Justos por pecadores

Adecapcol1.JPGA pesar de haberse cuestionado con intensidad por los Departamentos de Agricultura de Vizcaya y Guipúzcoa el cierre de la temporada de caza a partir del día 16 por las irregularidades cometidas durante la pasada nevada por algunos desaprensivos, al final ha imperado la lógica y la práctica de esta actividad en Vizcaya se podrá ejercer a partir de mañana. Guipúzcoa está pendiente de resolución. Sin embargo, ha habido que dejar algún pelo en la gatera y momentáneamente los cupos se reducen a una becada y cinco migradoras por cazador y día.

Como es lógico, la guardería se va a intensificar y me parece bien. Porque ¿qué conseguiríamos castigando sin cazar a esa gran mayoría respetuosa con las leyes? ¿pagar justos por pecadores? Seguro, además de desconcierto y malestar. El cazador vasco en general y el becadero en particular es un ejemplo de andar por el campo y por la vida. Mi admirado y buen amigo Miguel Delibes, buque insignia de los cazadores, me decía que «el cazador vasco es un venador que no engaña a la pieza». Ahí va todo entendido, deportividad, ecología, respeto a la pieza. Es, pues, el momento de predicar con el ejemplo a pie de campo, marginando a los cuatro pisahierbas que alardean en los bares de las capturas furtivas. No saben bien el daño que hacen al colectivo.

¿Cómo no van a estar molestos sus compañeros cazadores, ornitólogos y ecologistas?

No es esa la forma de avanzar ni de encauzar temas pendientes de solución. Debe primar el respeto, la moderación y el apoyo a la guardería. De todas formas, a nada que los tiros suenen con mas intensidad o que algún cazador se salga de la vereda, la polvareda que se levanta en los medios es de consideración. Cierto es que en las últimas nevadas a los mas osados se les han enfriado las ideas y han campado por sus rehales esperando a las becadas al atardecer y pasando otros de los cupos como si aquello de la normativa no fuese con ellos. Es evidente también que ningún cazador va a defender estas tropelías. La verdadera esencia de la caza estriba en la dificultad, con unos animales al máximo de sus defensas y a poder ser en un medio hostil. Por eso no es acertado que paguen justos por pecadores al prohibirse la caza. Persigan a los infractores, pero no priven a los que sólo ejercen su derecho con racionalidad. Si hay abundancia de animales, para eso están los cupos. ¿Saben cuántas becadas se abaten en Europa? Aproximadamente cinco millones, muchas de ellas en fechas prohibidas a nosotros.

En cuanto a la decisión de prohibir la caza del jabalí, no me parece acertada, aunque ya está permitida a partir de mañana. La nieve que ha cubierto los montes de Vizcaya y Guipúzcoa afecta a los jabalíes lo que una pulga a un perro. Tampoco agrada a muchos pescadores que se tiren a las carreteras miles de toneladas de sal para derretir el hielo que luego impacta de forma acusada en la fauna acuícola, y lo toleran porque entienden que es lógico.

Así las cosas, se me antoja que ante otra posible nevada lo mejor que podemos hacer los cazadores es quitarla de determinadas praderas para que becadas, ave frías y zorzales puedan alimentarse debidamente. Somos cazadores como lo fueron nuestros padres y lo son nuestros hijos. Y vamos a luchar por seguir siéndolo con toda la enjundia que este nombre conlleva, pero debemos preconizar racionalidad y respeto a pie de campo.

EL CORREO / Juan Antonio Sarasketa

12 Respuestas to “Justos por pecadores”

  1. Tarratian Says:

    DV publica hoy un artículo de Josetxo Riofrío, que n está disponible on-line. Lo he escaneado:

    Caza ilegal: es necesaria una nueva regulación

    JOSÉ RIOFRÍO AIZPURUA NATURALISTA Y ORNITÓLOGO

    El uno por ciento de los incendios forestales calcina el noventa y nueve por ciento de la superficie quemada. Esta cifra tan llamativa la leí hace muchos años en un informe sobre la gestión forestal en los estados del oeste de USA. No, no es que el resto de los incendios, esto es, la inmensa mayoría de ellos, no produzcan sus efectos funestos. Pero, dado que se tienen los medios para atajarlos a tiempo, son muy poco perceptibles sus consecuencias.

