LA ESTACIÓN DE FRUTICULTURA DE ZALLA DE LA DIPUTACIÓN ALBERGA UN CURSO DE APICULTURAInformación

diputacion_bizkaia.jpgLa Diputada Foral de Agricultura ha dado la bienvenida a los participantes en el curso que tiene como objetivo la consecución de colmenas más resistentes para mejorar la producción.

enba_mini1.JPGLa estación de fruticultura que gestiona el Departamento de Agricultura de la Diputación Foral de Bizkaia alberga un curso de apicultura los próximos días 26 y 27 de junio y el 20 de julio.


Mediante este curso organizado por el sindicato ENBA que cuenta con la colaboración del Gobierno vasco y la Diputación Foral de Bizkaia, una decena de apicultores profesionales aprenderán nuevas técnicas de control del varroa, un ácaro que daña las abejas y resulta perjudicial para la totalidad de la colmena.


 
La Diputada Foral de Agricultura ha subrayado la importancia de este curso “para mejorar la cría de la abeja mediante métodos pioneros y conseguir así colmenas con más resistencia y con mayor productividad”.
 
En Bizkaia hay 8 profesionales apicultores y cerca de 6.700 colmenas. Cada una de ellas produce una media de 15 Kg de miel al año, por lo que se concluye que en Bizkaia se producen al año cerca de 100.500 Kg de miel.
 
La relación entre la flor y la abeja
 
Las abejas con responsables de casi el 80 % de la polinización realizada por insectos. El resto es debida por moscas, mariposas, escarabajos, abejorros, abejas solitarias….
 
La polinización con abejas está basada en un intercambio entre la flor y las abejas; la flor ofrece alimento (néctar y polen) que atraen a las abejas y estas transportan el polen de una flor a otra flor.
 
Existen numerosas flores que se han modificado para adaptarse a la abeja de tal manera que su morfología está adaptada a sus visitas, en el sentido de que su parte masculina pueda embadurnarla de polen mientras toma su alimento y su parte femenina lo retire de allí en otra visita de alimentación. Para ello, además de recompensas alimenticias las flores desarrollan otros mecanismos complementarios de atracción, facilidad de detección y de ejecución de la polinización: colores vivos para facilitar su localización, manchas de color que destacan la posición de los nectarios, aromas agradables, pétalos que actúan como plataformas que facilitan el acceso a los nectarios…
 
Las abejas están adaptadas a chupar el néctar sin dañar la flor (algunos abejorros rompen la flor por detrás para sacar el néctar, sin polinizarla).
 
El cuerpo de las abejas está cubierto de pelos plumosos, ramificaciones laterales, que forman un espeso entramado que captura el polen.
 
Además las abejas tienen instinto de recogerlo activamente, ya que lo utilizan como fuente proteica de su dieta. Aunque luego este polen sea recolectado en el tercer par de patas, donde se almacena y transporta en forma de pelota, siempre queda suficiente en el entramado de pelos para garantizar que algunos lleguen al ovario de otra flor visitada.
 
Las abejas tienen fidelidad de recolección a una sola especie, mientras esta especie le proporcione alimentación; es decir, una abeja que esté trabajando sobre flor de manzano sólo visitará flores de manzano mientras estos estén en floración y le suministren néctar y polen .
 
Además la abeja es un insecto social, que transmite a su colonia, mediante una danza específica la fuente de néctar o polen que ha localizado y su ubicación, atrayendo doble esa floración una gran cantidad de abejas que hacen gran número de visitas, aumentando la posibilidad de las plantas de ser eficazmente polinizadas. Por ejemplo, para recoger una gramo de néctar una abeja necesita hasta un día de trabajo, unos 10 viajes, en cada uno de los cuales puede llegar a visitar hasta 1.000 flores, es decir, una sola abeja puede visitar hasta 10.000 flores al día. Considerando que una colmena en actividad normal suele tener entre 20.000 y 30.000 obreras de campo, y que la floración de una especie convencional de planta suele durar unos 20 días, una sola colmena puede polinizar entre 400 millones y 600 millones de flores en una determinada floración.
 
La polinización de cultivos
 
El manejo que el hombre realiza de las colmenas le permite disponer de grandes poblaciones de abejas en el momento y lugar que se hagan precisas, trasladando sus colmenas y manejándolas adecuadamente, lo que aumenta extraordinariamente la importancia de la abeja como eficaz agente polinizador. Por ello se han hecho insustituibles en la mejora del rendimiento de muchos cultivos agrícolas, siempre y cuando cumplan ciertos requisitos que optimicen esta relación entre las abejas y el cultivo.
 
Para que las abejas realicen una polinización eficaz, se han de dar las condiciones de trabajo adecuadas: temperatura no inferior a 10º C, óptimo entre 15 y 26º C; viento no superior a 20 Km./h. y ausencia de lluvias intensas.
 
La polinización con abejas significa no sólo un incremento de las cantidades cosechadas, sino que también una mejora en la calidad ya que la fruta polinizada por abejas es mayor, más regular, cae menos, tiene mejores características organolépticas y en numerosas variedades de girasol la semilla tiene más aceite.
 
A todo ello hay que sumar la importantísima polinización de plantas silvestres de estos insectos que aparecieron en Europa hace 20 millones de años (en América existen desde hace 90 millones de años) y que desde entonces han mantenido una evolución en común.
 
Multitud de plantas silvestres dependen de las abejas para su polinización, sin las que su población llegaría a mermar hasta desaparecer, provocando una importante variación y disminución de calidad de nuestro paisaje natural y el medioambiente.
 
El papel del apicultor en la supervivencia de las abejas
 
Se puede asegurar que la afección de la varroasis producida por el ácaro Varroa Jacobsoni, que es un parásito recientemente establecido en la Apis mellifera desde que algunas colonias de Apis mellifera fueron ubicadas en las provincias orientales de la Unión Soviética, Japón y Sureste de Asia donde colonias de Apis Cerana (abejas que tolera y es capaz de limpiarse de la Varroa) se encontraban en estado silvestre y presumiblemente entraron en contacto entre ellas. Como resultado de ello y del posterior movimiento indiscriminado de movimiento internacional de colmenas, en los lugares de clima templado de todo el mundo (en Euskadi entró en los años setenta) se ha producido una desaparición masiva de colonias por causa de la Varroa y un enorme colapso en la actividad apícola silvestre.
 
Fuente. BIZKAIA.NET

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