La Diputación chequea cada año la salud de más de 142.000 animales en Bizkaia

diputacion_bizkaia.jpgDEIA – Diez equipos de veterinarios recorren todas las explotaciones desde Enkarterri hasta la costa.  
 
¿Quién no recuerda la histeria mundial generada por la gripe aviar hace ya cuatro años? ¿O los temores ante los brotes de lengua azul? Para hacer frente a estas (y otras) enfermedades y garantizar la salud pública de los consumidores, la Diputación desarrolla cada año una campaña de control sanitario de la cabaña ganadera del territorio, controlando la salud de los más de 142.000 animales censados.

El programa de sanidad animal se desarrolla desde hace algunas décadas con carácter anual y obligatorio para todo el censo ganadero de Bizkaia. “El estado sanitario de la cabaña ganadera ha sido siempre una de las principales fuentes de interés y preocupación tanto para la Administración como para la opinión pública”, señalan fuentes del departamento de Agricultura.

Los objetivos de estas campañas son dos. Por un lado, prevenir y localizar cualquier foco de enfermedad para reducir su incidencia en la rentabilidad de las explotaciones ganaderas y, por lo tanto, mejorar su competitividad y productividad. Y, por otro lado, garantizar la salud pública de los consumidores y criadores por medio de la producción de alimentos sanos y de alta calidad.

Para ello, todos los años en el mes de septiembre se pone en marcha una rigurosa campaña de sanidad animal, coincidiendo con la época en la que el ganado está en casa y es más fácil de llevar a cabo, antes de que la ganadería expansiva suba al monte. Finaliza entre mayo y junio, y durante esos meses se recorren el 100% de las explotaciones vizcainas.

En total, se chequean más de 142.000 animales; en concreto, 54.192 cabezas de bovino, 71.359 reses ovinas, 14.882 cabras y 2.147 cerdos. A estas cifras hay que añadir, además, los controles que se realizan en las explotaciones avícolas, apícolas, cunícolas y equinas, además de los que se llevan a cabo para garantizar la calidad de la leche.

DE KARRANTZA A LA COSTA La cabaña bovina se somete a campañas de erradicación de brucelosis, tuberculosis, leucosis y perineumonía; la ovina, de brucelosis y epididimitis contagiosa ovina; entre las ovejas se controla la brucelosis y, entre el ganado porcino, la peste porcina africana y clásica, la enfermedad vesicular y la enfermedad de Aujeszky. El calendario arranca en la zona de Karrantza, se extiende por Enkarterri y las zonas de monte de mayor incidencia de animales. Ahora que ha llegado la primavera, se va completando por la costa. “Siempre se mantiene la flexibilidad de cara a la conveniencia del ganadero”, señalan desde el departamento de Irene Pardo.

Diez equipos, compuestos por un veterinario y un ayudante, son los encargados de llevar a cabo los controles, cuyos datos se descargan diariamente en la base central de datos del Servicio de Ganadería de la Diputación vía ADSL. Además de un ordenador y una impresora con la que se expide cada día en la misma explotación la ficha de campaña, estas parejas van equipadas con pistolas para las pruebas de tuberculina, jeringas y tubos de vacío para las extracciones de sangre, equipos de protección individual y un contenedor para la recogida de material utilizado.

De las cuatro enfermedades de bovino, la prueba de la tuberculosis precisa de una prueba intradérmica: se inyecta y se espera a la reacción. Las tres restantes se diagnostican en suero; se hace una muestra de sangre y se llevan al laboratorio ubicado en la Granja Foral de Derio. La tuberculosis se evalúa a las 72 horas. Así, si los veterinarios acuden a una explotación un lunes, será el jueves cuando se lleven los resultados de las muestras analizadas en el laboratorio y se diagnostique la existencia de tuberculosis.

Además de estos controles, desde la Diputación también se llevan a cabo otros relacionados con enfermedades más concretas, como las encefalopatías espongiformes transmisibles, controles que están programas por el Ministerio porque se coordinan a nivel europeo. En este sentido, se analizan todos los cadáveres bovinos; el año pasado se realizaron aproximadamente 3.300 controles en cadáveres y un centenar entre ganado ovino y caprino. 

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