    No es mi intención tratar ahora sobre la gestión forestal sino sobre la gestión de la caza en Gipuzkoa a la vista de los últimos acontecimientos que se han producido por la ola de frío siberiano que nos ha visitado la semana pasada. Lo visto durante los días de nieve y frío intenso se parece mucho a lo comentado sobre los efectos de los incendios: durante unos pocos días se produce una situación excepcional que obliga a aves invernantes estacionadas en otros territorios a moverse y asentarse temporalmente en nuestra provincia y, despreciando olímpicamente las disposiciones legales en vigor, una buena parte del colectivo de cazadores transgrede la ley a sabiendas y procede a abatir toda ave que se pone al alcance de sus armas. Es decir, la gestión de la caza que se lleva a cabo diariamente cuando las condiciones meteorológicas son normales, se ve seriamente cuestionada en el momento de las olas de frío intenso.

    Así como los investigadores norteamericanos llegaron a la conclusión que de poco valía tener muchas pequeñas mangueras dispuestas por todo el país para atajar los pequeños incendios que se originan si no se tiene, al mismo tiempo, un dispositivo de mucha mayor envergadura para actuar con rapidez y contundencia en el lugar donde se origine ese incendio que va a arrasar una gran parte del bosque, aquí nos encontramos en una situación similar para poder atajar las situaciones cinegéticas que se producen cuando la nieve cubre el territorio.

    Ya tenemos amplia experiencia en situaciones de este tipo. Durante las grandes nevadas del mes de enero de 1985 y de 1987, por ejemplo, la situación fue idéntica a la de la semana pasada. Han pasado más de veinte años desde esos hechos, la legislación se ha modificado pero, evidentemente, no lo suficiente.

    Durante estos días en Gipuzkoa se han abatido una cantidad enorme de aves de modo ilegal, muchas más que en los tres meses que lleva abierta la veda. Aquí nos sigue pillando el gran incendio y nos calcina a todos los que desaprobamos la caza ilegal, con su asqueroso saldo de miles de aves muertas. Aves que están protegidas por la ley. Siendo esto así, evidentemente, algo falla de raíz.

    La gestión que se lleva a cabo desde la Diputación en materia de caza queda completamente desarbolada en los días que en el colectivo de cazadores toma cuerpo la idea que la ley es algo que sobra y que, realmente, son ellos lo que deben de gestionar la caza a su manera. El problema no es que el cuerpo de guardas no actúa sino que no pueden abordar esa generalización de la ilegalidad por su enorme magnitud. Ni siquiera con la ayuda de otros cuerpos policiales, también sobrecargados de trabajo debido a las situaciones meteorológicas tan complicadas. Todo esto lleva a plantearse el por qué del conjunto de normas que regulan la caza actualmente: periodos de veda, leyes, reglamentos…

    Alguna solución se debería arbitrar a tiempo para que el siguiente incendio -la próxima ola de frío- no nos sorprenda sin los medios para atajarlo. Dado el desarrollo de los hechos que se producen en los inviernos con temporales siberianos, propondría que la gestión de la caza en nuestra provincia se limitara a la época migratoria post-nupcial, esto es, durante los meses otoñales. Así, el periodo hábil de caza menor quedaría comprendido entre la fecha en que se abre ahora la veda y mediados del mes de diciembre. De esta manera se permite el ejercicio de la caza sobre poblaciones migratorias durante los meses en que se producen los mayores trasiegos de aves por nuestros cielos y, al dar por concluido el periodo de caza legal al final del otoño, se preserva la más que probable acción generalizada de gran número de cazadores durante esos periodos de grandes fríos, que históricamente tienen lugar durante los meses de enero y febrero. Actuando así, todos -y entre ellos quedan incluidos los cuerpos policiales- saben de antemano que toda actividad cinegética está prohibida a partir de una determinada fecha y se despejan las posibles dudas de actuación sobre en qué situación se encuentra la ley en unos momentos en los que es vital actuar con rapidez para impedir las mortandades de aves que ahora lamentamos.

