La Diputación achaca los ataques de buitres a un exceso de aves

geroa_4.jpgDiariovasco.com. Ni los guipuzcoanos estamos amenazados por bandadas de buitres, ni los animales que pastan en los campos deben salir de estampida cada vez que descubran a una de estas aves volando en círculos sobre ellos. El último ataque y posterior banquete que se dieron decenas de buitres a costa de dos yeguas cerca de la localidad navarra de Gorriti obedece a «circunstancias especiales» más que a un cambio radical de hábitos, según el análisis realizado por la Diputación de Gipuzkoa.

En realidad, cambios sí que se han producido, pero no hasta el extremo de que los buitres se hayan convertido en pocos años de carroñeros en depredadores. «Eso es algo que, de darse el caso, sería fruto de una evolución que tardaría miles de años en producirse. Las garras, el pico y las alas de estas aves no están adaptados para cazar», explica Asier Arrese, director foral de Montes.


Sin embargo, sí que es innegable que algo ha ocurrido. Pese a que en Gipuzkoa no se han producido ataques a animales desde 2008, la Diputación admite que en los últimos años «tenemos noticias extrañas en torno al buitre». En octubre de 2009 uno de estos pájaros se posó en un balcón del barrio donostiarra de Amara, un mes antes otro lo hizo en el Paseo de La Concha y un tercero, algo más consumista, había entrado anteriormente en una tienda de Beasain.

Desajuste

El motivo de que cada vez se acerquen más a los humanos y que se atrevan a atacar a animales vivos es la existencia de «un desajuste en la población de buitres, que ha aumentado muchísimo», explica Arrese. El director de Montes sostiene que este problema comenzó cuando en territorios próximos a Gipuzkoa, como Navarra, Álava, o Burgos, se instalaron hace años comederos o muladares donde se depositaban reses muertas para que los buitres se alimentaran.

Por entonces esta especie estaba amenazada, pero ahora todo ha cambiado. La facilidad para encontrar alimento -los buitres se aprendieron los horarios de los encargados de llevar la comida- provocó un cambio en el ciclo reproductivo de las aves, cuya silueta se multiplicó por nuestros cielos.

La época de vacas gordas -literalmente hablando- cesó cuando se restringió el número de muladares. Fue entonces, según Arrese, cuando los buitres cambiaron su comportamiento. La comida comenzó a ser insuficiente para tanta ave como había nacido y comenzaron a detectarse una serie de «comportamientos anormales».

Entre la postura de los ganaderos, que advierten de un importante incremento de ataques a animales vivos y la de los ecologistas, que aseguran que es imposible que estos ataques se produzcan, la Diputación prefiere mantener una posición intermedia. «Más que ataques, yo los llamaría incidentes y cada uno de ellos tiene una casuística particular, no hay una pauta similar en todos los casos», explica Arrese.

El responsable de Montes asegura que antes a los buitres «la comida les venía dada y ahora están en proceso de búsqueda». Es una búsqueda que a algunos les lleva a los vertederos de basura y a otros a lanzarse sobre animales vivos que se hallan en una situación especial. «No es que una bandada ataque a un caballo sano; atacan a animales débiles, a recién nacidos o a hembras parturientas que no pueden defenderse en ese momento», afirma.

Arrese insiste en que la disminución de los muladares en otros territorios puede hacer que cese «el estrés que viven los buitres». Posiblemente, añade, «los índices de éxito reproductivo no son tan elevados como antes» y la población de estas aves vuelva a reajustarse.

Una respuesta to “La Diputación achaca los ataques de buitres a un exceso de aves”

  1. Tarratian Says:

    ¿Nadie le va a hacer dimitir a este inútil?

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