ser explotada y vaciada) con otro tipo de sensibilidad e imaginación técnica: la que proclamaba una suerte de matrimonio hombre-naturaleza con la armonía, la fertilidad, la mística, el amor a la “Tierra Original” o Urlandscahft. “El pueblo alemán tiene necesidad del bosque y, aun en el caso de que ya no tuviéramos la necesidad de la leña para calentar al hombre exterior, no por ello dejaría de resultar igual de necesario para calentar el hombre interior. Tenemos que proteger el bosque, no sólo para evitar que la estufa se enfríe en invierno sino para que el pulso del pueblo siga latiendo caliente, alegre y vital, para que Alemania siga siendo alemana”, escribió el historiador Wilhelm Heinrich Riehl (1823-1897).
Es más: se entiende así cómo fue que por esas tierras apareciera por primera vez la palabra “ecología” para aludir a “la ciencia de las relaciones del organismo con el medio ambiente”. Su forjador fue el biólogo alemán Ernst Haeckel, uno de los máximos agentes de prensa de Charles Darwin, que en 1866 enlazó los términos griegos oikos (casa, hábitat) y logos (razón, discurso). Fueron años de saltos de gigantes, pero a Haeckel se le fue la mano: tuvo mucho que ver con la propagación del darwinismo social que, además de reclamar “el regreso a la naturaleza”, preconizaba la eugenesia y la pena de muerte como instrumentos de selección. No es casual que su libro El monismo (1897) -en el contexto del movimiento völkisch (una amalgama entre la raza y el ambiente o lo que se llama blood and soil)– esté prologado por el racista confeso George Vacher de Lapouge, quien sugiere sustituir la divisa “Libertad, Igualdad, Fraternidad” por la menos suave “Determinismo, Desigualdad, Selección”.

Travestismo ecológico

Pero de vuelta a Hitler y su furor verde: su ecologismo podría haber pasado como una paradójica curiosidad, un pliegue histórico, una nota al pie, si no fuera por el hecho de que fue precisamente durante los primeros dos años del Tercer Reich cuando se dictaron las primeras leyes ecologistas de la historia: mientras Alemania se aprestaba a fagocitar gran parte de Europa continental, se promulgaron la ley de protección de los animales (Reichs-Tierschutzgesetz, el 24 de noviembre de 1933), la ley de la caza (Reichs-Jagdgesetz, 3 de julio de 1934) y finalmente la ley de protección de la naturaleza (ReichsNaturschutzgesetz, el 1º de julio de 1935), que ordenaba la demarcación de “zonas naturales protegidas”. Todos estos edictos llevaron al pie de página las firmas de lo que el historiador Peter Staudenmaier llama “el ala verde del partido nazi” (Walther Darré, Fritz Todt, Alwin Seifert y Rudolf Hess), que contaba con un claro apoyo de Hitler y del también vegetariano Heinrich Himmler, a quienes, entre orden y orden de asesinato masivo, al parecer les quedaba un poco de tiempo para ordenar a sus soldados plantar árboles en las zonas que caían bajo la sombra de la esvástica.

No era la primera vez que la ecología había sido travestida con la ropa de la derecha: en Estados Unidos, por ejemplo, conservadores y preservacionistas levantaron muros, y el 1º de marzo de 1872, con la firma del presidente norteamericano Ulysses S. Grant, vieron cómo el parque nacional de Yellowstone se convertía en la primera gran reserva natural protegida del mundo. La realidad era que la protección de las llamadas “bellezas naturales” se emprendía bajo el espaldarazo de las elites ilustradas dominantes con fines estéticos y didácticos. Los bosques de Wyoming, Montana e Idaho –con sus hormigas, ardillas y secuoyas gigantes– se habían privatizado.

En su libro de 1994, El Nuevo Orden Ecológico (Tusquets), el filósofo Luc Ferry (ex ministro de Educación francés) transcribe en su totalidad la batería legislativa-ecologista nazi y, lo que es más importante aún, muestra cómo ideas loables como las de protección del ambiente (y todo lo que en él habita) pueden, en cierto contexto, ser siniestras.

“Im neuen Reich darf es keine Tierquëlerei mehr geben” (“En el nuevo Reich no debe haber cabida para la crueldad con los animales”).