    En el plano legislativo queda una importante labor por hacer. Es evidente que la normativa actual no cubre aspectos básicos de la gestión de la caza. Las situaciones que se producen cuando aparecen las circunstancias que comentamos deben ser contempladas en la legislación de una manera específica porque ahora quedan en un vacío legal. No son comparables los errores de caza cometidos de una manera aislada, quizá achacables a una extralimitación momentánea en alguno de los lances que se dan en la actividad -y para eso sí es válida la normativa actual-, a una auténtica explosión de ilegalidad por un gran número de cazadores desaprensivos que tienen como norma el obviar toda regulación para matar aves que están protegidas por la ley Estoy hablando de algo similar a la acción que desde hace unos años están llevando las autoridades en materia de gestión del tráfico rodado -endureciendo las sanciones- una vez que negaron a la conclusión de que las normas que existían no eran suficientes para atajar los graves problemas que generaba la carretera. No es algo exclusivo de nuestro país. En otros países de la Unión Europea se lleva actuando en el mismo sentido y con resultados palmariamente mucho mejores que con la débil normativa anterior. El incremento de las sanciones a quienes transgredan la ley de caza de una manera tan manifiesta con ocasión de contextos climatológicamente extremos también debería de llevarse a cabo para tratar de evitar las situaciones vividas recientemente. Creo que sería un síntoma de madurez de una sociedad que no puede quedarse pasmada ante hechos como los aquí comentados a la espera de un nuevo capítulo de esta ya larga serie de barbaridades.

  2. MikelEibar Says:

    En Club-Caza lo he leído yo, pero era una noticia efectivamente del Diario Vasco, sí que está disponible on-line, enlace:

    http://www.diariovasco.com/20090116/opinion/articulos-opinion/caza-ilegal-necesaria-nueva-20090116.html

    Podría dar mucho juego esta carta….
    Un saludo,
    Mikel

  3. Tarratian Says:

    Insisto porque me aprece que viene muy indicado al tema:

    Entresaco este párrafo de una artículo de http://www.club-caza.com, que a su vez lo ha sacado de Deia: http://www.club-caza.com/prensa/prensaver.asp?nid=9575.

    Está al final, y dice:

    “Algunos aprovecharon el jueves para hacer carne, olvidándose de que el cupo, para todos y nos guste más o menos, es de tres becadas. Otros incluso salieron el viernes, prohibido en Bizkaia, y el sábado con la veda ya declarada, desafiando no sólo a la lógica sino también a las leyes de caza vigentes. Menos mal que la mayoría de cazadores decidieron con buen criterio no hacer carne ni abusar esos días y dejar descansar la escopeta. Mientras algunos siguen anclados en el discurso de que pagan justos por pecadores, el silencio de los primeros les acerca un poco más a la postura de los segundos, aunque los furtivos sean muchísimos menos. Y en la sociedad, los culpables siguen siendo todos los cazadores. Y así nos va.”

  4. Tarratian Says:

    Si nadie tira la primera piedra, es probable que todos sean pecadores… Yo no lo creo, pero creo que cuando toca ser valiente, hay que ser valiente. Y consecuente. ¿Nadie sabe de casos concretos? ¿Seguro que no?

  5. geroa Says:

    Claro que conozco casos concretos. Claro que el otro día al anochecer me acerque a un coche conocido donde se que bajan sordas y me sorprendió agradablemente que tan solo estaban viéndolas (es la segunda vez que me pasa lo mismo con distintos cazadores y en el mismo sitio). No te voy a quitar parte de la razón, pero tampoco puedo tolerar que estéis continuamente “reprochando” a nuestro colectivo el mal que hacen unos pocos, aunque lo hagáis con la mejor de las voluntades. Simplemente porque todos no somos iguales y ningún colectivo, incluido el vuestro esta libre de criticas. Las cosas no se consiguen de un día para otro y se han empezado a dar pasos.

  6. CONTRAPASA Says:

    Lo que ha escrito JOSÉ RIOFRÍO AIZPURUA NATURALISTA Y ORNITÓLOGO, simplemente una autentica chorrada. “Olas de frio” como la pasada, suceden cada 20 años; esa medida solo sirve para joder un poquito más a los cazadores.

  7. MikelEibar Says:

    Solo quería comentar algunos puntos que me han llamado la atención del escrito, como por ejemplo:

    1.-“Durante las grandes nevadas del mes de enero de 1985 y de 1987, por ejemplo, la situación fue idéntica a la de la semana pasada.”

