La agricultura y la ganadería mantienen sus niveles de ocupación durante la crisis

interrogacion.gifNOTICIAS DE NAVARRA – DESDE 2007 APENAS SE HAN DEJADO UN 5% DE AFILIACIÓN, FRENTE AL 10% DE LA INDUSTRIA

UAGN detecta casos de jóvenes que deciden seguir con las explotaciones familiares al no encontrar otros trabajos

Cuando todo lo demás falla, la agricultura puede ser una opción.

No para cualquiera, pero sí para algunas personas que, tras haber visto cómo perdían su puesto de trabajo, han convertido en ocupación principal lo que hasta hace apenas dos o tres años no era sino un complemento. Y también para algunos jóvenes que han decidido tomar el testigo de la explotación agraria familiar cuando quizá en otras circunstancias nunca se lo hubieran planteado.

“No podemos decir que se esté produciendo un éxodo de regreso al campo, pero sí que tenemos constancia de algunos casos”, explica Félix Bariáin, máximo responsable de UAGN. En su opinión, se trata de ejemplos concretos, pero que ilustran la realidad económica tan compleja a la que se enfrentan muchas personas. “Sabemos de gente que tenía tierras, que ha perdido el trabajo en la fábrica y que ahora se dedica íntegramente a la agricultura”, dice Bariáin, que por el contrario descarta absolutamente nuevas iniciativas en el sector. “Es demasiado costoso. Las inversiones que hay que realizar en maquinaria son muy fuertes y tampoco los bancos dan créditos”, añade. “Pero sí hemos visto que hay algunos casos de relevo generacional quizá forzados por las circunstancias. Pero se trata siempre de explotaciones heredadas”.

Los datos de afiliación a la Seguridad Social parecen confirmar esta impresión, detectada hace ya unos meses en el principal sindicato agrario. El primer sector, que en los años previos a la crisis perdía ocupados que eran absorbidos por la construcción o los servicios, ha frenado la sangría y, por ejemplo en 2010, registró incrementos interanuales en torno al 1% en buena parte del año. Según los últimos datos disponibles, 11.477 personas se encontraban afiliadas en este sector, prácticamente las mismas que hace un año y apenas 600 personas menos que hace cuatro años (5% de pérdida). En el mismo periodo, la industria ha perdido 7.500 afiliados (un 10% del total) y la construcción se ha dejado más de 11.000 cotizantes (uno de cada tres). Los servicios ocupan aproximadamente al mismo número de personas que antes de la crisis, si bien suman ya varios trimestres recuperando efectivos. Descontado el efecto de las jubilaciones, los datos parecen indicar, por tanto, que el sector se ha estabilizado y que, incluso, ha acogido a algún nuevo trabajador.

No es la impresión que tienen, en cualquier caso, desde el sindicato EHNE, que no encuentra apenas casos significativos. “En mi zona (Pirineo) desde luego no”, explica Fermín Irigarai, presidente del sindicato en Navarra. Santos Galdeano, en Tierra Estella, tampoco ha detectado movimientos significativos en este sentido y matiza que “quienes se han incorporado a las explotaciones familiares para echar una mano parece que lo van a hacer hasta que encuentren algo. Más bien se trata de una situación de impasse”, dice. Y Juan Jesús Corcín, desde la Zona Media, lo tiene si cabe aún más claro. “Por aquí cada año somos menos. La viña ya no es lo que era y el regadío todavía es un misterio. De momento, todo lo que se pone es trigo y maíz”.

Lo que si han notado los agricultores es la mayor afluencia de personas dispuestas a trabajar durante una temporada en el campo. “Hace unos años -reconoce Bariáin- había más problemas, ahora hay gente de sobra, demasiada…”. La agricultura, que se dejó más de 1.500 afiliados durante el boom constructor, ha dejado de ser por tanto una puerta de entrada para regularizar trabajadores que posteriormente iban a sectores con trabajo durante todo el año. “Ahora cada vez vemos más gente”, dice.

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