La Azucarera baraja presentar un ERE de un mes ante la falta de materia prima

ALARMA.gifLa adversa climatología imposibilita la recolección de la remolacha en la zona norte que surte a la factoría mirandesa

El comité de empresa vinculará su firma a los acuerdos sobre los fijos discontinuos.

Los agricultores alaveses ya se han reunido con los responsables de Ebro Hasta la fecha el trabajo de molturación de la Azucarera había sido intermitente y, además, comenzó con un notable retraso en relación con campañas anteriores. En la factoría se ha tratado sólo una mínima parte de la remolacha contratada y hoy mismo se decidirá si se paraliza la actividad al menos durante un mes. Todo como consecuencia directa de un factor absolutamente incontrolable y que no es otro que la adversa climatología.

La Mesa de Contratación del Azúcar va a reunirse para analizar la situación y, una vez escuchadas todas las partes implicadas en el proceso productivo de la fabricación, se tomará la decisión. Desde el comité de empresa de Ebro Puleva se tiene claro que «todo apunta a la necesidad de tener que firmar un expediente de regulación de empleo que supondrá el cese de la actividad en la factoría», indica su responsable Luis Lapuebla.

De hacerse efectiva la medida se pondría en marcha de modo prácticamente inmediato y afectaría tanto a los trabajadores habituales de la plantilla como a los fijos discontinuos. Es precisamente la situación en la que podrían quedar estos operarios la que ahora mismo preocupa más. «Tenemos firmados una serie de acuerdos con la Junta para garantizar que en situaciones así los fijos discontinuos puedan tener todas las garantías. Vincularemos por lo tanto la firma del ERE a que esto se cumpla».

Tanto desde la empresa como desde los sindicatos se entiende que un cierre temporal puede ser la mejor solución dado que la carencia de materia prima y la llegada a cuentagotas de la remolacha implica «un complicado ritmo y mucha incertidumbre sobre si en una jornada habrá suficiente producto», reconoce Lapuebla.

Ebro Puleva ha contratado este año algo más de 452.000 toneladas de remolacha, pero su transformación en azúcar tendrá que efectuarse ya en el año 2009.

La mejor solución

La factoría mirandesa recibe remolacha de las comarcas palentinas y burgalesas, además de la producción recolectada tanto en La Rioja como el Álava. Si en otras campañas el mal tiempo ha provocado retrasos considerables, este año va a obligar a cerrar temporalmente la fábrica porque «las lluvias y las nieves no ha sido exclusivas de alguno de los lugares de producción, sino que han afectado al conjunto de la zona norte». Es lo que apunta Javier Torres, presidente del sector de la remolacha del sindicato UAGA (Unión de Agricultores y Ganaderos de Álava).

Él y otros productores de remolacha mantuvieron de hecho, ayer mismo, una reunión con los responsables de la empresa mirandesa para comentarles cuál era la situación actual de sus tierras de cultivos y, corroborar de primera mano que en estos momentos resulta absolutamente imposible realizar ninguna labor agrícola para la recogida de la remolacha.
«Tenemos la mayoría de las tierras completamente anegadas y ahora mismo donde mejor está la remolacha es en la tierra». Dijo además que si no llegan unas heladas especialmente fuertes y prolongadas «este agua que ha caído puede ser hasta buena porque ha hecho que el producto coja más peso».

Según los afiliados de UAGA que Ebro Puleva cierre es para ellos la mejor solución. «Así no tenemos que andar precipitándonos. Vamos a esperar a que deje de llover, y después ya comenzaremos a recoger la remolacha para llevarla a la azucarera».

 Entiende Torres que para que la actividad vuelva a ser normal deberá pasar al menos un mes ya que antes de nada hay que esperar a que la tierra en la que está sembrado el tubérculo esté seco y, después es cuando se iniciarán las tareas de recolección. «Nosotros intentaremos, además, recoger al menos el número suficiente de toneladas como para que la azucarera tenga trabajo continuado como mínimo para diez días si no, no merecerá la pena».

Es evidente que la campaña va a retrasarse y que los obreros que trabajan en ella se verán afectados por la regulación de empleo, pero todos los afectados califican la situación de «coyuntural»

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