    Pues que triste me parece que las autoridades competentes, teniendo en cuenta lo que ocurrió en esas fechas que se mencionan, no se adelantaran a los acontecimientos, viendo lo que se venía encima, que sin ddua alguna, se veía venir…

    2.-“La gestión que se lleva a cabo desde la Diputación en materia de caza queda completamente desarbolada en los días que en el colectivo de cazadores toma cuerpo la idea que la ley es algo que sobra y que, realmente, son ellos lo que deben de gestionar la caza a su manera.”

    Perdón, pero, “en el colectivo de cazadores…” me parece una generalización excesiva, lo correcto sería decir, en una pequeña parte, decir en el colectivo de cazadores, es generalizar y meternos a todos los cazadores en el mismo saco, algo completamente inaceptable.

    3.-“Dado el desarrollo de los hechos que se producen en los inviernos con temporales siberianos, propondría que la gestión de la caza en nuestra provincia se limitara a la época migratoria postnupcial, esto es, durante los meses otoñales.Así, el periodo hábil de caza menor quedaría comprendido entre la fecha en que se abre ahora la veda y mediados del mes de diciembre.”

    Temporales siberianos en nuestros inviernos, las grandes nevadas a las que se hacen referencia se produjeron también en Enero, la de este año también ha sido Enero, en Diciembre nunca ha habido ningún tipo de problemas, ¿Qué se esconde tras ese deseo de querer cerrar la caza menor a mediados del mes de Diciembre? No lo entiendo, si en Diciembre nunca ha habido problemas…

    4.-“Por un gran número de cazadores desaprensivos que tienen como norma el obviar toda regulación para matar aves que están protegidas por la ley.”

    Pero bueno….¿”un gran número”? Qué gran número, si la gran mayoría de cazadores ha respetado siempre la regulación, eso sí, como en todos los colectivos existen “ovejas negras” y muchas, pero canta a la milla quien es un cazador respetuoso y quién es simplemente gentuza con una licencia de armas y una escopeta entre las manos.

    5.-“En otros países de la Unión Europea se lleva actuando en el mismo sentido y con resultados palmariamente mucho mejores que con la débil normativa anterior.”

    En otros países de la Unión Europea, para aquellos que no lo sepan, aporto unos datos, (si están equivocados, por favor, decidlo):

    En Rumanía es posible cazar (Zorzal Real, por ejemplo) del 1 de Noviembre al 15 de Marzo (enlace: http://www.hunterco.ro/sp/caccia/cesene.html). Y me imagino que las condiciones climatológicas no serán muy favorables para las aves…

    En Rumanía también es posible cazar del 15 de Octubre al 28 de Febrero, Liebres, perdices y faisanes (Enlace: http://www.hunterco.ro/sp/caccia/starne.html).

    En Bulgaria, se pueden cazar becadas del 20 de Octubre al 28 de Febrero (Enlace: http://www.safariinternational.com/public/esp/CAZA+A+LAS+BECADAS+EN+BULGARIA.asp).

    En Estonia y Lituania por ejemplo, también se permite cazar faisanes salvajes desde Octubre a Febrero, por ejemplo (Enlaces: http://www.tourslithuania.com/pages/tours_hunting.shtml , http://www.estoniahunting.eu/the_hunt.htm).

    Eran sólo ejemplos para ver que en la Unión Europea tal vez en algunos países se hayan tomado medidas como las que se indican, pero en otros muchos (y porque no he querido seguir buscando) no veo yo muchas de esas medidas, es más, las temporadas son por lo general, más largas que las que nosotros disfrutamos aquí, pero sobre eso no se dice nada de nada.

    6.-“El incremento de las sanciones a quienes transgredan la ley de caza de una manera tan manifiesta con ocasión de contextos climatológicamente extremos también debería de llevarse a cabo para tratar de evitar las situaciones vividas recientemente.”

    Estoy completamente de acuerdo en que un endurecimiento de las sanciones para aquellos que incumplen las leyes de caza y la regulación existente sería una manera excelente de dar un escarmiento a toda esa gentuza.

