La Diputación de Bizkaia impulsa el uso de la energía térmica para calentar los invernaderos

IRENE_PARDO.jpgEL CORREO – La entidad foral firma un convenio con agricultores y productores forestales para que la biomasa sustituya al gasóleo

El progreso de los últimos años en la implantación de energías renovables como alternativa a los combustibles fósiles está dando resultado en un invernadero de Mungia. Las instalaciones son las primeras de producción hortofrutícola que funcionan en Bizkaia gracias a la biomasa. Con el objetivo de fomentar un incremento en el número de explotaciones que opten por este sistema, más económico y respetuoso con el medio ambiente, el Departamento de Agricultura de la Diputación, la asociación de Forestalistas del territorio histórico y la sociedad cooperativa Lorra, que aglutina a diferentes colectivos del sector primario, firmaron ayer un convenio de colaboración para extender la bioenergía a partir de astillas de madera.

La apuesta por sustituir las calderas de gasoil por quemadoras de los restos sobrantes en las talas de los montes vizcaínos es «un sistema de retorno, con beneficios tanto para el productor forestal como el hortofrutícola subvencionando las instalaciones que incorporen el uso de energía renovable», señaló la diputada de Agricultura, Irene Pardo.

18.000 euros de ahorro

El invernadero de los hermanos Garitano, con 1.332 metros cuadrados que albergan centenares de tomates y pimientos, comenzó con la iniciativa el pasado octubre. Uno de los propietarios, Jon, apuntó ayer que pese a que «a corto plazo es una inversión muy grande», se amortizará en unos años. Aunque ya han empezado a notarlo. Durante el ciclo productivo en el que las nuevas instalaciones han estado funcionando, han percibido un ahorro «del 68%» y han abonado 9.000 euros por 15 toneladas de astillas, 18.000 menos de lo que se habrían gastado en gasóleo.

En esa línea, el presidente de Lorra, Jon Lekerika, destacó que «es un paso importante» antes de recordar que «en su día, cuando los baserritarras montamos los quemadores de combustible, costaba diez años amortizarlo y esto tardará mucho menos». Según adelantó, entre los «sesenta o setenta» productores que podrían acogerse a las ayudas, «varios han mostrado su interés». Su homólogo en la asociación de Foresatalistas, Julen Eguiluz, alabó la «tecnología de vanguardia» que hace posible que «podamos destinar parte de nuestra producción a la creación de calor». «Apostamos por los usos térmicos para optimizar el trabajo y porque el aprovechamiento de la materia al quemarla es del 95%», matizó.

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