El que lo dijo, para terror y asco de la historia, fue Adolf Hitler.

7 Respuestas to “LA EXTRAÑA RELACION ENTRE EL NAZISMO Y LA OLA VERDE ¡ Heil plantita !”

  1. Lasai Says:

    Veganos nazis. Primero el hombre, luego el animal.

  2. Txapel Says:

    El ecologismo radical y el animalismo provienen directamente del nazismo. Con Hitler (vegano radical) no había sitio para la caza ni para actividades relacionadas con animales.
    Anteponian los derechos de los animales a los de muchos humanos (judios, negros, homosexuales, etc). Preferian esperimentar con humanos que con animales.

  3. Jon Mikel Says:

    Los ecologistas radicales de Alemania apoyarón la dictadura de Hitler.
    El animalismo esta relacionado con el nazismo.

  4. Ramon Says:

    Veganos animalistas locos y peligrosos.

  5. PRofesor de lengua Says:

    Quisiera saber si puedo utilizar este texto (o caulquiera de la web) para explicar a mis alumnos el concepto “demagogia”, sabía que los cazadores andabais escasos de razonamiento para justificar la caza pero este me ha llegado al alma.
    Hitler comia azucar = El azucar es malo
    Por cierto, Hitler tambien creo la primera seguridad social, fue el primer y unico estado en el que las amas de casa han cotizado, en el que los trabajadores de la industria disfrutaron sus primeras vacaciones… Claro esto tambien está evidentemente mal, ¿los cazadores tambien lo condenais verdad?

  6. geroa Says:

    Teniendo en cuenta que los tres comentarios anteriores los has escrito con dos nicks diferentes tus esplicaciones carecen de cualquier valor didactico y estas engañando a tus alumnos igual que intentas hacer aqui.

  7. ambientalista Says:

    Pero ¿estamos tontos o que?
    En primer lugar, hay que tener en cuenta que todos somos animales. Desde un punto de vista antropocentrico, se podria diferenciar en animales humano y animales no humanos; pero esta distincion no nos da el derecho de tener que dominar de la manera que se esta haciendo a los animales no humanos.
    ¿De verdad creen necesario tanta explotacion animal para la produccion de carne cuando al dia se tira carne de todos los supermercados?
    Estas organizaciones de liberacion animal de las que hablan en esta pagina defienden el bienestar de los animales, ya sean humano y no humanos; de hecho, en todas sus acciones ningun ser vivo ha sufrido. Si no se lo creen, les invito a que se informen.
    De tal modo, la defensa me medio ambiente viene intrinseca en sus acciones. Señores y señoras ( aunque imagino que mas señores, a riesgo de parecer sexista), nosotras, las personas, dependemos exclusivamente del medio que nos rodean; es mas, ¿ustedes que harian si no hubiera animales?, estos animales necesitan un entorno natural para vivir.
    Para dato informativo, para cultivar un kilo de patatas se neceitan 100 litros de agua, para uno de carne entre 10.000 y 15.000. Supongo que sera conocido por ustedes que las reservas de agua dulce del planeta (un 0.2% del total de agua) esta menguando considerablemente desde los ultimos 60 años. ¿De verdad creen que este ritmo de vida puede durar cuando en años hemos alterado todo un ecosistema que ha estado en equilibrio durante 5.000 millones de años?
    Como habran podido comprobar soy vegetariana. No les suelto esto para que ustedes dejen de comer porducctos animales, si no que sean conscientes de las repercusiones que tiene este modo de produccion masiva en el medio ambiente y en nuestras vidas, porque nosotros somos parte de este medio.
    Solo quiero que sea concientes de nuestra naturaleza animal, que ser humanos es solo una distincion antropocentrica, que tenemos los mismos organos que un cerdo, lo uncio que nos diferencia de lso animales es que nosotros somos conscientes de nuestro ser, de nuestras acciones. ¿no seria logico que quisieramos seguir estando agusto en el mundo que nos rodea? ¿mantener eso a lo que llaman “calidad de vida”?
    Pues àtra eso hace falta agua, tierra, vegetales y animales, en un natural equilibro.

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