    Sin más, Un saludo,
    Mikel

  8. Antoñana Says:

    Hasta donde tendremos que llegar con las condenas y pasos adelante?. Yo no tolero comentarios de furtivadas anadie pero tanpoco soy policia. Respeto las normas y pago mis impuestos como persona y como cazador. El control de los furtivos los tienen que hacer los guardas y me consat que lo hacen. Soy partidario de avanzar en las relaciones con los grupos conservacionistas no cazadores, pero tanpoco voy a cuestionar nunca la caza, yo tambien soy conservacionista y critico a la mafia de EQUANIMAL, FLA…. y por eso no exijo ni responsabilidades, ni pasos adelante, ni chorradas. Me limito a saber diferenciar entre quienes son fanaticos y hacen de ello un negocio y quienes estan interesados de verdad en conservar la naturaleza. Zorionak geroa.

  9. geroa Says:

    Publicado en CLUB DE CAZA:

    Estimados Sres.:

    Ante la situación de reapertura de la caza de la becada en Bizkaia y Cantabria, y de la posibilidad de que así ocurra también en Gipuzkoa , las siguientes asociaciones de cazadores estiman hacer ciertas consideraciones ante la preocupante situación que la población de becadas está viviendo en este momento.

    En el presente mes de enero se ha producido una situación meteorológica en la que hemos padecido nevadas en cotas bajas y, lo que es más grave, varias jornadas con temperaturas inferiores a 0º las 24 horas del día. Esta situación excepcional ha provocado concentraciones masivas de becadas en las costas del suroeste europeo como Francia y norte de España. Afortunadamente, en los últimos años, nos hemos provisto en la reglamentación que atañe a la caza, de un protocolo de ola de frío que tiene como objeto proteger a la especie en el que, probablemente, sea el momento más delicado al que se enfrenta la becada desde un punto de vista biológico y que la convierte en enormemente vulnerable si, en esas circunstancias, seguimos ejerciendo la caza sobre ella.

    En los últimos días regiones del suroeste francés, Navarra, Gipuzkoa, Bizkaia y Cantabria, han aceptado asumir su responsabilidad ante la situación creada y han suspendido la caza de la becada dando un paso que se antojaba absolutamente indispensable. Lamentablemente ya habíamos cometido el error, TODOS, de no predecir con la suficiente antelación la llegada de la ola de frío y sus penosas consecuencias para la población becadera por lo que, para cuando el cierre de la caza fue puesto en marcha, ya habíamos provocado un durísimo daño a la especie.

    En esta última semana de enero nos encontramos ante la disyuntiva de reabrir, o no, la caza de la becada y al respecto, quisiéramos hacer ver algunas circunstancias biológicas de la especie que son determinantes para, en ningún caso, reanudar esta temporada la actividad cinegética en nuestros territorios.

    La becada invernante puede sobrevivir a ayunos de entre 4 y 9 días, según sexo. Esta capacidad le faculta para sobrevivir a la media de las olas de frío que afectan al oeste de Europa (O. Duriez, 2003) por lo que el más grave peligro para la especie no lo representa la ola de frío en sí misma, aunque provoca aumento de mortalidad, si no el hecho de que practiquemos la caza en las zonas refugio, en tales circunstancias de debilidad física y concentraciones masivas.

    A día de hoy, 18 de enero de 2009, y tras aproximadamente 8 días de veda en algunas regiones, se levantan voces pidiendo la reapertura de la caza aduciendo la mejora de las condiciones meteorológicas, reapertura que supondría cometer un enorme error porque provocaría una mortalidad gravísima para el futuro inmediato de la especie.

    Las olas de frío provocan que el suelo se congele impidiendo el acceso de las becadas a su alimento. Ante esta situación, se desplazan masivamente a lugares con temperaturas más suaves, generalmente situados cerca de las costas. Tras la mejora de las condiciones meteorológicas la respuesta de cada estrato poblacional presenta diferencias. Los ejemplares adultos, de más de un año, arraigados por sus invernadas anteriores a un refugio de invernada responderán a su impulso de volver a él lo antes posible tras la remontada de las temperaturas dispersándose. Sin embargo, los ejemplares jóvenes, nacidos en el último ciclo reproductivo, que se encuentran en su primera invernada y que, por tanto, no tienen aún arraigo a un lugar determinado, se muestran mucho más lentos a la hora de abandonar las zonas en las que han encontrado refugio durante la ola de frío por lo que su mecanismo de dispersión es mucho más lento que el de los adultos, manteniéndose concentraciones peligrosas de becadas en esas zonas muchos días después de la mejora de las condiciones meteorológicas, de modo que una reapertura de la caza, como la que ahora se plantea, demasiado apresurada, favorece la realización de auténticas masacres que se dejan notar en el estado poblacional de la especie en las temporadas siguientes. Es por esto que se recomienda encarecidamente que cuando las olas de frío tienen lugar en el mes de enero los cierres de la caza sean definitivos (C. Fadat, 1995).

