Industrias y organizaciones agrarias buscan un pacto para estabilizar los precios lácteos

Leche_20aumento.jpgEl Ministerio media para facilitar un acuerdo entre las partes implicadas en la producción y venta de leche

El modelo francés de precios, un espejo en el que se miran los ganaderos españoles. Mar y Campo Oviedo, M. J. IGLESIAS
La tensión que siempre ha marcado en España las relaciones entre industrias y ganaderos puede pasar a la historia este otoño si finalmente sale adelante el plan lácteo pensado para dar estabilidad al sector.

Las negociaciones se llevan a cabo desde hace meses. Como suele ocurrir en estos casos ha hecho falta un mediador, un «padrino» del futuro acuerdo, que está siendo el Ministerio de Medio Ambiente, cuya titular, Elena Espinosa, se caracteriza por su actitud dialogante. La ministra gallega se ha propuesto, entre los numerosas metas a alcanzar en la legislatura, poner de acuerdo a quienes en otro tiempo han sido enemigos irreconciliables.

El momento para firmar la paz no puede ser más apropiado. Los precios de las materias primas están por las nubes. A los ganaderos no les salen las cuentas. La industria también sufre en carne propia la crisis que de momento, se ha traducido en una bajada del consumo de leche líquida.

Como telón de fondo se encuentra el chequeo a la Política Agraria Común, con medidas tan poco estimulantes como la supresión del sistema de cuotas lecheras en el año 2015 o el recorte de las ayudas. Las cosas se ponen feas y toca caminar de la mano.

La base del acuerdo es un sistema de formación de precios amparado por contratos suscritos entre las empresas y los ganaderos. El contrato ya está diseñado y aprobado por las partes. Falta su aplicación. Hasta ahora los ganaderos nunca han tenido un papel que respaldase la venta de sus productos. Las compras y ventas se basaban en pactos verbales.

Además, el plan lácteo también abarcará otros tipos de leche que, como la de ovino y caprino, cada vez tienen mayor presencia y ganan cuota de mercado.

El nuevo contrato lácteo ha tenido un firme baluarte en las organizaciones agrarias Asaja y Upa (Uca, en Asturias) y la confederación de cooperativas agrarias.

Los ganaderos se comprometerán a entregar la leche en unas condiciones determinadas. Las empresas rubricarán el respeto al marco de cotizaciones de precios que se irá dando a lo largo de un calendario anual. Los precios de la leche de vaca fluctúan según las estaciones, ya que la cantidad de producción no es la misma en invierno y en verano.

Lo lógico es que los precios suban cuando hay escasez de materia prima y bajen en épocas de abundancia. El contrato homologado aportará estabilidad y claridad al sector lácteo mediante un seguimiento más transparente de la evolución de la campaña lechera. Las organizaciones agrarias confían en que, con la puesta en marcha del nuevo marco de relaciones, se produzca un salto cualitativo.

El plan lácteo es, en realidad, un macro acuerdo entre empresas y productores, ya que la Administración debe quedar relegada a una función de mera mediación, tal como indica la legislación de la Unión Europea. La Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil) que preside actualmente Tomás Pascual, lleva casi aun año defendiéndose de las acusaciones de pactar precios, lanzadas por diversas organizaciones de consumidores.

La Federación, que agrupa al 90% de las empresas lecheras de España, señala que simplemente ha repercutido en los consumidores la misma subida que han tenido en origen.

LNE

Escriba su comentario