La crisis frena el éxodo del campo alavés

dip_alavaEL CORREO – La UAGA advierte de que «estamos en un momento crítico» con
todos los sectores en dificultades, sobre todo el lácteo y la patata

LOS DATOS

Explotaciones: A falta del censo agrario de 2009 -se elaboraran cada diez años-, el Eustat asegura que en 1999 había 7.215 explotaciones en Álava. Otras encuestas hablan en 2005 de 4.200.

Producciones: La agricultura representa el 2% del PIB alavés. Los profesionales reparten el 26% entre la ganadería, los cultivos herbáceos y los leñosos.

El relevo: Cerca del 80% de los 1.600 afiliados a la UAGA tiene más de 40 años. El 11% tiene más de 65 años. El 3% tiene menos de 30.La crisis económica ha frenado el continuo goteo de agricultores y ganaderos que abandonan sus explotaciones para incorporarse a otros sectores.

La falta de empleo y de perspectivas de futuro en la industria y los servicios han «frenado el éxodo rural», asegura Yolanda Urarte, presidenta del sindicato agrario UAGA. «Antes era fácil salir de la labranza, pero con la crisis incluso conocemos a gente que ha hecho el camino inverso, de la fábrica al campo».

Pero no se trata de un cambio de dirección de la tendencia a la disminución de profesionales del campo, sino «una coyuntura derivada de la recesión global». En la actualidad se elabora el nuevo censo agrario que se fija cada diez años. En 1999, el último que se conoce, había 7.215 explotaciones en Álava, un 12% menos que la década anterior. Este fenómeno no es exclusivo del territorio. Se calcula que cada minuto desaparece un profesional del campo en la Unión Europea.

Y esto ocurre cuando el agro alavés sufre una de las peores recesiones que se recuerdan. «Hemos estado en una crisis permanente pero siempre había un subsector que iba mejor que los otros. Se arruinaban lo labradores y nadie nos hacía caso. Ha bastado que la gente no pueda pagar sus deudas en las ciudades o que aumente el paro industrial y han saltado la alarmas. Nos sentimos discriminados», subraya Urarte.

En estos momentos hasta el vino, el producto bandera, se ha resentido. La peor situación corresponde a los ganaderos de leche que están abocados al cierre si no se hace algo ya. El precio de la patata este año es de 6 o 7 céntimos para el productor. Es mejor no recogerla, añaden desde el sindicato. La situación de otros cultivos como el cereal no es mucho mejor por el aumento de los costes aunque la cosecha ha sido normal. A pesar de este panorama, la UAGA reivindica la gran importancia estratégica de la agricultura. «Aunque no superemos el 2% del Producto Interior Bruto, y por lo tanto el peso económico es pequeño, somos una actividad crucial. Gestionamos el 80% del territorio y producimos alimentos básicos para la población», advierte Urarte.

«Cuidan la naturaleza»

La diputada de Agricultura, Estefanía Beltrán de Heredia, comparte con el sindicato la necesidad de recuperar a los agricultores como agentes activos y de valorar su papel. «La sociedad no es capaz aún de discernir que sin gente que se sacrifique en el campo no hay alimentos, que los campesinos no son meros ‘cazasubvenciones’ ni depredadores del Medio Ambiente como se hace ver en ocasiones. Por el contrario son aliados de la naturaleza porque ellos la cuidan», indica Beltrán de Heredia.

La diputada, que comparte el diagnóstico de UAGA en líneas generales, reclama también de la sociedad un esfuerzo y un cambio de mentalidad con respecto a los agricultores. «Se les ha exigido mucha producción para abaratar los costes en la tienda. Se han introducido fitosanitarios y abonos para sacar buenos rendimientos. Y de repente, se los queremos quitar porque nos hemos dado cuenta de que son malos. ¿Estamos dispuestos a pagar ese cambio en el modelo productivo?», se pregunta la diputada.

La UAGA asegura que a pesar de la presión urbanística y la necesidad de infraestructuras el número de hectáreas cultivables no ha disminuido en la última década: alrededor de 80.000. «Algunos productos como la patata tienden a la baja, pero crecen las leguminosas. Lo importante es buscar alternativas y un cambio en el modelo productivo», explica Yolanda Urarte. Pero parece que el del vino, que tanto éxito ha tenido en Álava en las últimas décadas, no se puede exportar a otros cultivos. «No existe el producto milagro. No se pueden transformar las hectáreas de cereal. El futuro está en pequeñas soluciones como la comercialización directa. Tenemos ya unas diez explotaciones que venden sus productos, sin intermediarios. Indudablemente estamos hablando de nuevas generaciones o gente que aún tiene unos años de trabajo no de los agricultores veteranos», aclara. Agricultores emprenededores que han ayudado en los último años a repoblar zonas rurales que han cambiado la tendencia a la desertización. Urarte lo tiene claro: «Si la gente ve que se puede vivir se queda».

 

 

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