    Cazando en estos lugares y circunstancias cometemos, además, el dramático error de tirar por la borda, en pocos días, la enorme e importantísima labor de protección que durante años ejercen las reservas, ya que las becadas en ellas estacionadas habitualmente, también han abandonado, empujadas por la ola de frío, el refugio seguro que responsablemente les hemos proporcionado para acercarse a los lugares donde poder alimentarse, por lo que podemos, en estos días, abatir poblaciones que hemos estado protegiendo con el esfuerzo de las Administraciones y el sacrificio de los cazadores, arruinando, de un plumazo, una labor de protección de años enteros.

    Somos conscientes de que algunos muy irresponsables representantes de cazadores presionan a las administraciones para reabrir la caza. Algunos proponiendo que se haga bajo la supuesta protección para la especie de la implantación de modestos cupos individuales que no son más que la excusa y la rendija por la que se cuela un durísimo golpe del que tardaría muchísimo tiempo en recuperarse la becada..

    Así pues, las asociaciones abajo firmantes, rogamos encarecidamente a las administraciones implicadas que no cedan a las presiones de cazadores sin escrúpulos y mantengan el cierre por ola de frío para el resto de la temporada 2008/09.

    Jesús Miguel San Martín Iribarren

    Presidente de la Asociación de becaderos de Navarra

    José Felipe Díez Carriles

    Presidente del Club de Cazadores de Becada

    Miguel Iñigo Noain

    Presidente de la Asociación de Cazadores Navarros “ADECANA”

  10. geroa Says:

