La Diputación articula por vez primera ayudas para paliar los daños causados por corzos

Elcorreo.com. La población de corzos de Vizcaya ha crecido de manera muy importante en los últimos años. La Diputación estima que este animal de la familia de los cérvidos es ya un habitual de los montes del territorio, después de varias décadas en las que su presencia había sido casi testimonial en muchos puntos de la provincia. En este contexto, la institución foral anunció ayer que ha puesto en marcha el primer plan de ayudas directas a agricultores para paliar los daños causados por la especie en árboles frutales y en plantaciones forestales.
A este rumiante le encanta alimentarse de brotes tiernos y verdes, por lo que suele penetrar a menudo en plantaciones silvícolas, sobre todo. «Pese al control que hemos llevado en los últimos tiempos con operaciones de rececho para mantener un equilibrio sostenible, hemos constatado que el número de corzos sigue incrementándose», apuntó la diputada de Agricultura, Irene Pardo.


Para paliar los destrozos generados, la institución foral ha consignado un total de 220.000 euros de cara a los dos próximos años. El sindicato agrario Enba denunció en 2006 que las pérdidas anuales causadas por los corzos en todo el sector primario -no sólo en frutales y especies forestales- superaron los 3 millones de euros en Vizcaya.
Pardo explicó el procedimiento que deberá seguir el propietario para cobrar las compensaciones. «En cuanto se tenga conocimiento del daño, y en un plazo máximo de dos meses, la persona afectada lo deberá comuninar urgentemente al Departamento, a través de Base Gorria -ilustró-. Recibida la denuncia, la dirección de Montes o la de Agricultura y Ganadería visitará la explotación y elaborará un informe sobre los hechos». Posteriormente, el dueño de la parcela deberá acudir a la oficina comarcal agraria para completar los trámites.
6.000 euros por hectárea
Respecto a la cuantía de las ayudas, Pardo especificó que, en el caso de los árboles frutales, el «daño mínimo auxiliable será de 300 euros y el límite máximo ascenderá a 6.000 por hectárea». La diputada también anunció la firma de un acuerdo con la Universidad del País Vasco para realizar un seguimiento más exhaustivo de la evolución de la población de cérvidos. Asimismo, detalló que se continuará con las batidas selectivas cuando se detecte la presencia de ejemplares dentro de las propias explotaciones.

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