La dejadez de Medio Ambiente de Diputación en el control de los lobos obliga a retomar las batidas al sector ganadero

logoUAGAEl Departamento que encabeza Mikel Mintegi incumple sus propias normas tras el intento de imponer un Plan de Gestión en Álava. Con la llegada de Mintegi y su equipo a la Diputación se modificaron las normas preexistentes para actuar en los controles de lobos. La Orden Foral 18/08 de 8 de febrero por la que se aprueban los requisitos para el control del lobo debería guiar las actuaciones de la Diputación en este ámbito. Según esa Orden, firmada por el propio Mintegi, los controles podrán autorizarse (entre otros casos) a solicitud de los ganaderos cuando se hayan denunciado daños al ganado debidamente verificados.

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Hoy nos encontramos con una situación cada vez más difícil: la presión de los lobos es cada vez mayor, lo que está obligando a numerosas explotaciones a retirar su ganado de los pastos montanos, provocando la degeneración de esos pastizales, obligando a alimentar esos animales con las reservas que estaban previstas para el invierno y desviando los ataques hacia el ganado mayor.

Ante esta situación y acogiéndose a propia Orden Foral de control, que permite recurrir a las batidas cuando los demás métodos de control sean ineficaces, se solicitó permiso para la realización de una batida el 13 de agosto, sin que más dos meses después se haya recibido ninguna respuesta de Medio Ambiente, lo que constituye una evidente muestra de dejadez.

La presión de los lobos continua, por lo que el sector se ha visto obligado a solicitar una nueva batida, suscrita por más de 10 solicitantes. Estamos asistiendo así a un regreso a las actitudes más irresponsables de anteriores gobiernos forales, obligando a que sean las personas del propio sector quienes deban asumir las tareas de control. Si nos vemos obligados a retomar esta práctica no es porque nos guste. Como ya dijo el sector en su día: “no somos guerreros ni cuatreros, somos ganaderos”; trabajamos para cuidar nuestro ganado, vivimos de eso. Pero la dejadez de Mintegi y los suyos, el incumplimiento de su propia norma, nos obliga a retomar las batidas.

Dos patrullas de los miñones se han personado en el lugar designado para comenzar la batida y han hecho entrega de un documento de la Dirección de Medio Ambiente mediante el que se denegaba el permiso para realizar la batida. Básicamente la justificación esgrimida es que la premura de la solicitud impedía elaborar los informes preceptivos previos. Además hace referencia a la gran dedicación del departamento a solucionar los problemas. Obviamente elude explicar porqué no se ha contestado aún a la solicitud de agosto, no fija fecha para la concesión de los permisos de batida, ni reconoce la ineficacia de los controles que hayan podido estar realizándose hasta el momento.

Como los hechos demuestran, el departamento de Medio Ambiente está entorpeciendo cualquier iniciativa del sector frente al lobo. Por ello, debemos solicitar que el Departamento foral de Agricultura asuma en este momento la responsabilidad y lidere la comisión mixta de seguimiento, para conseguir un desbloqueo de esta situación.

 

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