    Publicado en DIARIO VASCO

    En un contexto global de cambio climático este último otoño-invierno nos viene sorprendiendo con continuas nevadas y fríos de los de verdad. El último temporal de origen siberiano ha ocasionado además de estampas sorprendentes una migración forzada del contingente europeo de aves que han encontrado en nuestros montes de la cornisa cantábrica un refugio frente a las adversidades climatológicas. Este fenómeno no se daba en esta magnitud desde el año 1985 como nos permiten constatar las citas de especies raras y el número de otras más habituales como becadas y avefrías en nuestros montes. Los primeros días fueron de desconcierto, se observaban becadas en sitios poco habituales y tras el viaje se encontraban debilitadas y desorientadas. Ante una temporada que entraba ya en su tramo final, la situación creo expectativa y alborozo entre los cazadores y esto unido al manto de nieve que cubría Gipuzkoa salvo la franja costera provocó cierta confusión que se fue clarificando con el cierre de la caza menor que se prolongó hasta el 19 de enero. Con el cierre se ha pretendido en un inicio proteger a unas aves en situación desfavorecida, y una vez han mejorado las condiciones se ha decidido prolongar el cierre unos días para permitir a las aves recuperar el tono general y la vitalidad y teniendo en cuenta el papel de refugio que han jugado nuestros montes se ha querido dar un tiempo para que se asienten y se disperse la caza, distribuyéndose la población de becadas en nuestros montes y amortiguando así la posibilidad de una excesiva presión cinegética. A partir del día 20 de enero los cazadores pueden reanudar la actividad cinegética que deberán ejercer con responsabilidad en unas condiciones más normalizadas y en una disputa más justa con la pieza.
    En estas circunstancias y habida cuenta de que el periodismo moderno nos lleva a que los conflictos y la polémica sea noticia, se ha trasladado una visión de la caza y los cazadores muy negativa. En los últimos tiempos las noticias ligadas a la caza son relativas a denuncias, furtivos, zonas de seguridad, accidentes. Y sin embargo el modelo de gestión de la caza que tenemos en Gipuzkoa es ejemplar, y el colectivo de cazadores en su conjunto comprometido, responsable y digno de elogio.
    Gipuzkoa es un territorio pequeño con una gran tradición cinegética (anualmente se expiden unas 20.000 licencias), especialmente dedicada a la caza de aves migratorias desde puesto fijo y a la caza de la becada, en cuanto a la caza menor, y al jabalí y más recientemente al corzo, en la mayor. La caza en Gipuzkoa se ha desarrollado cuidando para que todos los cazadores guipuzcoanos tengan acceso al aprovechamiento cinegético de forma igualitaria y con marcado carácter social, sin permitir la existencia de rendimientos económicos.
    En estas condiciones en la década de los 80 y teniendo en cuenta la necesidad de organizar la caza de aves migratorias para evitar conflictos entre los propios cazadores y entre estos y los propietarios de los terrenos, la caza desde puesto fijo se empezó a organizar a través de las sociedades de caza. En los años siguientes la complejidad de puestos y líneas, más de 150 líneas y unos 4.000 puestos de caza, obligó a que las propias sociedades se fuesen organizando en la Federación de Caza para mejorar la gestión y contar una estructura más establecida aprovechando el papel que cumple como interlocutor del colectivo de cazadores. Gracias a esa colaboración se iniciaron los planes de recuperación de varias especies como la liebre, el conejo y el corzo, prácticamente desaparecidas de Gipuzkoa, y se puso en marcha la organización de la caza del jabalí en Gipuzkoa, que finalmente a desembocado en la actual gestión de la caza mayor en Gipuzkoa basada en las zonas de caza controlada y en la organización de las cuadrillas de cazadores integrada en la Federación.
    El futuro de la caza no se puede entender por parte del colectivo de cazadores en la actividad cinegética como un mero derecho y estar continuamente ejerciendo presión y exigencias a la administración. El futuro está en una implicación y corresponsabilidad en la gestión como se viene haciendo tanto con las líneas de paso tradicional así como con las cuadrillas de caza mayor. La clave para avanzar está en la mejora continua de los modelos, el aprendizaje y educación a través de las actividades que se puedan dinamizar desde un proyecto tan ilusionante como la Escuela de Caza cuyas obras ya avanzan en las campas de Arkale o el centro de adiestramiento de perros de caza que se tiene previsto. En definitiva estamos recorriendo ya esa senda que nos lleva por el buen camino hacia una gestión sostenible de la caza a través de un modelo social único en Europa y del que nos deberíamos sentir muy orgullosos todos los guipuzcoanos.

  11. geroa Says:

    Publicado en EL CORREO:

    Álava levanta la prohibición de cazar adoptada por el temporal de nieve y frío

    El Departamento de Agricultura de la Diputación levantó ayer la prohibición de cazar que se había decretado el día 9 de enero a causa de las extremas condiciones meteorológicas que se registraban tanto en Álava como en el resto de Europa.

    21/01/2009 | El Correo Digital | F. GÓNGORA

    Esa situación de campos, bosques y montes nevados produjo una entrada masiva de aves migratorias que convirtieron el territorio en su refugio. Los embalses estaban llenos, entre otras especies, de gaviotas, un ave marina que raramente busca los lagos interiores. La medida produjo algunas protestas de los cazadores.
    Sin embargo, el reglamento de caza considera días de fortuna «cuando como consecuencia de incendios, inundaciones, sequías u otras causas, los animales se ven privados de defensa u obligados a concentrarse en determinados lugares». En otro apartado considera días de nieve «cuando ésta cubra de forma continuado el suelo».
    «Una vez transcurrida más de una semana en la que esta aves han podido alimentarse, descansar y recuperarse del temporal invernal, sus poblaciones comienzan a disperarse con lo que puede afirmarse que la situación ha vuelto a la normalidad». Esta circunstancia ha motivado una nueva orden foral para reanudar el período hábil para caza menor en Álava, que comprende desde el 12 de octubre de 2008 al 31 de enero de 2009, señaló ayer un comunicado.

  12. Tarratian Says:

    Me hace gracia que atribuyan la recuperación del corzo a la intervención expresa. El corzo venía recuperándose solito, como el jabalí, bastantes años antes de que ni Diputación ni nadie liberara corzos traídos de las Landas para que el diputado se hiciera la foto. No le debe nada a nadie en esa recuperación.

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