La avispa asesina coloniza Euskadi

7553087.jpgEL CORREO – Los apicultores de Euskadi, principalmente los guipuzcoanos, están preocupados. Tienen motivos fundados para ello. La temible avispa invasora o asesina, la asiática ‘Vespa velutina’, ha empezado ya a colonizar la comunidad autónoma. Devora a las abejas melíferas y diezma sus colonias. En Guipúzcoa se han detectado en los últimos tres meses nada menos que catorce nidos, principalmente en las comarcas del Bidasoa, Oarsoaldea -Rentería, Lezo, Oiartzun y Pasajes-, y Donostialdea, según confirmó Julián Urkiola, presidente de la Asociación de Apicultores. Cada uno de ellos podría albergar entre 1.500 y 4.000 individuos.

La última de estas colonias ha sido detectada en Lasarte-Oria, colgada de un árbol, a escasos cinco metros de la carretera N-I. El nido se halla suspendido de una rama, a unos catorce metros de altura. Forma una gran masa ovoidal, de unos cincuenta centímetros de diámetro en su zona más ancha. Ayer se desplazaron a la zona el presidente de los apicultores guipuzcoanos e Imanol Andonegi, oficial del cuerpo de Bomberos de San Sebastián, cuya colaboración ha sido solicitada por los criadores de abejas para la retirada del avispero.

La operación no parece que vaya a entrañar especial dificultad. No obstante, los efectivos deberán ir especialmente protegidos para evitar las acometidas de los insectos. «Se trata de una especie que posee un aguijón de nada menos que seis milímetros de longitud. Y, además, no tiene forma de anzuelo como el de las abejas. Por lo tanto, lo puede clavar varias veces. El veneno tiene una potencia superior al de las abejas», explica Urkiola. Todo parece indicar que, si no se producen imprevistos, el avispero será retirado en el transcurso del día de hoy. Posteriormente, está previsto que el enjambre sea diseccionado y analizado con el fin de obtener un mayor número de datos sobre el comportamiento de esta especie.
El avispero fue descubierto recientemente por la esposa de un apicultor cuando circulaba con su vehículo por la carretera N-I. No obstante, se estima que lleva en el árbol unos once meses, aunque hasta ahora su presencia había quedado oculta entre el follaje. También se ha localizado un nido de similar tamaño en otro árbol, en el barrio donostiarra de Herrera. «En los tres últimos meses hemos hallado catorce de estos enjambres en Irún, Lasarte-Oria, Hernani y Donostia. También se han localizado otros en la zona del Baztan», afirma Julián Urkiola.

Desde Aquitania

La presencia de avispas asiáticas fue detectada el pasado verano por la Asociación de Apicultores de Guipúzcoa, que envió varios ejemplares a los laboratorios de Neiker-Tecnalia, en Derio, para su análisis. Los investigadores llegaron a la conclusión de que las muestras procedían de diferentes nidos y, por tanto, su aparición no era casual.

En noviembre, los criadores guipuzcoanos difundieron un mensaje inquietante. «Ya la tenemos entre nosotros, se expandirá rápidamente y debemos aprender a controlarla», dijeron. Fue la misma alarma que habían lanzado en 2005 sus colegas de la zona de Aquitania, donde a finales de ese año se detectó por primera vez en Europa a la avispa asiática.

Estos insectos tienen una longitud de 30 milímetros, y las reinas pueden ser incluso mayores. Su corpulencia es tres veces mayor que la de la abeja europea. El alimento principal de este tipo de avispa es la abeja. Le corta la cabeza así como la parte del aguijón y luego la devora o bien la transporta al nido para alimento de la especie. Al final del otoño, cuando las abejas se retiran, esta avispa se atreve incluso a entrar en sus colmenas. Se estima que son suficientes cuatro individuos para provocar la muerte de toda una comunidad.

En Aquitania, la avispa asiática ha provocado una notable merma de la población de abejas. Atacan principalmente a aquellas que llegan cargadas de polen y cuyos movimientos resultan más torpes debido precisamente al material que transportan.

Los apicultores guipuzcoanos son conscientes de que la erradicación de la especie invasora será poco menos que imposible. «Ahora que han empezado a colonizar, de lo que se trata es que exista una convivencia, que la ‘Vespa velutina’ no provoque la desaparición de la abeja europea. Eso sería un desastre».

Dado el poco tiempo que esta avispa lleva en Península Ibérica, las abejas aún no han desarrollado una peculiar estrategia de defensa que otras colonias ya ponen en práctica. En algunas partes, como en Aquitania, las abejas crean una masa compacta en torno a la invasora, lo que provoca un aumento de la temperatura. Al cabo de unos minutos, dentro de la bola se alcanzan los 45 grados, una temperatura que hace sucumbir a la velutina. «Confiemos en que muy pronto nuestras abejas también desarrollen este método para defenderse», explica Urkiola.

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