La Diputación eleva un 4% la cuantía de las ayudas por ataques de lobo a ganado.

dip_alavaLa Diputación de Alava ha aprobado hoy las nuevas bases que regirán la concesión de ayudas para los ganaderos que sufran daños en sus explotaciones por ataques de lobo. Las indemnizaciones, cuya cuantía se aumentará en más de un 4% respecto al año pasado, se aplicarán al ganado ovino, equino, bovino y, como novedad, al caprino, que pastoree en régimen extensivo.

Estas ayudas, cuyas bases fueron actualizadas en Consejo de Diputados, tratan de compensar los daños producidos a los ganaderos de zonas de Alava en las que, en los últimos años, se han producido ataques de lobos. En 2007, 185 reses fallecieron por esta causa. La cuantía de las subvenciones para sufragar los daños será la establecida según la valoración del animal. Se considerarán como subvencionables únicamente los animales muertos o heridos no recuperables como consecuencia de un ataque debidamente comprobado por los técnicos del Departamento de Agricultura o de la empresa colaboradora contratada al efecto.

Para establecer el importe de las indemnizaciones se tendrá en cuenta la valoración de los animales en función del tipo de animal y de la especie. En cualquier caso, las ayudas experimentarán un incremento de más de un cuatro por ciento respecto al año pasado.

 Gorbeia y Valderejo

Los baremos para determinar las ayudas se incrementarán en un 20 por ciento cuando los daños se produzcan en el interior de los Parques Naturales de Gorbeia y Valderejo, debido a las especiales características de estos espacios naturales protegidos, en los que no se contemplan las subvenciones establecidas por el Departamento de Agricultura por la tenencia de perros de guarda de ganado.
En el caso de que se constate la presencia de lobo en otras zonas de Alava, las indemnizaciones contempladas en el decreto podrán aplicarse a las personas titulares de explotaciones ganaderas atacadas, previa delimitación por el Departamento de Agricultura de las nuevas zonas afectadas por el lobo.

Fuente. EL CORREO

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